EL ROMPECABEZAS DE JESÚS – 3ª PARTE

¿Acaso no hubo Jesús histórico ?

por Earl Doherty

El autor se reserva todos los derechos de republicación. Se pueden hacer copias personales siempre y cuando se preserve la identifidad del autor.

Traductor: Hernán Toro
 

PARTE TRES: LA EVOLUCIÓN DE JESÚS DE NAZARET.
 

Moverse de las epístolas del N.T. a los Evangelios es entrar a un mundo completamente diferente. En los dos artículos previos de esta serie, hice notar que virtualmente cada elemento de la Biografía Evangélica de Jesús de Nazareth está perdida de las epístolas y que Pablo y otros escritores primitivos nos presentan sólo un Cristo divino, espiritual, en el Cielo; uno revelado por Dios a través de la inspiración y la escritura. Su Jesús nunca se identifica con un hombre histórico reciente. Como los dioses salvadores de los cultos mistéricos griegos, el Cristo de Pablo ha ejecutado su acto redentor en una arena mítica. Así, cuando abrimos los evangelios no estamos preparados para la figura de carne y hueso que vive y habla en sus páginas, una figura que caminó por las arenas de Palestina y murió en el Calvario en los días de Herodes y Poncio Pilato.
 

Los académicos están acercándose cada vez más a la comprensión de como y cuándo se escribieron los evangelios. Se acepta que los nombres Marcos, Mateo, Lucas y Juan son atribuciones tardías; los autores reales son desconocidos. Ahora es aceptado casi universalmente que Marcos escribió primero y que fué reformado por “Mateo” y “Lucas”, agregando material adicional. Algunos de los problemas que pusieron la prioridad de Marcos en duda, como aquéllos pasajes en los cuales Mateo y Lucas concuerdan en redacción pero difieren de la de pasajes similares en Marcos, han sido resueltos por otro revelador hallazgo: que cada uno de los Evangelios Canónicos es el resultado final de una temprana historia de escritura y reescritura, incluyendo adiciones y escisiones. Se piensa que el Evangelio de “Juan” ha pasado a través de por lo menos cinco etapas de construcción. Así, Mateo y Lucas, escribiendo independiente y probablemente desconociendose el uno al otro, usaron una edición (o ediciones) primitiva de Marcos que fuera conforme a sus concordancias. No se puede sostener ya más el concepto de un documento del Evangelio unificado, escrito por un único autor, dejando de lado, obviamente, el concepto de uno producido por inspiración.

Este cuadro de las relaciones entre los evangelios es realmente sorprendente. La mayoría de los académicos considera que incluso Juan, en su estructura narrativa y su historia de la pasión , se basó en Marcos o alguna otra fase sinóptica. Se ha ido la vieja visión piadosa de que los cuatro evangelios son crónicas independientes y corroborantes. En cambio, sus fuertes similitudes son el resultado de la copia. Esto significa que dependemos de una única fuente para la historia básica de la vida y muerte de Jesús: quienquiera que haya producido la primera versión de Marcos. Por derecho, nuestras fuentes deberían ser numerosas; Misioneros cristianos, liderados supuestamente por los doce apóstoles, esparcidos a todo lo ancho del imperio; la transmisión oral, se nos dice, mantuvo viva y constantemente revitalizada la historia de los hechos y dichos de Jesús. Deberían haber surgido copiosamente diversas versiones escritas de dicha historia en muchos centros, en forma verdaderamente independiente y notablemente divergentes. Aún así, cuando Mateo llega a escribir su propia versión del Juicio y crucificción de Jesús, lo más que puede hacer es copiar servilmente algún documento que ha heredado, adicionando por su propia cuenta unos pocos detalles de escasa importancia, como los guardias en la tumba. Lucas hace un poco menos.

Nos enfrentamos con la misma pregunta en Hechos. Por qué sólo un escritor, y ésto bien entrado en el segundo siglo, decide componer una historia del origen y crecimiento de la iglesia cristiana? Ningún otro escritor menciona alguna vez a Pentecostés,¡esa visita colectiva del Espíritu a los Apóstoles que de acuerdo con Hechos empezó la totalidad del movimiento Misionero! Pero si en cambio, este  movimiento fué muy diverso y ampliamente diseminado, algo descoordinado y competitivo (Como sugieren las cartas de Pablo), expresando una gran variedad de doctrinas dentro de la amplia inspiración religiosa de la época, es más fácil entender cómo un grupo, deseando imponer la unidad misionera y darse a sí mismo autoridad, pudo crear su propia única imagen de los comienzos de la Cristiandad.

