El sexto sentido (7)

COMO DESBLOQUEARLO

Se hace por medio de movimientos expresivos, como hacer gestos exagerados con la cara y emitiendo sonidos que expresen toda clase de emo­ciones, utilizando lengua, mandíbulas, o mordiendo y chupando.

Usaremos también un masaje de toque suave alrededor de los labios, la barbilla, la base de la lengua y la garganta. Estos masajes proporcionan un gran placer y relajación en la zona, aunque también descargas fuertes y profundas, acompañadas de llanto, añoranzas, rabia y recuerdos olvidados de la infancia. Trataremos de expresar tales emociones e incluso exagerar­las con sonidos y movimientos con todo el cuerpo. Con los depresivos trabajaremos más tiempo alrededor de los labios, ya que será ésta la zona más bloqueada. Con los tartamudos es conveniente trabajar más tiempo la base de la lengua.

Para aflojar las mandíbulas tensas utilizaremos un masaje reichiano de toque profundo. La reacción al dolor o a la provocación emocional deberá expresarse y exagerarse. No olvides que hay que dar un masaje suave y profundo durante un buen rato después de cada masaje reichiano.

2. LOS TICS: Frecuentemente están localizados en la zona de la cabeza. Pueden definirse como corrientes energéticas mínimas descargadas a través una “grieta” de la armadura, cuando aumenta la energía en tal segmento. El tic es una especie de movimiento expresivo, aunque la expresión concreta del tic no sea siempre obvia. Trabajando en un tic tratamos de ampliar la “grieta” para que la armadura se rompa y la energía fluya libremente y se exprese, para lo cual hay que repetir el tic tantas veces como se pueda, exagerando su movimiento y expresión hasta que se consiga un estallido emocional. De nuevo exageraremos la descarga emocional con sonidos, movimiento expresivo, y finalmente, para mantener la apertura de la zona del tic, utilizaremos un masaje suave.
d) El segmento cervical
Este segmento puede contraerse tan violentamente hasta el punto de imposibilitar el paso de comida o aire. Un bebé es capaz de contraer la garganta hasta casi ahogarse y desmayarse, en un esfuerzo por contener el llanto. En este segmento reprimimos lágrimas, gritos, risas y sensaciones de vergüenza. Podemos, “literalmente”, tragarnos la rabia, el dolor, los abusos, el amor y la euforia. Sentimos esta presión emocional como un nudo en la garganta, una ronquera, una “bola” que enmudece el sonido o un “anillo” sofocante que no deje pasar el aire.
Los tres pares de músculos principales de este segmento pueden actuar separadamente (aun siendo parte del mismo segmento), y su estado de contracción o relajación es de una importancia fundamental.

La persona considerada “neurótico normal” tiene relativamente tensos los músculos del cuello. Estos regulan el fluido energético que va a la cabeza; cuando se contraen, la energía procedente de vientre y pelvis dis­minuye y la conducta se racionaliza. Cuando el par de músculos frontales está especialmente contraído, también se contrae la zona de las glándulas tiroides, y al reducirse la corriente sanguínea, la glándula no puede cumplir sus funciones. Esta podría ser la causa de la hiperactividad. Todas las personas hiperactivas que he examinado tenían tensiones en estos múscu­los, y muchos de ellos una voz ronca, como forzada por el “ahogo” de la garganta. Relajar estos músculos puede facilitar la relajación de todo el cuerpo y cambiar la voz. A veces, un estado depresivo puede mejorarse simplemente cargando de energía la zona de la glándula tiroides.

                   

Si los músculos laterales y posteriores del cuello están muy blandos, los frontales serán más gruesos de lo “normal”. He observado que las personas con este tipo de musculatura tienen sensaciones que parecen “.normales” a las personas “normalmente” bloqueadas. Sienten corrientes energéticas en el cuerpo y tienen experiencias extracorporales con facilidad, incluso aun­que no las quieran. Pueden tener `poderes paranormales” aun siendo dies­tros. Como no están educados para hacer frente a esta clase de sensaciones, a aceptarlas y utilizarlas, si no que por el contrario les aterrorizan y pertur­ban, pueden ser considerados locos por la sociedad o por ellos mismos.

