EL ROMPECABEZAS DE JESÚS – PREÁMBULO

¿Acaso no hubo Jesús histórico ?

por Earl Doherty

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Traductor: Hernán Toro

PREÁMBULO
 

A medida que se aproxima el año 2000, el interés en el Jesús histórico está creciendo dramáticamente. En los medios, en libros bestsellers, en la Internet, Jesús, como una figura histórica en vez de un objeto de fé está siendo sometido a una investigación y reinterpretación sin precedentes. La investigación sobre los orígenes Cristianos ha llegado al conocimiento público como nunca antes y sus nuevos hallazgos radicales, junto con la tendencia liberal de “aterrizar” a Jesús ha fascinado y perturbado a creyentes y no creyentes por igual. Estamos viviendo tiempos interesantes.
 

Tal vez, por primera vez en su historia, el campo de la investigación del Nuevo Testamento está en confusión. El círculo académico más progresista en este campo, el grupo conocido como el Seminario de Jesús, recientemente ha llegado a la  conclusión de que el cadáver de Jesús, lejos de haber resucitado de entre los muertos, probablemente se descompuso en alguna fosa desconocida, y que el movimiento Cristiano no empezó con la convicción de que Jesús hubiera resucitado corporalmente de su  tumba. Los grupos más conservadores están resistiendo fieramente dichas tendencias, y aún publicaciones populares como Bible Review se han convertido ocasionalmente en campos de batalla de una “guerra civil” en la cual los académicos Cristianos de ambos bandos están atacando la competencia e integridad de sus oponentes “sin tomar prisioneros”.

Pero en la nueva búsqueda del Jesús histórico, el tópico más  importante de todos está siendo ignorado. ¿ Ha sido victima la sociedad occidental de la más grande equivocación en la historia ? ¿ Podría ser la razón por la cual cada generación es capaz de reinventar a Jesús en su propia imagen, por la cual una multitud de académicos puede salir con imágenes radicalmente diferentes del fundador del Cristianismo, que no hubiera un hombre real por ser descubierto, que no hubiera figura histórica para ejercer control sobre la búsqueda sin fin ? Si el registro es tan caprichoso, tan abierto a la interpretación, ¿ no debería estar ésto posiblemente en la prioridad de la agenda ? El Seminario de Jesús, en el comienzo de sus deliberaciones en la mitad de los años 80, afirma haber discutido la cuestión, pero esto se redujo prácticamente a una votación levantando las manos. Si estos académicos hubieran revisado el registro cristiano temprano desde este punto de vista, con tanto entusiasmo e intensidad como la que ellos dedicaron en varios años al estudio de la autenticidad de los dichos y ahora a la de los hechos de Jesús, ellos podrían haber llegado a reconocer  que las bases de su trabajo son sorprendentemente tenues y podrían haber llegado a entender por qué la cuestión  de si Jesús realmente existió se resiste a alejarse.

La idea de que el cristianismo pudiera haber empezado sin un Jesús histórico  empezó a flotar por primera vez a fines del siglo 18 entre ciertos filósofos de la revolución francesa. En Alemania, unas décadas después, D.F. Strauss y Bruno Bauer fijaron una base para la teoría etiquetando mucho de la  historia de Jesús como “Mitología”  y los evangelios como “invenciones literarias” ; Bauer llegó a dudar de la historicidad de Jesús. Pero fué a la vuelta del siglo 20 que el examen detallado del tema empezó con seriedad. Desde entonces unos pocos académicos respetables en cada generación han negado totalmente cualquier existencia para el Jesús de los Evangelios : entre ellos J.M. Robertson en Gran Bretaña, Arthur Drews en Alemania, Paul-Louis Cvouchoud y Prosper Alfaric en Francia, seguidos por muchos otros. Más recientemente, G.
A.Wells, Profesor de Alemán en la Universidad de Londres (ahora retirado), ha publicado cinco libros sobre el tema, una reveladora disección de la literatura  Cristiana, especialmente de los Evangelios, que revela cuán vaporosa y evasiva es la base histórica que yace detrás de la historia de Jesús de Nazareth.
 