¿Cuándo fueron escritos los Evangelios -o sus más tempranas versiones? Usualmente se asigna una datación a Marcos por su “Pequeña apocalipsis” del capítulo 13, que nos habla de grandes disturbios y la destrucción del Templo, dicho como una profecía de Jesús. Se afirma que esto se refiere a la primera Guerra Judía (66-70); así, Marcos escribió durante o un poco después de ésta. Pero incluso se asume que Marcos se basó en algunos elementos fuente, y algunos piensan que esta  Pequeña Apocalipsis pudo haber sido originalmente una composición Judía (sin referencia a Jesús), una que Marcos más tarde copió y adaptó. O, si el capítulo 13 es de Marcos, perfectamente pudo haberse formado en un período posterior porque otros documentos muestran que las vívidas expectativas apocalípticas persistieron al menos hasta el final del siglo. De hecho, Mc 13:7 muestra a Jesús alertando a sus escuchas acerca de no ver el Fin inminente incluso aunque los vientos de guerra lleguen. Nada en Marcos nos fuerza a datarlo antes de los años 90.

Las fechas asignadas a Mateo y Lucas (e incluso Juan) están influidas por el cuadro que ellos presentan de  “la separación de caminos” entre el cristianismo y el más amplio establecimiento Judío. Esto se reconoce como un desarrollo posterior, uno que los Evangelios leen retrospectivamente de forma anacrónica en el supuesto tiempo de Jesús. Lucas también ha abandonado la expectativa de un inminente fin del mundo, colocándolo incluso más tarde. Ninguno de estos factores son inconsistentes con fechas alrededor del final del siglo o un poco después.

Pero el testimonio es igualmente importante. ¿Cuándo empezaron a mostrarse los evangelios en el más amplio registro de los escritos cristianos? Si Marcos es tan temprano como del 70, y todos los cuatro habían sido escritos para el 100, ¿por qué no los citan ni se refieren a  ellos ninguno de los primeros padres: Clemente de Roma, Ignacio, Policarpo, el autor de la Epístola de Bernabé – escrita entre el 90 y 130? Estando tan deseoso de convencer a sus lectores de que Jesús, de hecho, había nacido de María y muerto bajo Pilato y que realmente había sido un ser humano que sufrió, ¿Cómo pudo haber fallado Ignacio (alrededor del 107) en apelar a algun recuento evangélico como verificación de todo esto si hubiera conocido uno? Eusebio reporta que en un trabajo ahora perdido, escrito alrededor de 130, el obispo Papías mencionó dos piezas de escritos de “Mateo” y “Marcos”. Pero ni siquiera estos pueden ser igualados con los evangelios canónicos, porque Papías llamo al primero “dichos del Señor en Hebreo”, y también suena como si el último no fuera un trabajo narrativo. Más aún, parece que Papías mismo no había visto estos documentos.

Sólamente en Justino Martir, escribiendo entre el 150 y 160, encontramos las primeras citas identificables de alguno de los evangelios, aunque él los llama simplemente “memorias de los Apóstoles”, sin nombres. Académicos como Helmut Koester han concluído que cualquier alusión más antigua a material tipo evangélico son realmente tradiciones flotantes que encuentran ellas mismas su camino hasta los evangelios escritos. ¿Es concebible que la recopilación más temprana de la vida y muerte de Jesús pudiera haber sido consignada en escritos tan temprano como los 70 (algunos lo fechan incluso antes) y aún así, le tomara casi un siglo al más amplio mundo cristiano para recibir copias de ésto?

De otro lado, si la “biografía” de Jesús de Nazaret era algo inusualque iba contra la tendencia de la creencia y el conocimiento actual, se puede entender cómo las versiones primitivas de los evangelios, escritos alrededor del cambio de siglo, pudieron haber disfrutado únicamente de uso limitado y reescritura aislada por al menos una generación. También empieza a parecer que Marcos, Mateo y Lucas originalmente vinieron de un grupo de comunidades ligadas.

Con respecto a Hechos, escrito por el mismo autor que escribió la versión final de Lucas, no hay referencia a él antes del año 170—¡más de un siglo después de la fecha que a menudo se le asigna! Resulta claro que era desconocido incluso para Justino. Algunos como John Knox, ven a Hechos como una respuesta al punto de vista del Gnóstico Marción, por parte de la Iglesia de Roma, en la mitad del siglo segundo. El autor de Hechos se basó en núcleos de tradición acerca de la iglesia palestina primitiva pero estos han sido remodelados para encajar en la nueva línea del esquema. Hay una gran cantidad de discrepancias entre Hechos y lo que Pablo nos dice en sus cartas. La academia ha sido forzada a admitir que gran parte de Hechos es una absoluta fabricación . Con su desacreditación, los verdaderos inicios del cristianismo caen en una nebulosa penumbra.