Parece ser que la musculatura blanda del cuello deja pasar libremente las corrientes energéticas desde el cuerpo hasta el cerebro, y si los segmentos de la parte inferior del cuerpo también están relativamente relajados, fluirá una gran cantidad de energía a través del cerebro, causando esas experien­cias “paranormales”, que no aceptadas o reprimidas, pueden causar proble­mas físicos y emocionales.

Las contracciones de garganta parecen estar estrechamente relacionadas con los problemas de garganta y las anginas. A menudo surgen y desapare­cen con los cambios de estado emocionales. El niño contrae su garganta para contener el llanto o la rabia. Las bacterias o los virus que se alojan en esa zona se establecen en los tejidos contraídos, que además reciben menos circulación sanguínea por esta razón. Esto se convierte inmediatamente en una infección. En muchos casos, relajando la musculatura de la garganta con un masaje suave y descargando la energía bloqueada, se alivian el dolor y la infección. Esto no funciona cuando además hay un catarro loca­lizado en los pulmones.

Nerviosa o risas. Cualquier emoción ha de expresarse en el momento, con todo el cuerpo y respirando completamente.

Los músculos laterales pueden parecer a veces tan duros como piedras (así es en la mayoría de los que sufren de migrañas). El masaje reichiano en estos músculos puede liberar corrientes energéticas en todo el cuerpo, y a menudo en los pezones, que a veces aliviará la migraña. Si aplicas un masaje reichiano, que sea de toque suave, y después haz un drenaje.

Relajar la musculatura del cuello es muy difícil, probablemente porque estos músculos soportan los permanentemente “controladores y críticos” ojos y cerebro, que nos impiden cualquier reacción “anormal”. Actuar “racionalmente”, en lenguaje cotidiano, no significa lo que debería querer decir: actuar con lógica. Significa actuar de acuerdo a los hábitos normales de pensamiento. Y actuar “normalmente” significa controlar. Aprender a experimentar y expresar sentimientos fuertes conlleva aprender a perder el control, a actuar con espontaneidad en lugar de “con normalidad”. Si quie­res hacértelo tú mismo, intenta el siguiente ejercicio. Acuéstate boca arri­ba, mueve manos y pies en el aire, agítalos, haz que vibren, golpeen o den patadas. Imagínate que eres un niño pequeño en plena rabieta. Mientras lo haces, mueve la cabeza & un lado a otro y respira plena y continuamente. Hazlo tanto tiempo como te sea posible, después relájate y masajéate los músculos del cuello. Repítelo varias veces y hazlo siempre que sientas estos músculos contraídos.

Cuando nos esforzamos físicamente, como cuando corremos o hacemos “jogging”, nuestro pecho respira más rápida y profundamente que antes. Un cuello “bloqueado” se contraerá aún más, la boca se secará y la respira­ción se hará dificultosa. Lo mismo puede pasar cuando trabajamos la zona del pecho, tratando de forzarlo, presionando, para que respire con mayor profundidad. Cuando esto suceda podemos tratar de relajar y abrir la gar­ganta, antes de continuar. Para conseguirlo levanta un poco la cabeza de la persona con la que trabajas y apóyala en tus rodillas. Pídele que abra la boca tanto como pueda. Presiona en la mandíbula inferior, hacia abajo. Pídele que emita sonidos en esta posición, sin forzar la garganta. Espera a que pueda hacerlo y a que lo repita. Después relaja la presión de la mandí­bula y baja la cabeza de las rodillas: sentirá la garganta abierta y húmeda. Siempre que trabajes en la zona del pecho es importante hacer este ejerci­cio si la garganta está contraída.

