El gran libro de la proyección astral – Extractos de la correspondencia

EXTRACTOS DE LA CORRESPONDENCIA
DE MULDOON
En los siguientes extractos de algunas cartas que Muldoon me escribió, se hallará un interesante material que no ha sido incluido en el texto del libro. Ello permitirá al lector realizar un enfoque lateral sobre la psicología del autor, y, si tenemos presente de cuánta importancia es dicho factor en un caso como éste, creo que su inclusión estará así plenamente justificada. Casi no hace falta decir que estos extractos fueron realizados con el permiso de Muldoon. También de interés es la terminología empleada por el autor tal como aparece en estas cartas y en algunas partes del libro y constituirá un dato más sobre su ser íntimo. Muldoon me escribió estas cartas, por supuesto, durante la redacción y revisión de este libro.
H. C.
FRAGMENTOS EPISTOLARES
Me pregunta Ud. si he tocado alguna vez el cuerpo físico durante mi permanencia en el cuerpo astral, ¡No!, Es difícil hacerlo. He tratado, pero siempre para encontrar que debía seguir interiorizándome, debido a la proximidad excesiva de las esferas. ¿Asistió Ud. alguna vez a una sesión de materialización tratando de retener a un “espíritu” en el momento de regresar a su mundo? Bueno, si Ud. ha experimentado alguna vez ese tremendo tirón magnético, se dará cuenta de lo difícil que es impedir la interiorización cuando uno se acerca al cuerpo físico lo bastante para confundirse con él… 
Ud. me pregunta también si he visto alguna vez durante mi permanencia en el astral algo cuya existencia yo ignorase, verificando posteriormente su existencia real. ¡Por supuesto! Esto no es nada raro durante la proyección consciente. Frecuentemente me he introducido en el interior de una casa v observado todos los objetos a mi alrededor, y he visitado más tarde esa misma casa con mi cuerpo físico, comprobando que todo era exactamente igual a como lo había visto en el astral… Pero nunca jamás en mi vida he podido tener una sola experiencia clarividente hallándome en coincidencia. La única manera posible para mí de ver astralmente ha sido siempre hallarme dentro del cuerpo astral. Dentro de mi cuerpo físico sería incapaz de ver un solo espíritu, así hubiera un millón a mi alrededor… Ver el interior de una caja no sería ningún problema, pese a que nunca he tratado de hacerlo, durante la exteriorización. Simplemente nunca se me ocurrió; pero he visto en cambio el interior de las casas, he visto a sus habitantes, etc., sin haber penetrado nunca físicamente.
*
En el hall de mi casa, sobre una mesa, hay un pequeño instrumento usado para marcar el tiempo mientras los alumnos aprenden música, un metrónomo. Todo lo que hay que hacer para ponerlo en funcionamiento es mover el péndulo; éste deja escuchar un ruido perfectamente audible hasta que el resorte baja. Yo duermo en una habitación contigua al hall. La otra noche soñé que me hallaba muy cerca de este metrónomo; en mi sueño, me pareció que lo ponla en marcha. No bien lo hube soñado me desperté en mi cuerpo físico, en la cama. Un segundo después aproximadamente, el metrónomo de la pieza contigua comenzó a marcar su tic-tac-tic-tac; ahora bien, es completamente imposible que este aparato pueda ponerse en marcha por sí mismo; más aún, había permanecido en esa mesa durante meses sin que nadie lo usase. Al parecer, apenas lo toqué en el sueño me desperté y lo oí marchar en la pieza contigua. De no ser por el elemento tiempo, me inclinaría a pensar que yo lo había puesto en funcionamiento, hallándome en el cuerpo onírico, que, por supuesto, no es sino el astral en un estado parcial mente consciente. Sin embargo, no empezó a marchar sino en el momento en que yo desperté en mi cuerpo físico, aunque lo había puesto en marcha, durante el sueño, un instante antes. ¿Podría haber sucedido que la causa del movimiento material hubiese viajado hasta el metrónomo, mientras yo soñaba con él permanecido allí hasta después de hallarme consciente y haberlo puesto en marcha en ese momento? Si yo me hubiera hallado proyectado en el cuerpo astral, ¿no hubiera debido empezar a andar el metrónomo antes de mi regreso al cuerpo físico? Me pregunto si será posible realizar un acto de este tipo: mover algo hallándose en el cuerpo astral y no producir el movimiento hasta cierto tiempo después de que el cuerpo astral lo ha abandonado…
