El gran libro de la proyección astral – Como fue escrito este libro

COMO FUE ESCRITO ESTE LIBRO
En mi libro Modern Psychical Phenomena (Los Modernos Fenómenos Psíquicos), hay un capítulo dedicado a la proyección experimental del cuerpo astral, donde se reseña la obra de M. Charles Lancelin (que más adelante será objeto de un análisis más completo). En un libro posterior, Higher Psychical Development (El Desarrollo Psíquico Superior), este material fue ampliado considerablemente. La obra se ocupaba casi exclusivamente del trabajo de otros autores, sin embargo, y siempre sentí que en su total era visiblemente inadecuada, si bien sintetizaba todo lo que me había sido dado desenterrar en relación
con tan importante tenia. En noviembre de 1927, recibí una carta del señor Sylvan Muldoon, la cual decía así:

“Recientemente he leído sus obras sobre las ‘Ciencias Psíquicas y Ocultas’… Me interesó mucho su capítulo sobre la ‘Proyección Astral’, ya que yo mismo, desde hace doce años, la practico. Me inicié en esta ciencia aun mucho antes de saber que en el mundo había otras personas que también la practicaban… Lo que más me llama la atención es su afirmación de que M. Lancelin ha dicho prácticamente todo lo que se sabe en la materia. Porque, señor Carrington, yo nunca leí la obra de Lancelin pero si usted nos ha dado en su libro la esencia de aquélla, le aseguro que yo podría escribir un libro entero sobre las cosas que Lancelin no sabe… Me he preguntado si M. Lancelin será en realidad un proyector consciente. Por la reseña que
usted ha hecho, he llegado a la conclusión de que, o bien Lancelin no se proyecta en absoluto, o bien sus sujetos no tienen clara conciencia durante la exteriorización. ¿No es esto razonable? Si M. Lancelin o sus sujetos se hallasen con plena conciencia, ¿no podrían acaso describir el fenómeno detalle por detalle? ¡Claro que podrían! Y sin embargo no lo hacen. Ahora bien; yo he experimentado todo esto y conozco hasta la menor emoción, el menor movimiento, el más mínimo detalle que tiene lugar durante el pasaje de la conciencia plena del medio físico hacia afuera, en el astral, y sé cómo la conciencia se mantiene inalterada y lúcida hasta el regreso al estado de ‘coincidencia’… Pero lo que más me sorprende es que tan poco se diga sobre el cordón astral, base fundamental de todo el fenómeno. ¿Es posible que ninguno de los sujetos de Lancelin haya examinado nunca este cordón, que no lo haya visto nunca?… Nada se dice acerca del funcionamiento del mismo, de cómo le da estabilidad al espectro y de cómo se la hace perder. Ni acerca de su tamaño cuando los cuerpos se hallan casi en coincidencia, ni de cómo se hace más pequeño y menos resistente a medida que se aleja hasta cierta distancia (que yo he medido con toda exactitud), y así siguiendo. Lancelin dice que el espectro se presenta como si fuera mecido por el viento pero no dice cuál es la causa de esta oscilación… Lancelin no explica cómo controlar el cordón astral, factor éste de vital importancia. Afirma que el cuerpo astral emerge del plexo solar, lo cual puede ser cualquier cosa menos la verdad. Por el contrario, los cuerpos se separan en todos sus puntos simultáneamente. El cordón se concentra en un plexo dado, siendo el lugar ideal e1 bulbo raquídeo, el cual posee un control directo sobre los órganos de la respiración en el cuerpo físico. Lancelin no dice nada de los deseos reprimidos ni del carácter de las pulsaciones del corazón a través del cordón, ni tampoco dice cómo estabilizar el espectro después de cumplida la exteriorización. No dice nada de la forma que asume el fantasma, ni de cómo se mueve al surgir, ni del estado cataléptico que sobreviene mientras se halla bajo el control de la mente subconsciente, dotado todavía, a pesar de todo, de conciencia… No ha hablado de los diversos grados de capacidad visual y auditiva del espectro ni de cómo viaja o cómo alcanza una condición determinada en la cual se halla inerte e imposibilitado de viajar… Además, se hace demasiado hincapié en el papel desempeñado en el proceso por la Fuerza de la Voluntad. Hay otras maneras de producirlo aparte de la fuerza de voluntad. En realidad, muchas otras maneras. Y la idea de la Buena Salud no es más que puro dislate. Yo afirmo, y puedo probarlo, que cuanto más próxima a la muerte se halla una persona mayor es su facilidad para proyectarse… Podría seguir indefinidamente diciéndole más y más cosas acerca de la proyección astral; pero imagino que después de escucharme se limitaría a decirme: ¡pruébelo! ¡Pero no es tarea fácil probarlo! Eso requeriría un tratado en la materia. Una vez pensé en escribir un libro sobre el tema, pero pronto abandoné la idea, cuando todo el mundo me dijo que estaba ‘loco’ y que nadie le prestaría atención… De todos modos, me he exteriorizado bastantes veces corno para saber que si Ud. ha dado lo esencial de lo que actualmente se sabe hay en verdad, bastante oscuridad en la materia. Debo agregar que sólo cuento veinticinco años y que si Ud. llega a leer esta carta y la toma en serio, será un gran honor para mí…