El núcleo del Jesús histórico precede los evangelios y nació en la comunidad o en los círculos que producieron el documento actualmente llamado “Q” (del Alemán “Quelle”, significando “fuente”). No ha sobrevivido ninguna copia de Q, pero los académicos han sido capaces de reconstruirlo como la fuente del material común que se encuentra en Mateo y Lucas y que ellos no extrajeron de Marcos.

Q no era un evangelio narrativo, sino una colección organizada de dichos que incluían enseñanzas morales, admoniciones proféticas e historias controversiales, mas unas pocas anécdotas y milagros. Era el producto de un movimiento sectario Judío localizado en Galilea que predicaba un reino de Dios que se acercaba. Los académicos se pueden dar cuenta de que Q fue compilado en el tiempo y en distintas etapas. Han identificado el estrato más primitivo (que llaman Q1) como un conjunto de dichos de ética y discipulado; estos contenían ideas notablemente poco convencionales. Muchas se encuentran en el Sermón del Monte de Mateo: las bienaventuranzas, ofrece la otra mejilla, ama tus enemigos. Recientemente los académicos han notado una estrecha similatud entre estas máximas y la escuela filosófica griega conocida como Cinismo, un movimiento de contracultura de la época diseminado por predicadores Cínicos errantes. (¡Burton Mack ha declarado que Jesús era un sabio de estilo Cínico, cuya conexión con pensamientos Judíos era más bien tenue!) Tal vez en sus inicios, la secta Q, adoptó una fuente griega con alguna remodelación que vieron como una ética adecuada para el reino que estabanpredicando. En todo caso, no hay necesidad de imputar tales dichos a Jesús; ellos parecen más el producto de una escuela o estilo de vida, formulados a lo largo del tiempo y difícilmente serían la súbita invención de una mente individual.

Los académicos llaman a esta etapa formativa de Q, etapa “sapiencial” porque es esencialmente una colección instructiva del mismo género que los libros tradicionales de “sabiduría” como Proverbios. Posteriores indicaciones (como en Lucas 11:49) apuntan a que se tenían estas palabras como pronunciadas por la Sabiduría de Dios personificada (ver segundo artículo), y que los predicadores de Q se veían a ellos mismos como sus representantes. El siguiente estrato de Q (llamado Q2) ha sido designado “profético” e incluso apocalíptico. En estos dichos la comunidad fustiga la hostilidad y el rechazo que había  recibido por parte del la mayoría del establecimiento religioso. En contraste con el gentil y considerado tono de Q1, Q2 contiene cáusticas denuncias contra los Fariseos, una llamada de juicio celestial sobre pueblos completos. Hace entrada la figura del Hijo del Hombre, uno que llegará al tiempo del Fin para juzgar el mundo en fuego; probablemente él es el resultado de la reflexión sobre la figura de Daniel 7. Aquí encontramos por primera vez a Juan el Bautista, una especie de mentor o precursor para los predicadores de Q. Fechar a Q es dificil, pero yo sugeriría que esta segunda etapa cae un poco antes de la Guerra Judía.

Hay buena razón para concluir que incluso en esta etapa no había Jesús en el pensamiento de la comunidad de Q. Esto significa que la sabiduría y los dichos proféticos en su forma original no habrían contenido mención de un Jesús como fuente o proclamador de éstos. Ellos eran pronuciamientos de la comunidad misma y sus enseñanzas tradicionales, vistas como inspiradas por la Sabiduría de Dios. Mientras que Mateo y Lucas a menudo muestran una redacción o una idea sobre un núcleo de un dicho dado, cuando ellos rodean esto con líneas y contextos de preparación que involucran a Jesús, cada evangelista ofrece algo muy diferente. (Compare Lucas 17:5-6 con Mateo 17:19-20). Ni siquiera los dichos apocalípticos del Hijo del Hombre (acerca de su futura venida) se identifican con Jesús, que es la razón por la cual, cuando ellos fueron puestos en su boca más tarde, Jesús suena como si  estuviera hablando de alguien más.