Mi propia investigación en este campo se remonta a 14 años atrás, cuando encontré por primera vez una presentación seria de la teoría por parte del Profesor Wells. Aunque mi preparación universitaria no fué en estudios del Nuevo Testamento, tengo  un grado en Historia Antigua y Lenguajes Clásicos, dándome un conocimiento práctico del Griego y el Latín, que complementé con algo de  Hebreo y Siríaco básico. Además del  Nuevo testamento (junto con  muchas partes del antiguo), he investigado profundamente todos los documentos  cristianos no canónicos, los apologistas del 2o. y 3er. Siglo, todos los pseudoepígrafos Judíos de la era junto con los Rollos del Mar Muerto, y  mucha parte del Gnosticismo Cristiano y no Cristiano. A ésto le adicioné un estudio de Filón de Alejandría, Platonismo Medio y otras filosofías, historias antiguas relevantes, cultos de Misterios helénicos y el pensamiento religioso general de la era. Aunque nunca afirmaría ser experto en todas estas áreas, aquéllos que se enfocan exageradamente en los Evangelios en un esfuerzo para descubrir el Jesús histórico o para probar su existencia están siendo ingenuos.
 

Mis investigaciones me han llevado a un desacuerdo fundamental  con el Profesor Wells. (Él es el único escritor sobresaliente sobre la teoría de “Jesús como Mito” en la generación pasada ; los promulgadores más tempranos son difíciles de  entender para el lector promedio, de tal forma que no los tocaré aquí.) Wells postula que Pablo y otros Cristianos de su época creían que “Jesus” había vivido en la obscuridad en algún momento desconocido del pasado, tal vez dos o tres siglos antes de su tiempo. El problema es, que me parece que no hay más evidencia en las epístolas de que Pablo tuviera dicha figura en la mente,  de la que hay de su conocimiento de un Jesús de Nazareth que hubiera vivido y muerto durante el reinado de Herodes Antipas. Más bien, todo en Pablo apunta a una creencia en un Hijo enteramente divino quien “vivió” y actuó en  el reino de lo espiritual, en el mismo ambiente mítico en el cual se pensaba que operaban todas las otras deidades salvadoras de la época. ( Ningún Griego o Romano creía  que Mitras hubiera hecho su trabajo en la tierra, o que el toro que asesinó fuera “histórico”.) Desde esta perspectiva, se puede ver cómo el Cristianismo  encaja perfectamente en su entorno cultural, como un hijo de su tiempo. También nos permite leer y entender a Pablo en toda su riqueza espiritual (desde un punto de vista del interes histórico) y ganar una imagen profunda de en qué consistía su fé. Una vez que las creencias cristianas primitivas son vistas bajo su propia perspectiva, se abre una ventana completamente nueva sobre el espíritu religioso  de la era, puesto que el cristianismo fué el gran sintetizador o traductor de ese espíritu. Pero si en cambio insistimos en ver la fé cristiana primitiva como alguna extraña anomalía híbrida enfrentada contra los trasfondos de las creencias de su época,  entonces el cuadro permanecerá por siempre deficiente.
 

Hoy día encaramos dos impedimentos importantes para el entencimiento  de la creencia de Pablo en Cristo como una figura enteramente espiritual. Uno es el hecho de que está basado en cosmovisiones que son ajenas a nuestra perspectiva  moderna. El segundo es nuestra incapacidad para entender cómo la escritura, según era inerpretada  por ciertos círculos en los días de Pablo, pudo conferir  características en el Cristo celestial que percibimos como “históricas”. Me estoy refiriendo a pasajes como Romanos 1 :3, en el que Cristo fué “del  linaje de David”, o Gálatas 4 :4, en el que él era “nacido de mujer”, mas unas referencias superficiales  a cosas como la “carne” o la “sangre” de Jesús. He sido cuidadoso de tratar estas  cuestiones, y de proveerlas de una explicación inteligente.
 

En este Website, la afirmación principal de mis observaciones  y conclusiones se puede encontrar en los otros cinco “Artículos Principales”, todos los cuales aparecieron originalmente en la revista “Humanista en Canadá” desde 1995 hasta 1997. Ha habido unas pocas expansiones sobre aquellos textos originales para la presente publicación en la Red.
 

La Parte Uno, “Una Conspiración de Silencio”, examina detalladamente el profundo silencio sobre el Jesús de Nazareth Evangélico que encontramos a lo largo de casi cien años de la más primitiva correspondencia cristiana. Ni una sola vez  Pablo o cualquier otro escritor de epístolas del primer siglo, identifica su divino Cristo Jesús con el hombre histórico reciente conocido por los evangelios. Tampoco le atribuyen las enseñanzas éticas que adjudican después a dicho hombre. Virtualmente todos los otros detalles del cuadro del Jesús de los Evangelios desaparecen de forma similar. Si Jesús fué un “reformador social” cuyas enseñanzas dieron comienzo al movimiento cristiano, según lo presentan los académicos liberales de hoy, ¿ Cómo pudo perderse dicho Jesús de todas las epístolas del Nuevo Testamento de forma tan absoluta, dejando lugar sólo a un Cristo cósmico ?