Apenas hace falta señalar que inmediatamente comprendí que acababa de descubrir a alguien poseedor de una fuente de información inestimable; sin pérdida de tiempo le contesté extensamente, animando al señor Muldoon para que empezara su obra de inmediato; y le prometí revisar el libro, editarlo y presentarlo. El volumen que tienes entre manos, lector, fue el resultado. Debo agregar que el señor Muldoon y yo hemos trabajado juntos en él dentro de la mayor armonía; a propuesta mía completó muchos puntos y realizó numerosos experimentos, demostrando siempre una acabada sinceridad y una insobornable adhesión a la verdad. No formula afirmaciones que no pueda justificar; no adelanta teorías que no estén basadas en experiencias reales, y cuando no conoce una cosa, lo declara francamente. Los extractos suplementarios de sus cartas (ps. XXXVII-XLI) tornarán esto más patente aún y también proporcionarán al lector abundante y valioso material que no se halla incluido en el libro. Cabe agregar que la mayor parte de este trabajo fue escrito estando el señor Muldoon confinado en su lecho de enfermo, en tan grave estado, ¡que cada día podía ser el último! Si alguna vez hubiera de pedirse sinceridad a un hombre, ningún momento de la vida más apropiado que éste. Pero la fidelidad del autor a la verdad se hace patente en cada línea.

Es conveniente hacer notar al lector el hecho de que en ninguna parte de este libro se efectúan declaraciones insólitas o absurdas respecto a las cosas realizadas durante los “viajes astrales”. El señor Muldoon no pretende haber visitado ningún planeta distante y regresado para contarnos detalladamente sus modos de vida; no pretende haber explorado ningún vasto y hermoso “mundo espiritual”; no afirma haber penetrado en el pasado o en el futuro; haber revivido alguna de sus “encarnaciones” pasadas; haber leído algún “Registro Akáshico”, o haber viajado hacia atrás, remontando el curso del tiempo y contemplando la historia de la humanidad o las eras geológicas de nuestro planeta. Se circunscribe a afirmar, en cambio, que ha sido capaz de abandonar su cuerpo físico a voluntad y viajar por el presente, en las vecindades inmediatas, en uno u otro vehículo, y con plena conciencia de ello. Esto es perfectamente racional, y precisamente lo que debe esperarse, de acuerdo con la teoría de que estos “viajes” son experiencias reales. Dando por sentado que existe una entidad determinada como el Cuerpo Astral que en ciertas ocasiones puede desprenderse voluntariamente del cuerpo físico todo lo demás se explica por sí mismo, siendo la natural consecuencia en esas circunstancias dadas.




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