El dicho que ahora se encuentra en Lucas 16:16  es especialmente revelador: “Hasta Juan (el Bautista) estaba la Ley y los profetas (i.e. la escritura); desde entonces, está la buena nueva del reino de Dios”. Como mucha parte de Q, esto se reconoce como un producto de la propia experiencia y tiempo de la comunidad (i.e. no yendo hacia atrás hasta Jesús), y aún no había sido trabajada ninguna referencia a Jesús mismo en esta imagen del cambio desde lo antiguo a lo nuevo. Lucas 11:49 también abandona al Hijo del Hombre cuando habla de aquéllos a quienes la Sabiduría prometió enviar.

Los más grandes especialistas en Q, como John Kloppenborg, reconocen que en sus diversas etapas, Q ha sufrido una redacción considerable (edición, adición y reordenamiento de material para crear una totalidad unificada con unos temas y una teología identificables). Pero su análisis de Q3, el estrato que ellos llaman la “revisión final”, no va lo suficientemente lejos. Porque fué únicamente en esta etapa, yo arguiría, que se introdujo un Jesús histórico, una figura que era ya concebida como el fundador de la comunidad. Cierto material pasado habría sido reescrito y todo habría sido atribuído a este Jesús, incluyendo dos “milagros” de sanación que habían sido parte de la actividad de los mismos predicadores de Q. Para las enseñanzas, probablemente no se suministró más que un “Jesús dijo”, que es la razón por la cual Mateo y Lucas tenían que inventar sus propias situaciones. (Este tipo de adición esquelética es lo que encontramos en el Evangelio Gnóstico de Tomás que se cree que empezó como un retoño de una etapa temprana de Q). Este nuevo Jesús se posiciona como superior a Juan, el cual sirve ahora como su heraldo. En este estado algo más posterior, él es identificado con el esperado Hijo del Hombre. En la más tardía etapa de Q encontramos los motivos de la biografía y una tendencia a divinizar a éste Jesús. La historia de la Tentación (Lucas 4:1-13) pertenece a este estrato..

¿Cómo se pudo formular dicho fundador en la mentalidad de Q si carecía de antecendentes históricos? Todas las sociedades sectarias tienden a leer el presente en el pasado; ellos personifican sus propias actividades en grandes eventos de fundación y en heroicos progenitores. La existencia misma de la colección de dichos, el producto de la comunidadque evolucionaba, habrían invitado a atribuirla a una figura autoritaria y originadora específica. Dicho registro fijado en un pasado glorificado se conoce como un “documento de fundación”, un fenómeno universal de las expresiones sectarias (La invención de Guillermo Tell, una figura inexistente, como el fundador de la confederación Suiza, es un famoso ejemplo de este proceso, aunque aquí estamos tratando con un contexto nacionalista en vez de uno estrictamente sectario.)
 

También sospecho que la existencia de una secta rival afirmando que Juan el Bautista era su fundador pudo haber inducido a la comunidad Q a desarrollar uno de los suyos, uno proselizado como superior a Juan. Es ciertamente curioso, en vista de la imagen presentada por los evangelios, el que pudiera haber habido alguna vez una inquietud en la mente alguien acerca de quién era el más greande, Jesús o Juan, pero Q3 tenía que tratar este punto en particular (ver Lucas 7:18-35).

Una explicación adicional para el desarrollo de este fundador se sugiere por el mismo Q. La figura de la Sabiduría celestial (Sophia), una vez que se ve trabajando a través de la comunidad, parece haber evolucionado en la figura de su enviado, uno que había empezado el movimiento y pronunciado sus dichos. Loa mitos acerca de la Sabiduría viniendo al mundo habían perdurado en el pensamiento Judío y habrían jugado un papel aquí. Lucas 7:35 llama a Jesús un hijo de la Sabiduría, y Mateo en su uso de Q refleja una actitud que evoluciona evoluciona hacia Jesús precisamente como la encarnación de la Sabiduría misma. Muchos de los dichos de Jesús en Q se reconocen como dichos reformados de la Sabiduría.

A este fundador, Q le da el nombre “Jesús”, un concepto actual en todos los circulos sectarios Judíos (ver el segundo artículo). En este estado tardío de Q, debe haber habido algunas influencias de entrecruzamiento desde otros círculos de “Jesús”, aunque descubrir dichas influencias es una tarea conjetural. (Los desarrollos históricos reales) tienden a ser más sutiles y complejos que cualquier presentación académica de ellos en papel, especialmente 20 siglos después del hecho). Es significante que Q nunca usa el término Cristo, porque dicho fundador no hubiera sido considerado en esta etapa como el Mesías.