Lo que acabo de contarle fue escrito hace ya varios días. Anoche nuevamente puse en marcha el metrónomo en un sueño, exactamente en la misma forma en que lo hice la primera vez. Pues bien; he tratado de mover las cosas durante mis proyecciones conscientes pero sin lograrlo. Y lo extraño de lo ocurrido con el metrónomo es que en ninguno de los dos casos traté de hacerlo, intencionalmente, sino que la acción surgió espontáneamente. ¡Si tan sólo pudiera hacerlo a voluntad! Lo que no puedo entender es esto: ¿por qué no empezó a andar el metrónomo hasta dos segundos después de haber soñado yo que lo ponía en marcha? Aquél se halla situado a unos cinco metros de donde yo duermo. Existe una pared por medio, pero, por supuesto, eso no cuenta, sí fue el cuerpo onírico el que hizo andar el aparato. Quizás, hallándonos conscientes, carezcamos de la fe o la convicción necesarias para lograr producir un movimiento material (a la inversa del caso de la sugestión consciente; vea la pág. 384 de su libro The coming Science) ¿no coincide en grado considerable cuanto acabo de referirle relativo a mi experiencia, con lo que allí se dice? Hay una sola cosa que me desconcierta: el elemento tiempo. ¿Por qué no empieza a marchar el metrónomo antes de hallarme yo perfectamente consciente en el cuerpo físico? Es indudable que la interiorización del espectro no requiere tiempo en absoluto mientras uno se encuentra consciente; pero asimismo esto no explicaría el elemento tiempo. Si yo soñara que lo pongo en marcha y luego, al despertarme, lo oyera funcionar, entonces sí podría explicarse perfectamente. Pero no empieza a marchar sino cuando ya me hallo despierto…
*
(De una carta posterior). ¡Nuevamente el metrónomo! No, no fue una alucinación auditiva. Debí levantarme para detener su marcha. La segunda vez lo dejé andar, precisamente para comprobar si alguien en la casa lo oía. Y efectivamente, mi hermano lo escuchó y al cabo de unos instantes bajó a pararlo. La primera vez anduvo cinco o seis minutos, y alrededor de veinte la
segunda, no es posible llamar alucinación a una realidad palpable como ésta, ¿no es cierto?
¿Le parece que corresponde mencionar este incidente como una prueba posible de que las cosas pueden ser puestas en movimiento durante el sueño, pese a que no puedo probarlo? Claro está que no podría probar que el sueño fue la causa real del movimiento; pero, de no ser así, ¿cómo, me pregunto, empezó a andar el aparato inmediatamente después de haber soñado
que lo ponía en marcha si yo no tuve nada que ver con él?
Me han ordenado que no me mueva de la cama durante cuatro semanas, pero probablemente pueda seguir escribiendo, si bien a un ritmo algo lento… A esta altura ya me duele bastante la espalda, de modo que tendré que reposar un rato, por lo cual me despido de Ud. por ahora. Pronto le daré nuevos capítulos de mi manuscrito…

 Esta mañana tuve una proyección accidental, mientras yacía boca abajo y a plena luz (si esto no va contra todas las leyes de la
proyección, no sé qué decirle). Y esto es lo que descubrí. Al yacer boca abajo, las sensaciones experimentadas durante el movimiento por el espacio se hallan invertidas. Cuando uno se mueve para arriba, cree que está moviéndose hacia abajo. La única manera de discriminar la verdadera dirección del movimiento es por la vista. Yo hubiese jurado que me movía hacia abajo, pero al mirar comprobé que era todo lo contrario.
*
Hace unos días me desperté alrededor de las seis de la mañana y permanecí despierto durante unos veinte minutos. Entonces comencé a cabecear hasta que me dormí de nuevo, y soñé que me hallaba parado en el mismo sitio que había ocupado en los sueños con el metrónomo, de que ya le hablé en cartas anteriores. Soñé que mi madre estaba sentado en una mecedora y me decía: “¿Te das cuenta que estas soñando?” A lo cual contesté: “Claro que estoy soñando ¿no?” Eso puso fin al sueño y no parece sino que apenas hube dicho “Claro que estoy”, me desperté en mi cuerpo físico, en la cama. Me hallaba consciente pero incapaz de moverme; no podía proferir ni un sonido ni mover los párpados. Este estado duró alrededor de tres minutos y en todo ese tiempo me temblaba el cuerpo entero, especialmente los miembros. Luego, de pronto, volví a mi condición normal. Unos segundos después sonó un fuerte golpe, como si alguien hubiera golpeado los hierros de la cama con un pesado martillo. El ruido fue tan tremendo que me zambullí como si me hubiera asustado… Tenga Ud. presente que, desde unos dos segundos antes de que se oyera el golpe me hallaba perfectamente consciente. No había nadie por allí cerca y esto que le cuento ocurrió a plena luz. Estas manifestaciones físicas encierran un profundo interés para mi, pues nunca experimenté nada semejante con anterioridad, pero tampoco hice nada para que sucediesen; todo esto ocurrió espontáneamente, sin intervención alguna de mi voluntad.
