Duelos especiales por fallecimiento de un ser querido

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Los duelos especiales son aquellos originados por la muerte inesperada de un ser querido. Esta triste noticia nos toma por sorpresa por lo que no contamos con un tiempo previo de preparación como sucede en el fallecimiento por enfermedad. En este último caso, los familiares observan cómo su ser querido sufre la agonía de sus últimos pasos en la vida y están agotados física y emocionalmente sintiendo inclusive una gran sensación de liberación cuando su familiar muere ya que esto significa que no seguirá sufriendo. Sin embargo, ¿qué sucede con los duelos especiales dados por una muerte repentina?

En el caso de las muertes repentinas la noticia derrumba nuestras capacidades adaptativas, seguridad y autoconfianza. Esto no significa de que haya más o menos dolor que en el caso de una muerte esperada sino que no ha habido un período de preparación emocional previo para comprender esta muerte como algo natural. Las personas en duelo están abrumadas por la pérdida repentina de sus seres queridos y buscan comprender qué ha sucedido. Una multiplicidad de preguntas surge sin poder encontrar ninguna respuesta ¿Por qué a mí? ¿Qué podría haber hecho para evitarlo? ¿Cómo no pude darme cuenta? A continuación te mencionaremos cuáles son las muertes inesperadas que implican duelos especiales que pueden inclusive poseer una mayor prolongación en el tiempo:

Muerte por suicidio.

En el caso del suicidio surgen diversos sentimientos de traición. Es usual que los dolientes se hagan preguntas tales como ¿Por qué me hizo esto a mí? ¿Estaba enojado conmigo? ¿Qué le hice para que me hiciera esto? Se tratan de preguntas sin respuestas que serán acompañadas luego por un sentimiento de culpa de no poder haber ayudado a ese ser querido a tiempo o no haberse dado cuenta de sus intenciones suicidas.  En estas muertes el duelo puede verse complicado por la ausencia de una despedida debido a una decisión que ellos consideran absolutamente injusta y egoísta y por la condena social que implica el suicidio en nuestra sociedad. La vergüenza y la estigmatización de esta muerte hacen que no reciban un apoyo social y familiar similar al que recibirían si fuera una muerte de otro tipo.

Muerte súbita.

En el caso de este tipo de muerte, la persona afectada pierde el pulso, la respiración y la conciencia de manera repentina e inesperada sin que participen mecanismos violentos. Esta causa, que puede afectar potencialmente a cualquier miembro de la familia, produce un gran shock en sus seres queridos que no pueden aceptar la realidad y tienen o bien una gran limitación para exteriorizar sus sentimientos o, por el contrario, ataques de llanto o de nervios incontrolados. Es importante que si así lo desean, las familias vean al ser querido muerto y puedan conocer en detalle cuáles fueron las circunstancias que lo llevaron a su muerte.

Muerte por crimen.

En este tipo de muertes inesperadas tenemos un factor sumamente importante y que afectará este proceso de duelo: la rabia hacia quien mató a ese ser querido.  Por un lado, surge la sed de venganza para buscar el castigo del agresor mientras que si no se busca esta justicia nace la culpa ante el fallecido por no buscar castigo para su asesino. En estos casos, es usual observar sentimientos tales como shock, sorpresa, incredulidad y negación, temor a lo que diga la sociedad sobre lo sucedido, pensamientos constantes sobre cómo fueron o habrían sido los hechos, fuertes sentimientos de bronca y deseos de venganza, esperanza de encontrar justicia, entre otros.

Muerte por accidente.

En este caso el dolor de los familiares puede verse aún más profundizado por el estado en el que ha quedado el cadáver de su ser querido. La rabia por la muerte de ese ser querido y la culpa por no poder evitar su partida pueden llevar a una cadena infinita por lo que es importante que sea atendido psicológicamente. Hay un primer momento de gran conmoción e incredulidad en los que inclusive los familiares pueden sentirse incapacitados para reaccionar. Se trata de un duelo sumamente delicado para quienes estuvieron presentes en el momento del accidente  y para quienes deben enfrentar los trámites administrativos, autopsia, búsqueda de testigos, reconocimiento del cuerpo, etc. En este duelo es usual que surjan hipótesis acerca de cómo ocurrieron los hechos y del sufrimiento vivido mientras que se sienten fuertes fantasías de que en cualquier momento el ser querido va a regresar.

La muerte masiva.

Esta muerte es causada por desastres naturales o por los hombres de manera inesperada e incontrolable llevándose la vida de más de uno de los miembros de la familia. Los sobrevivientes sentirán un sentimiento de culpa profundo por haberse salvado mientras que la siguiente pregunta será constante: ¿Por qué murieron ellos y yo no? ¿Por qué no pude salvarlos? Sienten que su mundo ya no tiene sentido por lo que se vuelven sumamente vulnerables e impotentes frente a lo que sucede a su alrededor.

Los duelos especiales por muertes inesperadas nos dejan perplejos frente a una realidad que poco a poco deberemos asimilar. Las muertes repentinas llevarán un proceso de duelo más largo y complejo en el que nos daremos cuenta que muchas de las preguntas que nos hacíamos en su principio nunca lograrán tener una respuesta.

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