La sabia y sutil enseñanza de Q1, los apocalípticos truenos de perdición de Q2, el Hijo del Hombre del Tiempo del Fin, el “Hijo” que surge tardíamente en el desarrollo de Q , todo constituye una mezcla bizarra, no la menor porque todo viene en capas secuenciales. (Si se suponen auténticos, ¿en qué limbo estaban almacenados los dichos de Q2 hasta que la comunidad estaba lista para ellos? Estos no aparecen en ninguna otra parte.) Sólo una inclusión tardía de todos estos elementos dispares bajo una figura artificial, en una etapa en la cual el pasado de la comunidad estuviera suficientemente nublada (debido en parte a las interrupciones causadas por los disturbios de la guerra Judía), puede explicar el proceso.

Pero la característica más diciente del Jesús de Q ha probado ser la más inquietante, porque ¡parece no tener relación con el Jesús de Pablo! Los académicos continúan danzando alrededor del hecho de que Q no contiene el concepto de un Jesús sufriente, una divinidad que ha sufrido la muerte y la resurrección como un acto redentor. Q puede hacer de la muerte de profetas un tema central (e.g. Lucas 11:49-51) y aún así ¡nunca referirse a la propia crucifixión de Jesús! Sus parábolas no contienen una sugerencia al asesinato del Hijo de Dios. Q no exhala un suspiro acerca de la resurrección,. Jesús no hace profecías de su propia muerte y elevación, como lo hace en otras partes de los evangelios. Note que en un pasaje de Q en Lucas 17, el evangelista tiene que insertar en la boca de Jesús una profecía de su propia muerte (verso 25); ésta no está en el uso que hace Mateo del mismo pasaje (24:23f). Más asombroso que todo, ¡el Jesús de Q no tenía un significado obvio para la salvación! Los académicos admiten que aparte de los beneficios obtenidos de las enseñanzas mismas, no hay soteriología en Q; ciertamente no hay nada acerca de una muerte para la redención de los pecado. El “Hijo que conoce al Padre” (Lucas 10:22, una reformulación tardía de un dicho primitivo de la Sabiduría) funciona como un mediador de la revelación -simplemente personificando lo que la misma comunidad Q hace. (De forma similar, un retoño de Q, el Evangelio de Tomás, está vacío de cualquier referencia a la muerte y resurrección de Jesús.)

Si el fundador de la secta había sido asesinado por los líderes Judíos, si la totalidad del movimiento cristiano había empezado de su muerte y resurrección desde la tumba, es inconcebible que Q no lo habiera dicho. Por ejemplo, en Lucas 13:34-5 Jesús está profetizando. Justo acabando de escribir que Jerusalén es la ciudad que asesina los profetas que le envían, ¿ cómo se pudo haber resistido el compilador de Q a poner una referencia al mayor asesinato de todos? Así como el dicho de Lucas 14:27 acerca de discípulos “tomando su cruz” y siguiendo a Jesús, éste es reconocido como una expresión Cínico-Estoica, también posiblemente de los Zelotes Judíos, no una referencia a la propia cruz de Jesús. D. Seeley resume la situación: “Ni en un solo pasaje se menciona la muerte de Jesús. Dicha referencia debe ser asumida”. Seeley empieza a construir un argumento basado en esta suposición, que es una ilustración clásica de cómo procede gran parte de la investigación Neotestamentaria.

¿Cómo se explica esta radical divergencia entre Pablo y Q? Los académicos dicen que esta muestra la diferencia en las respuestas al hombre Jesús de Nazareth por parte de círculos diferentes. Pero se hunden cuando tratan de racionalizar cómo pudo haber sido posible tan extraño fenómeno. Más aún, los documentos revelan muchas más que sólo dos”respuestas”. Estamos a punto de creer que la cristiandad primitiva era frenéticamente esquizofrénica. Primero, Pablo y otros escritores de epístolas abandonan todo interés en la vida e identidad terrenal de Jesús, convirtiéndolo en un Cristo Cósmico que ha creado el mundo y lo ha redimido por su muerte y resurrección. La comunidad Q, de otro lado, decide ignorar la muerte y resurrección y preserva las enseñanzas terenales de Jesús, un predicador  del advenimiento del fin del mundo. Entre estos dos polos yacen otras concepciones incongruentes. En el estrato más primitivo del evangelio de Juan, Jesús es el mítico Redentor Descendente y Ascendente del cielo, que salva siendo el revelador de Dios; más tarde es igualado con el Logos griego. Jesús es el Altísimo Sacerdote celestial de la Epístola a los Hebreos, el no sufriente sirviente intermediario de la Didaché, la mística Sabiduría-Mesías de las Odas de Salomón. Pablo alude a grupos divergentes en lugares como Corinto, quienes “predican otro Jesús”. En las diversas corrientes del Gnosticismo, Jesús (o Cristo) es una parte mítica del pleroma celestial del Dios principal, a veces un revelador similar al de Juan, a veces apareciendo bajo otros nombres como Derdekeas o el Tercer Iluminador. (El Jesús Gnóstico finalmente interactuó con ideas más ortodoxas y absorbió la nueva figura histórica en sí mismo.) ¿ Pero todo esto de un criminal crucificado? ¿De algún ser humano?