Esta dimensión perdida en el registro cristiano primitivo no puede desdeñarse desinteresadamente, como ha sido el hábito de los estudiosos del nuevo testamento.  Las “explicaciones” anticuadas como aquélla de que la iglesia primitiva “no tenía interés” en la vida terrenal de Jesús, o de que la teología de Pablo no la requería, son simplemente inadecuadas, si no falsas, en muchos aspectos.  A los académicos les encanta difamar el denominado “argumento por silencio”, pero cuando el vacío es tan ubicuo y profundo, el razonamiento resultante de él resulta ser de gran calidad, y ni la erudición más moderna se han acercado a una calidad argumental semejante. En este primer artículo, apunto a elementos para el silencio en las epístolas que han sido poco señalados antes, si es que en verdad  han sido señalados alguna vez.
 

La Parte Dos, “Quién era Cristo Jesús ?”, es el núcleo del la serie, porque intenta fijar el concepto del Cristo espiritual que era el objeto de la fé para Pablo y gran parte del movimiento cristiano  primitivo. Esta fé surgió de las ideas religiosas y filosóficas prominentes de la época, tanto Judías como Griegas, acerca de una fuerza intermediaria entre Dios y el mundo, un “Hijo” espiritual ; él obraba al interior de concepciones del universo que han sido descartadas  hace mucho tiempo.  También comparo el Cristo de Pablo con los dioses salvadores de los cultos de mistéricos grecorromanos, y aunque no ya no es válido sostener que mucho de lo que es distintivo del cristianismo se derivó de los misterios, ambas expresiones  religiosas son en parte, ramas del mismo árbol. Ver el cristianismo bajo esta luz nos lleva un largo trecho hacia el entendimiento del pensamiento de Pablo. Al mismo tiempo se examinan las palabras de Pablo acerca de Cristo para mostrar que los apóstoles como él mismo están ofreciendo una fé basada en la revelación de parte de Dios principalmente a través de la interpretación de la escritura, en una época de inspiración divina que  no tenía que ver con el reciente desempeño de un hombre histórico. El segundo artículo termina con un breve vistazo a otra conclusión: que como lo demuestra su gran diversidad en el período temprano, el cristianismo no surgió en un  único instante y lugar o de un único movimiento misionero, sino que se expresó a sí mismo de diferentes formas en muchas sectas y lugares. Ofrezco una definición de los términos “Jesús” y “Cristo” según eran usados durante este período inicial.
 

La Parte Tres, “La evolución de Jesús de Nazareth”, comienza con una búsqueda en los Evangelios. Estos documentos, que los académicos han  admitido que son expresiones de fé y no historia, fueron escritos por etapas y  probablemente no tan temprano como tradicionalmente se supone. En última instancia todos ellos son dependientes, para la imagen que dan de la vida de Jesús, de una única fuente: la versión más temprana de Marcos. Pero tampoco hay señal alguna de ellos en el más amplio panorama cristiano hasta bien entrado el segundo siglo. Seguidamente , examino en detalle el documento conocido como “Q” en el cual se creó por primera vez el núcleo del Jesús como maestro, taumaturgo y profeta apocalíptico histórico -algo bastante alejado del Cristo cúltico de Pablo. Aquéllos que ahora afirman que el movimiento cristiano surgió de las enseñanzas de Jesús como se presentan en los Evangelios sinópticos, están forzados a basar dicho Jesús educador casi exclusivamente en este documento Q perdido, del cual sólo podemos tantear su naturaleza original y sus etapas de desarrollo. Las afirmaciones de corroboración en el recién redescubierto Evangelio de Tomás se basan también en fundamentos inciertos. El artículo concluye con un vistazo a cómo Marcos compiló el Primer Evangelio  partiendo de elementos separados, a sus ingredientes escriturales y sus características sectarias. (Esta imagen de Marcos necesita ser complementada por el análisis de John Shelby Spong en su recient libro “Liberando los Evangelios”, como se describe en mi Reseña de Libros.)
 