Ud. conoce la creencia de que las materializaciones no pueden producirse sin un circulo. Pues bien, una vez vi materializarse tres espíritus, caminar por la habitación y ¡conversar con ellos! Mi madre estaba muy enferma y había debido guardar cama durante varias semanas. Una noche estábamos los dos solos en casa, ella acostada, bajo la influencia de la morfina; me hablaba y su conversación revelaba los efectos de la droga. Tan pronto decía cosas sensatas como empezaba a delirar. Yo estaba sentado en la pieza contigua leyendo, de frente a la puerta de su dormitorio. No hacía mayor caso de su “charla”, pues ya me había acostumbrado a ella…
Leía pues, cuando repentinamente oí varias voces; una de ellas, según lo reconocí de inmediato, era la de mi abuela. Alcé la vista. Allí estaban tres espíritus perfectamente materializados caminando por la pieza en que se hallaba mi madre. En un primer momento pensé que se había levantado de la cama, pero luego vi que eran tres los seres cuyas voces había oído. Inmediatamente reconocí a mi abuela, pero a los otros dos no los conocía. Tardé bastante antes de poder creer que esto fuera real. Entonces mi madre me llamó: “Sylvan, ven aquí, pronto; aquí están abuela, abuelo y Louís.” Yo nunca había visto las dos personas mencionadas en último término, pero en cambio había conocido a mi abuela antes de su muerte.
Mi abuela era alemana y ahora hablaba en alemán. Le oí decir algo así como: “Vot jail de young?” Temiendo que se desmaterializara, penetré en el cuarto lentamente. Mi abuela, que estaba parada en la puerta, frente a mí, exclamó: “¡Solbun!” (No podía pronunciar “Sylvan” y cuando yo era pequeño siempre me llamaba en esa forma). Avancé hasta la puerta y le hablé. Una de las figuras pareció sumergirse en el piso. La otra también desapareció, pero mi abuela todavía estaba allí y por la expresión de su rostro me di cuenta de que deseaba que retrocediese. Entonces se desvaneció y yo me lancé hacía la puerta. Mi madre, perfectamente en sus cabales, me dijo: “¿Por qué no entraste antes?, los tres estaban materializados”. Le aseguré que había visto todo a través de la puerta abierta. Efectivamente; había una luz más que suficiente tanto en el dormitorio como en la habitación en que yo había estado leyendo. Le pregunté a mi madre qué había dicho mi abuela, explicándole que yo había entendido algo así com9 “Vot fail de young?” Mi madre me contestó algo en alemán que no puedo citar, pero que suena exactamente igual a lo que yo oí y me dijo: “en alemán quiere decir: ¿qué te pasa, querida?” La ascendencia de mi madre es mitad inglesa mitad alemana, por lo cual entiende y habla el alemán. De todos modos esto fue exactamente lo que sucedió.
*
Estos puntos divisorios significan que he debido detenerme para descansar, pues estar sentado en la cama me fatiga sobremanera. Pero pronto espero poder escribir con mayor regularidad. Los días pasados estuve muy débil, tanto que este lunes creí que iba a morirme… Creo que me llevará todavía algún tiempo prepararle un nuevo envío, pero trataré de hacerlo lo antes posible… Espero que me entienda la letra, pero me resulta bastante difícil escribir en la cama…
Cuando me detengo a pensar en ello, me parece casi inconcebible que la proyección astral consciente no sea universalmente conocida. Me cuesta creer que un fenómeno tan real pueda ponerse en duda y no sea aceptado al igual que los fenómenos físicos. Pero quizás yo mismo no pensara así si no lo hubiera experimentado tantas veces. Cuando uno se proyecta conscientemente no hay duda alguna acerca de la proyección; se tiene la certeza de su realidad; se la conoce exactamente del mismo modo que se puede saber si se está sentado o no. Podrían decirme que cuando me hallo físicamente consciente sólo estoy soñando, y yo no podría probar lo contrario. Pero es evidente por sí mismo.

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