Una solución mucho más sensata sería que todas estas expresiones de la idea de “Jesús” y “Cristo” eran destilaciones separadas de los conceptos que estaban flotando en las corrientes religiosas de la época ( como se bosquejó en el segundo artículo). Los académicos admiten ahora que “Los comienzos del cristianismo fueron excepcionalmente diversos, variaron dramáticamente de región a región, y eran dominados por individuos y grupos cuya práctica y teología sería denunciada como “herética”.” (Ron Cameron resumiendo a Walter Bauer). Sólo intereses confesionales continuarían insistiendo que dicha diversidad -la mayoría de ella descoordinada y competitiva- explotó súbitamente de un humilde predicador Judío y de un único movimiento misionero. (Nota: Más de ésto en el Post scriptum).

Fué inevitable que estas variadas expresiones gravitaran unas alrededor de las otras. En algún momento al final del primer siglo, dentro de un entorno predominantemente Gentil, probablemente en Siria, algún erudito o un círculo de cristianos combinaron el Jesús de Q con el mítico Jesús sufriente del tipo de culto Crístico Paulino. El resultado fué “Marcos”. Marcos parece haber trabajado partiendo de tradiciones orales o de tradiciones Q incompletas, porque su Evangelio falla en incluir las grandes enseñanzas de Jesús y los pronunciamientos proféticos que Mateo y Lucas han heredado. (La relación entre Marcos y Q es uno de los problemas más espinosos en la investigación del Nuevo Testamento.)

¿Qué hizo Marcos? El manufacturó un ministerio que se trasladó de Galilea a Jerusalén, ahora el sitio de muerte de Jesús.Virtuamente reinventó los Apóstoles de figuras primitivas en el movimiento Cristiano para ese entonces ya legendarias, los cuales sirvieron principalmente para propósitos instructivos. Trajo a la órbita de Jesús todas las figuras y conceptos que flotaban acerca de ésto en el ambiente cristiano, como Hijo de Dios, Mesías, Hijo de David, el apocalíptico Hijo del Hombre.

Más aún, él tuvo que elaborar la historia de la pasión de Jesús. Algunos (como J.D. Crossan) sugieren que Marcos usó una adaptación anterior, más primitiva del juicio y ejecución de Jesús, una que más tarde también usó Juan. Otros (como Burton Mack) piensan que todos los famosos elementos de nuestra historia de la pasión son invenciones puramente Marcanas: la escena en Getsemaní, Judas el traidor, la negación de Pedro, los detalles reales del juicio y crucificción de Jesús, la historia de la tumba vacía.

Es casi seguro que antes de Marcos e independientemente de Q ya había ocurrido alguna “historización” del Cristo espiritual en las actividades de estudio y predicación cristianas. En los círculos del Cristo cúltico habría operado una tendencia similar de crear un pasado de fundación idealizado como se vió en Q. El proclamado fué evolucionando en el Proclamador. Jesús el que era predicado, se convirtió en Jesús el que predicaba y los evangelios finalmente funcionaron como el “documento de fundación” del cristianismo como totalidad. Algunas ideas iniciales en esta dirección, como el nombre de la “mujer” de Pablo y el período de la vida de Jesús, encuentran su camino hasta Ignacio, aún sin un evangelio escrito, aunque él y 1 Juan (escrita probablement en los 90) mustran que muchos estaban objetando la nueva y radical idea de que “Jesús Cristo había venido en la carne” (1 Jn. 4:1ss). ¿ Y cuál fué el motor de este impulso, la fuente de información acerca del nuevo Jesús histórico? Lo podemos ver en los mismos evangelios: Las escrituras Judías.

Primero, algunas observaciones generales. Los eruditos han reconocido desde hace mucho que los Evangelios están hechos de unidades más pequeñas, del tipo de las encontradas en Q: dichos individuales o conjuntos de dichos, anécdotas de milagros, historias controversiales. Ellas han sido encadenadas como “cuentas en una cadena” con material de relleno adicionado, detalles narrativos para comunicar cierto tipo de impresión secuencial: Jesús fue allí, luego fue allá. Alguien entra en escena y hace una pregunta para que Jesús pueda dar la respuesta. Se pensaba que las unidades separadas eran piezas fiables de tradición que habían pasado a través de transmisión oral, muchas yendo atrás hasta Jesús mismo, otras formuladas dentro de la iglesia primitiva en repuesta a él. Pero gradualmente se entendió que los evangelistas habían alterado o le dieron sustancia a estas unidades en formas que servían a sus propios propósitos editoriales y teológicos; muchos simplemente las escribieron ellos mismos. No puede haber garantía de que algo de ésto pueda venir originarse en Jesús.