La serie original requería un “Post escrito”, primero  para cubrir el elemento más importante por el cual fui criticado anteriormente, al haber omitido, a saber :  el los testigos no cristianos de Jesus, o la ausencia de estos. (Es asombroso cuánta energía del la que se gasta en la cuestión de la existencia de Jesús se enfoca en este tópico subordinado acerca de Josefo, Tácito y compañía -que en el mejor de los casos no es concluyente- sabiendo que el material más diciente yace en los mismos documentos cristianos.) Entonces, haciendo caso a los comentarios recibidos a lo largo del proceso, trato lo que yo llamo “Cinco Falacias”contenidas en el análisis académico tradicional de los orígenes cristianos y de los registros cristianos primitivos.
 

Poco tiempo después, siguió un quinto artículo en la serie, este último examinando a “Los Apologistas del Siglo Segundo”. En esta área menos conocida de los escritos cristianos encontramos un silencio sorprendente sobre el Jesús de Nazareth Evangélico que se extiende a varios autores, e incluso a algún material  diciente de Justino Martir, quien es el único apologista importante antes del año 180 que incluye un Jesus histórico en su defensa del cristianismo contra los paganos. Examino detalladamente a la más fascinante de de todas las apologías,  “Minucius Felix”, el cual, en su tratamiento de la idea de un hombre crucificado y su cruz, se  constituye en una verdadera “pistola humeante”.
 

Otra sección del Website es “Reseña de Libros.” Regularmente aparecen nuevas publicaciones sobre Jesús y los orígenes del cristianismo, a medida que los académicos de diferentes tendencias tratan de llegar a acuerdos  sobre los avances hechos en la investigación Neotestamentaria y a medida que ofrecen sus propias interpretaciones de cómo empezó el cristianismo. ¿Son creíbles sus escenarios y han tomado en cuenta adecuadamente toda la evidencia ? Yo ofrezco mi punto de vista sobre libros como el de Burton Mack “¿Quién escribió el Nuevo Testamento ?”, el de Robert Funk  “Honestos con Jesús” y el de John Shelby Spong “Liberando los Evangelios”. Seguirán revisiones de otros libros paulatinamente.

También empecé a adicionar estudios separados sobre una variedad de temas del Nuevo Testamento, desde documentos problemáticos hasta cuestiones de interpretación y características del movimiento cristiano primitivo. Éstos se pueden alcanzar por medio del encabezamiento “Artículos Complementarios” en la Home Page, el cual conducirá a la página Complementaria que contiene una corta introducción, seguida por una lista de estos artículos, con enlaces. Finalmente, una sección del “Feedback del lector” donde se colocan comentarios enviados, inquietudes y mis respuestas a ellas, muchas de las cuales  constituyen por sí mismos, mini-artículos sobre varios tópicos importantes. Un índice a estos temas de respuesta, con enlaces, aparece en el inicio de la Sección de Feedback. Espero algún día proveer de un índice comprensivo con estilo de libro sobre el tema en cuestión acerca de todo el material en este sitio de la red. (Puesto que varios de mis archivos se expanden paulatinamente, le aviso al lector y al mismo tiempo, a todos los sitios de la Red, de asegurarse de esperar hasta que un archivo sea totalmente cargado antes de  tratar de proceder con él.)

Para aquéllos que hagan un comentario o presenten una inquietud razonables ( hay una opción de Comentarios ligada a la Home Page), Hare lo mejor que pueda para facilitarles una respuesta, aunque pueda no ser siempre inmediatamente. Espero que el lector pueda darse cuenta de que en un tema tan complejo y detallado como éste, no siempre es posible cubrir cada tópico de la discusión con toda profundidad en la presente serie de artículos, aunque frecuentemente los Artículos complementarios  estarán diseñados para lograr eso. Mi investigación continúa. Hay dos manuscritos sobre la teoría del Mito que están cerca de ser completados – uno con detalles “académicos”, el otro más simplificado, ambos orientados al lector promedio-pero también estoy finalizando una novela contemporánea que se enfoca en una investigación de la cuestión del Jesús Histórico,  enfrentada con una conspiración de trasfondo de la lucha actual con el  fundamentalismo : vea la respuesta a Jan en la sección del Feedback del Lector, donde hago un breve comentario acerca de élla, junto con un extracto.

Pienso que lo que cualquier “místico” recibiría con aprecio de la mayoría de  los académicos sería un examen enérgico de la teoría de Jesús como Mito  y un intento honesto de tratar con sus argumentos. Pero esto requerirá más sustancia que la debil y desdeñosa atención que ellos se han dignado prestarle en el pasado. El Seminario de Jesús podría encontrar que está reordenando sillas en la cubierta no del Titanic, sino en el Mítico Galeón del Holandés errante.

 

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