El masaje suave en la zona de la garganta lo haremos con uno o varios dedos de la mano no dominante, pasándolos a lo largo entre la laringe y los músculos delanteros, siempre tratando de detectar los puntos de energía bloqueada. Mantén los dedos en ellos hasta que sientas una corriente energética que sale. Repite el mismo procedi­miento a lo largo de toda la línea bloqueada.
11… Músculos de la lengua   1. COMO RELAJARLO y del cuello
Para relajar la musculatura del cuello, es nece­sario saberse abandonar, y esto es difícil cuando en toda nuestra vida hemos aprendido lo contra­rio. Así que el primer paso será ayudar a nuestro compañero/a a confiar en nosotros. Le sujetare­mos la cabeza por la base del cráneo, firmemente y con seguridad, durante un rato. Luego comienza a movérsela sin perder la sujeción. Continuare­mos hasta que deje de resistirse o de ayudar al movimiento. Después utiliza un masaje de toque profundo para aflojar aún más los músculos. Los frontales pueden relajarse con la técnica reichiana de pellizcarlos. Esto puede provocar una rabia nerviosa o risas. Cualquier emoción ha de expresarse en el momento, con todo el cuerpo y respirando completamente.

Los músculos laterales pueden parecer a veces tan duros como piedras (así es en la mayoría de los que sufren de migrañas). El masaje reichiano en estos músculos puede liberar corrientes energéticas en todo el cuerpo, y a menudo en los pezones, que a veces aliviará la migraña. Si aplicas un masaje reichiano, que sea de toque suave, y después haz un drenaje.

Relajar la musculatura del cuello es muy difícil, probablemente porque estos músculos soportan los permanentemente “controladores y críticos” ojos y cerebro, que nos impiden cualquier reacción “anormal”. Actuar “racionalmente”, en lenguaje cotidiano, no significa lo que debería querer decir: actuar con lógica. Significa actuar de acuerdo a los hábitos normales de pensamiento. Y actuar “normalmente” significa controlar. Aprender a experimentar y expresar sentimientos fuertes conlleva aprender a perder el control, a actuar con espontaneidad en lugar de “con normalidad”. Si quie­res hacértelo tú mismo, intenta el siguiente ejercicio. Acuéstate boca arri­ba, mueve manos y pies en el aire, agítalos, haz que vibren, golpeen o den patadas. Imagínate que eres un niño pequeño en plena rabieta. Mientras lo haces, mueve la cabeza & un lado a otro y respira plena y continuamente. Hazlo tanto tiempo como te sea posible, después relájate y masajéate los músculos del cuello. Repítelo varias veces y hazlo siempre que sientas estos músculos contraídos.

Cuando nos esforzamos físicamente, como cuando corremos o hacemos “jogging”, nuestro pecho respira más rápida y profundamente que antes. Un cuello “bloqueado” se contraerá aún más, la boca se secará y la respira­ción se hará dificultosa. Lo mismo puede pasar cuando trabajamos la zona del pecho, tratando de forzarlo, presionando, para que respire con mayor profundidad. Cuando esto suceda podemos tratar de relajar y abrir la gar­ganta, antes de continuar. Para conseguirlo levanta un poco la cabeza de la persona con la que trabajas y apóyala en tus rodillas. Pídele que abra la boca tanto como pueda. Presiona en la mandíbula inferior, hacia abajo. Pídele que emita sonidos en esta posición, sin forzar la garganta. Espera a que pueda hacerlo y a que lo repita. Después relaja la presión de la mandí­bula y baja la cabeza de las rodillas: sentirá la garganta abierta y húmeda. Siempre que trabajes en la zona del pecho es importante hacer este ejerci­cio si la garganta está contraída.

e) El segmento torácico

Reich incluye en este segmento el pecho, la parte alta de la espalda, los hombros, los brazos y las manos.

Lo primero que solemos hacer cuando algo es “demasiado” (ya sea bueno o malo), es tomar aire, expandir el pecho y parar de respirar. Cuando contenemos la respiración, especialmente si es con el pecho expandido, reprimimos la emoción, ya sea alegría, rabia, miedo, o excitación sexual. Solemos decir “era tan bonito que cortaba la respiración”. Queremos decir “me emocionaba tanto que tuve que ahogar la emoción conteniendo la respiración con el pecho expandido”. Si no contuviéramos la respiración, tendríamos que gritar, saltar y volvernos locos de alegría.