Como vimos en Q, muchos de los dichos eran máximas morales y parábolas populares Helénicas y Judías; algunas salieron de la enseñanza de la sabiduría Judía. Las historias controversiales y las instrucciones para el discipulado reflejaban la condición de las comunidades cristianas tardías. Las “palabras del Señor” de Pablo (ver primer artículo) representan un tipo de predicación común a los profetas del cristianismo primitivo: comunicaciónes inspiradas del Cristo Espitual en el cielo. Éstas habrían sido preservadas y finalmente entraron en los evangelios como pronunciadas por un Jesús histórico. Eran comunes en el mundo antiguo las recopilaciones de historias milagrosas atribuídas a famosos filósofos y taumaturgos, incluso a deidades como el dios sanador Asclepio e Isis. Muy a menudo, los mismos profetas Cristianos eran sanadores y taumaturgos cuyos prodigios se convertirían más tarde en los de Jesús.

Ahora se reconoce que los evangelios son escritos absolutamente sectarios. Estos eran una respuesta a la “condición de vida” de los grupos que los produjeron, que servía a sus necesidades. Estos crearon un pasado sagrado para la fé, uno que se remitía a una fundación divina. Ofrecieron una defensa contra ataques externos. Legitimaron las creencias de la comunidad y sancionaron sus prácticas. Por ejemplo, el tópico candente de la asociación y la membresía legal, de si los Judíos podían mezclarse con los gentiles, de si los ritualmente puros podían comer alimentos con los impuros, se resolvió representando a Jesús haciendo una condenación sobre los Fariseos por su obsesión con la pureza, representándolo como alguien que había convivido con los rechazados y los Gentiles. El tópico de si la Ley Judía aún se aplicaba se trató representando a Jesús legislando sobre ella y así sucesivamente. Es fácil ver cómo dichos intereses sectarios, cuando fueron involucradas varias comunidades diferentes y épocas diferentes, conducirían a las muchas contradicciones que hallamos en las acciones y pronunciamientos de Jesús entre uno y otro evangelio.
 

¿ Los evangelistas se veían a sí mismos haciendo historia? La práctica indiscriminada de alterar crónicas más primitivas, reordenando los detalles del Ministerio de Jesús, cambiando las mismas palabras del Señor en persona, sugeriría otra cosa. Ahora es un principio el que los evangelios son documentos de fé; los evangelistas no tenían la menor intención de búsqueda histórica como la conocemos.

Más bien, ellos estaban enzarzados en una especie de midrash. El Midrash era una antigua práctica Judía de interpretar y aumentar pasajes individuales o combinaciones de ellos, extraídos de la Biblia, para extraer nuevos significados y relevancia para ir más allá de las palabras superficiales. Una forma de hacer esto era incluirlos en nuevas historias con contextos actuales. En las mentes de los evangelistas, los evangelios exponían nuevas verdades espirituales por medio de una reedición de la escritura. Así, muchas historias del Nuevo Testamento son simplemente recomposiciones de historias registradas en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, Jesús fué personificado en historias tales como las de Moisés, presentándolo como el Nuevo Moisés para las épocas contemporáneas. Al mismo tiempo, considerando a Q, es muy posible que los escritores como Marcos vieran su trabajo como algo que apuntaba a historia real, a una figura anunciada en precedentes escriturales. En cualquier caso, los Gentiles que no entendían las raíces Judías de dichos evangelios prontamente los empezaron a ver como registros puramente fácticos y en vez de entenderla como su fuente, la escritura comenzó a entenderse como la profecía de dichos eventos “reales”.

Justo como anteriormente la escritura había suministrado una imagen del Cristo mítico de Pablo, estas mismas escrituras (usando pasajes sacados de contexto y sin nada que ver con su sentido original) suministraron ahora el entorno y los detalles de una reciente vida terrenal de Jesús. Marcos culminó un proceso ya casi listo y adicionó aquellos elementos “biográficos” que encontró en las tradiciones de Q. De dichos componentes, con la Biblia abierta ante él, diseñó su historia del ministerio y pasión de Jesús.

