El ego y yo


 

Quiero hablar hoy de un tema que me parece bastante interesante: cómo nos relacionamos con eso que llamamos EGO.

Pueden encontrar numerosas definiciones de lo que es el ego, según el punto de vista que le demos. Voy a dar una definición simple de lo que considero que es el ego.
El Ego es la personalidad que existe del lado de acá del velo. Es el que cree en la dualidad, bueno/malo, luz/oscuridad, justo/injusto, etc.

El ego es una parte de nosotros, un “componente” más del YO COMPLETO. Es esa parte nuestra que enfoca todo lo que ve desde el miedo (como muy bien desarrolla Un Curso de Milagros) o desde la dualidad. Es el que cree que somos algo separado del resto. Y que debemos “Luchar” por nuestra individualidad. Es el responsable de meternos en esas discusiones mentales que no conducen a nada, y se retroalimenta de sí mismo. El Ego es el que está fuera del Aquí y Ahora, el que nos mantiene enfocados en los problemas y no en las soluciones. El que nos dice que no valemos lo suficiente para reclamar nuestra maestría. El ego es el que nos hace juzgar a los demás, el que nos victimiza, el que nos “come la cabeza”.

Veámoslo desde otro enfoque. El ego es un niño pequeño que quiere controlar todo, quiere conseguir lo que quiere cueste lo que cueste y si no se lo damos prepárense porque se viene el episodio de gritos y berrinches. El ego sustenta su existencia basándose en que nosotros no reconozcamos quiénes somos realmente, llenando al instante cualquier atisbo de silencio mental.

Ahora quiero enfocarme en el tipo de relación que mantenemos con nuestro Ego y qué es lo que hemos intentado por tanto tiempo los que nos enfocamos en nuestro camino espiritual.

Qué me dicen de frases como estas: Trascender el ego, luchar contra el ego, vencer al ego, destruir mi ego, no logro controlar mis ataques de ego, etc., etc., etc. No estamos acaso siempre moviéndonos en su propio terreno al endosarle la etiqueta de GRAN ENEMIGO, al convertir en batalla campal lo que podría ser tratado de otra manera. Parece ser que siempre terminamos “perdiendo” cuando intentamos enfrentarnos a él. Y es justamente por eso, porque nos enfrentamos, le dimos el gusto. Dejamos que convierta las conversaciones internas en verdaderos monólogos destructivos o victimizantes.

Estamos en la puerta de un nuevo mundo, un mundo que empieza a gestarse poco a poco. Un mundo de vibraciones mucho más altas en donde los sentimientos de odio, rencor, envidias, etc., no tienen cabida. A nivel chákrico nos hemos movido al chakra del Timo. En esta nueva Era las palabras claves son: la integración, la asociación, la unión.

No es hora que también enfoquemos el tema del ego desde esta óptica. Debemos empezar a integrar nuestro ego, al fin y al cabo es una parte nuestra. Es parte de ese Yo Completo. Miguel nos ha dicho que “lo pongamos en nuestro hombro izquierdo”. Es hora que el ego se siente en la parte trasera del coche y que seamos nosotros desde nuestro centro/ Yo Soy, espíritu, o Amor quienes conduzcamos el vehículo.

El ego siempre espera que nosotros reaccionemos. Que entremos en el juego que nos ofrece/impone. Han intentado amar a su ego. Responderle como a un niño pequeño, con suavidad y cariño. Inténtelo. Saben qué sucede, simplemente se produce ese silencio mental del que les hablo, porque su ego se descoloca. No entiende qué está sucediendo que no han entrado en el juego. Cuando quiera hacerles creer que ustedes no valen para nada o que otro está intentando hacerles esto o aquello o que hay que poner excusas porque sino algo tremendo sucederá… simplemente díganle, no te preocupes, cariño, todo está bien, todo saldrá bien e intenten enfocarse en el Aquí y Ahora. Regresen al presente. Al principio el ego insistirá pero poco a poco el dialogo mental será cada vez más corto. Para discutir son necesarias dos personas. Si una no responde, la otra pronto se irá a buscar a otro sitio lo que no encuentra con ustedes. Lo mismo sucede con nuestro ego. Ámenlo, ámense con ego incluido. Y no me malinterpreten, no es el ego amándose a sí mismo. Son ustedes, ese Ser que existe Aquí y Ahora el que ama al ego.

Pondré un ejemplo para hacerlo más claro, cuando estamos demorados es casi automático que empecemos a buscar excusas para darle a la otra persona de por qué se nos ha hecho tarde. Vamos camino al encuentro haciendo un inventario mental de qué podemos decirle, incluyendo por supuesto todas las posibles respuestas de nuestro interlocutor que seguramente estará bastante molesto para cuando nosotros lleguemos. Somos capaces de inventarnos las historias más descabelladas. NO estamos en el Aquí y Ahora, no estamos en el presente, estamos simplemente cocreando una situación por demás desagradable que tendremos que enfrentar (otra vez esta palabra) al llegar al lugar donde estábamos citados. En fin, lo más probable es que hasta estemos enojados cuando lleguemos, o sintiéndonos terriblemente culpables – que para el caso es lo mismo. Y en consecuencia vamos a encarar la situación sumergidos en ese estado de ánimo, al cual nos llevo nuestro bien amado ego. Nuestra cita ya ha comenzado mal.

Que sucede si al primer intento de nuestro ego de boicotear nuestro día le respondemos, todo está bien. Todo es correcto y apropiado. Estoy Aquí y Ahora disfrutando de todo lo que tengo en este instante. Me enfoco en hacer bien lo que tengo que hacer Ahora. [*] Si el ego insiste, también lo haremos nosotros.

Recuérdense quienes son, díganse a sí mismos que se aman incondicionalmente. Al intentar mantener esta actitud de enfoque en el Ahora tomarán las decisiones más apropiadas. Quizás cuando lleguen la otra persona ni siquiera ha notado la demora, o sí (producto de su propia conversación interna) pero ustedes estarán tranquilos y podrán responder de otra manera. Desde la armonía y serenidad. De hecho hasta pueden hacer una broma del estilo… “ crees que te acordarás dentro de unos meses que hoy he llegado tarde!!! No tiene importancia. Lo importante es que ahora estamos juntos.” Conclusión: nuestra cita ha comenzado bien.

Para terminar decirles que si no lo logran la primera vez que lo intenten, no se sientan culpables o impotentes, es otra forma de entrar en el juego de victimas, más bien perdónense y agradezcan la oportunidad que tuvieron de reconocer que el ego estaba hablando. Vuelvan a intentarlo.

Todas las relaciones de la nueva energía, de la nueva tierra estarán basadas en el respeto mutuo, pero no es un respeto impuesto por egos enfrentados, es un respeto que surge del reconocimiento de la asociación o comunión que existe entre los seres. Estamos en una etapa muy importante de integración de los aspectos femeninos y masculinos. Nos estamos volviendo seres equilibrados, ya no necesitamos a la otra persona para que llene nuestras carencias, sino para compartir nuestro estado de seres completos, que se bastan a sí mismos.

Aprovechemos cada momento para integrar este aspecto de nosotros que nos mantiene aferrados en la dualidad, la unión hace la fuerza AQUÍ Y AHORA
TODOS SOMOS UNO

Yo Soy el que Yo Soy Aquí y Ahora

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Autor: Lorena Tellechea

Un comentario en «El ego y yo»

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