El pecho expandido se da con más frecuencia en hombres que proceden de una sociedad patriarcal o totalitaria. Cuanto más patriarcal sea la fami­lia, más grave será el bloqueo de los hombres de la misma. Cuanto más democrática y liberal sea la sociedad en que se desarrolla una familia, y más liberadas e iguales sean sus mujeres, menos pronunciado estará este bloqueo. En nuestra sociedad, este bloqueo específico es característico de los hombres. Todos los ejércitos emplean, intuitivamente, esta forma de bloqueo, para eliminar emociones “innecesarias” en sus soldados.

Las personas con problemas respiratorios, como los asmáticos, poseen esa expansión en la parte superior del pecho, y los músculos entre las costillas superiores 2a, 3a y 4a, están muy tensos. Al masajearlos resultarán muy dolorosos.

1. LOS SENOS Y LOS PEZONES

Hay zonas de naturaleza muy sensible en el cuerpo de hombres y muje­res. Al igual que los genitales, los pezones pueden ponerse erectos si los estimulamos. Sin embargo, si la energía que fluye hacia los pezones está bloqueada, carecerán de sensibilidad. A menudo este bloqueo proviene de los músculos del cuello y garganta, y relajándolos puede sentirse una co­rriente energética que los sensibiliza.

Las mujeres con senos muy pequeños tienen normalmente la respiración poco profunda e incluso la sensación de “falta de aire” desde la infancia. La mayoría son muy sensibles y pertenecen al grupo de “falsos diestros”.
El bloqueo de la respiración crea un estado energético que es probable­mente responsable de la disfunción de las glándulas relacionadas con desarrollo en la adolescencia.

Los bultos en los senos (tanto grandes como pequeños) no son más que tejidos contraídos por la energía bloqueada. Se endurecen y duelen, y si continúan así por mu­cho tiempo pueden desarrollar en­fermedades orgánicas igual que los tejidos. Ningún tejido en estado sano produce dolor, y los bultos, como cualquier otra contracción del tejido muscular, pueden disolverse y desaparecer si descargamos la ener­gía bloqueada. Podemos hacerlo con un drenaje (ver 9.g) y masajes suaves, que causarán una relajación profunda y corrientes energéticas muy placenteras en el cuerpo.

2. LOS HOMBROS
Fisiológicamente, la musculatura de los hombros forma parte de la del cuello, pero emocionalmente reaccionan como parte del segmento pectoral. Cuando mantienen una misma forma, que no cambia con las emociones, es que están bloqueados. Entonces los músculos están duros y duelen. Cuando somos incapaces de “leer” las expresiones de un bloqueo, podemos tratar de sentirlo imitando la postura de otra persona y su forma de moverse, así podremos sentir lo que él o ella sienten.

Con el pecho expandido se presentan normalmente los hombros echados hacia atrás. La expresión de esta posición es de autoconfianza. Parecen querer decir: “Confía en mí, sé lo que hago”, o “Yo sé más”. Por lo general es mejor no fiarse tanto de este tipo de personas y desconfiar de su sabidu­ría. La aparente seguridad resultante de este tipo de bloqueo suele esconder inseguridad e ignorancia. Este tipo de personas no admiten los fallos y por tanto pueden ser peligrosos en las relaciones privadas, públicas y políticas. Según Reich el pecho expandido es característico del prototipo de Don Juan, del “macho”, o en términos reichianos, del tipo fálico-narcisista.

El tipo opuesto y complementario a este tipo de armadura en hombres de sociedades patriarcales, es la mujer con pecho hundido y hombros contraídos, que expresa renuncia, sumisión, rendición. De nuevo, cuanto más patriarcal es la sociedad, más mujeres hay con este tipo de armadura. Entre las “mujeres liberadas” de una sociedad liberal no es común, o se encuentra en hombres y mujeres, indistintamente. En las mujeres se da muchas veces en la pubertad, cuando empiezan a crecerles los senos y, avergonzadas, intentan ocultarlos.

Hemos sido educados para ser “algo” -buenas chicas, buenos ciudada­nos, marionetas amablesy  no para ser lo que somos, y ser aceptados cuando cambiamos, o por cómo somos. Cuando intentamos adaptarnos y “ser” lo que pensamos que los otros quieren que seamos, siempre pagamos un pre­cio en bloqueos emocionales y musculares. Con hombros contraídos, y un pecho tan hundido que parece no existir. Y sí existe, pero está escondido en la espalda arqueada. Cuando la persona está echada, boca abajo, en la colchoneta, podemos ver la caja torácica sobresaliendo por la espalda como un gran arco, con los músculos muy duros y doloridos.