Jesús tenía que haber ejecutado milagros porque se esperaba que esto sucediera en los días que precedían al Reino. Por ejemplo, Isaías 35:5-6 dice: “Entonces los ojos del ciego serán abiertos y los oídos del sordo se destaparán; entonces el inválido saltará como un ciervo y la lengua del mudo cantará de Júbilo”.

Así, Jesús hizo caminar al paralítico y al ciego, ver. Se esperaba incluso que el Mesías levantara a los muertos. Los detalles de muchas de las historias milagrosas están modelados en los milagros ejecutados por Elías y Eliseo en 1 y 2 Reyes.

Tanto Mateo como Lucas colocan el nacimiento de Jesús en Belén porque el profeta Miqueas (5:2) había declarado que éste sería el lugar de nacimiento del futuro legislador de Israel. Aparte de eso, las historias de la Natividad de los dos evangelistas no concuerdan virtualmente en nada. El Midrash escritural puede ser una cosa muy irregular y aleatoria.

El recuento evangélico del juicio y muerte de Jesús muestra la más fuerte dependencia en la escritura. Virtualmente cada elemento de la historia de la pasión de Marcos, comenzando con la entrada de Jesús en Jerusalén, se basa en pasajes Bíblicos. He aquí algunos ejemplos:

El profeta Oseas (9:15): “Por sus hechos inicuos los expulsaré de mi casa”. Más Zacarías (14:21): “Ningún mercader se verá en la casa del Señor.” Jesús expulsa los comerciantes del Templo.

Salmos 42:5: “Cuán profundo estoy hundido en la miseria, lamentandome de mi dolor.” Jesús en el Jardín de Getsemaní.

Salmos 41:9: “Incluso el amigo en quién creí, que comió en mi mesa, se regocija en mi infortunio.” La traición de Judas. Conflictos con el establecimiento Judío habría suministrado fuerte motivación para traer a colación la figura de Judas para representar todos los Judíos hostiles y no creyentes.

Isaías 53:12: “Y fué contado con los criminales.” Jesús es crucificado entre dos ladrones.

Salmo 22:18: “Ellos dividieron entre sí mis vestiduras, y se sortean mi túnica.” Los soldados apuestan la ropa de Jesús a los pies de la Cruz.

La deserción de los Apóstoles, las acusaciones falsas en el Juicio de Jesús, la corona de espinas, el trago de Hiel y vinagre, el oscurecimiento al mediodía: estos y otros detalles tienen sus contrapartes en los escritos sagrados. La misma idea de que Jesús fué crucificado (incluso en la fase de creencia mítica) habría venido de pasajes como Isaías 53:5: “Fué traspasado por nuestras transgresiones”, y Salmo 22:16: “Han traspasadomis manos y mis pies”. La situación de la muerte de Jesús en el tiempo de Herodes y Pilato fué parcialmente una respuesta a los versos de introducción del Salmo 2.

Pero la historia de Jesús reside en la escritura más que en una recopilación de pasajes aislados. El concepto total de la Pasión, Muerte y Resurrección ha emergido de un tema incorporado una y otra vez en anécdotas a lo largo de toda la Biblia Hebrea y en escritos relacionados. Esta es la historia que los eruditos han caracterizado como El Sufrimiento y la Justificación del Justo Inocente. La encontramos en la historia de José en Génesis; en Isaías 53 con su Esclavo Sufriente; en Tobías, Ester, Daniel, 2 y 3 Macabeos, Susana, la historia de Ahiqar, la Sabiduría de Salomón. Todas cuentan la historia de un hombre justo falsamente acusado, quien sufre, es convicto, condenado a la muerte, rescatado al último momento y elevado a una alta posición, o, en la literatura más tardía, exaltado después de la muerte. Es la historia de cómo los Judíos se vieron a ellos mismos: los piadosos perseguidos por los poderosos, la gente de Dios subyugada por los impíos. Fué una imagen facilmente absorbida por la secta Cristiana.

La historia de Jesús sigue este mismo patrón: llevando el verdadero mensaje de Dios, sufrió en fiel silencio, fue hecho convicto aunque era inocente para ser finalmente reivindicado y exaltado a la gloria y presencia de Dios. El rol redentor de Jesús era un paradigma por el tema Judío recurrente del sufrimiento, reparación y predestinada exaltación, introducida en una potente mezcla con el Hijo (Logos) Helenístico y las filosofías de dioses salvadores. El cristianismo emergió como una genuina síntesis de las ideas religiosas dominantes del mundo antiguo, y fijó el curso de la fé occidental por los siguientes dos milenios.

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