La caja torácica puede relajarse con los diferentes masajes que ya cono­cemos, combinados con una profundización de la respiración (especialmen­te en la exhalación) y ablandando las costillas, presionándolas desde la espalda o el pecho, sin hacerlo directamente sobre las flotantes, que pueden fracturarse fácilmente. La forma de hacerlo es echarse boca abajo, trans­versalmente a la persona con la que estamos trabajando, sobre su pecho, como formando una cruz con ella. Así ejercitaremos una presión equitati­vamente distribuida. Es una buena manera de ayudarle a relajar la muscula­tura del pecho y a respirar más profundamente.

En esta zona, la respiración profunda puede causar reacciones emocio­nales y físicas más fuertes que en otros segmentos. Por lo tanto es prudente experimentar este tipo de masaje con un grupo de apoyo experimentado antes de hacerlo solo. No son las reacciones fuertes las que son difíciles de encarar, sino el miedo que puede surgir, especialmente cuando estas emo­ciones o reacciones corporales son inesperadas y poco familiares. (Ver “Corrientes energéticas fuertes”, 111).
3. LA ESPALDA
La parte superior de la espalda forma parte del segmento torácico. Las personas con el pecho expandido tienen los músculos dorsales muy duros. Pueden ablandarse con un masaje reichiano y mucha presión. Cuando la cabeza está hundida entre los hombros, como si la persona tuviera miedo a ser golpeada por la espalda, ésta puede encorvarse y abultarse. Los hom­bros contraídos hacen que la espalda se abulte por los lados, y los músculos finos y muy duros. Las personas hipersensibles (falsos zurdos o diestros, y otros) suelen tener la musculatura de la espalda muy dura y sensible, con muchas cosquillas e incluso miedo al simple contacto. Son capaces de percibir miradas, energías y seres por la espalda. ( Para aliviar espaldas sensibles ver “Cosquillas”, 9.d ).

Los dolores de espalda de conductores habituales de coches o camiones, pueden deberse a la tensión, pero la causa puede ser también el deterioro de los tejidos debido al movimiento mecánico. Si se trata de lo último hay que cargarla de energía con la mano dominante o con un almohadilla orgó­nica, para aliviar el dolor y acelerar la curación.

Para la parte media y baja de la espalda mirar los segmentos abdominal y pélvico.

Los dolores debidos a tensiones en la parte alta de la espalda pueden ali­viarse utilizando las distintas clases de masaje ya explicadas. También es posible aliviarse con un automasaje hecho con unas cuantas pelotas de tenis. Colocarlas sobre una alfombra o un colchón duro, de dos en dos, a lo largo de la columna vertebral, y tumbarse encima. Colócalas en los puntos que más te duelan y quédate un rato. Trata de sentir las corrientes energé­ticas que van hacia los pies y a la cabeza. Cuando el dolor disminuya cambia las pelotas a otros puntos dolorosos. Expresa el dolor que sientas con sonidos, respiración y muecas. Añade unas cuantas pelotas más y trata de dormirte sobre ellas. Esto puede disolver incluso tensiones crónicas difíciles.

             

4. EL PECHO DEL ASMATICO

Cuando contenemos la respiración, es decir, cuando inhalamos y retene­mos el aire con el pecho expandido, lo hacemos para reprimir la expresión de una emoción. No nos atrevemos a soltar el aire y sentir el dolor, el placer o el miedo. Si no dejamos salir el aire tampoco lo dejamos entrar, y por tanto sentimos un cierto ahogo. Este es el proceso de un ataque asmáti­co. Está provocado por alguna clase de excitación: energética, sensual, emocional o biofisiológica, como un olor determinado o el polvo.

Cuando sobreviene un ataque, el pecho se expande enteramente y la persona trata de ensancharlo aún más, con el fin de obtener mayor cantidad de aire. Por eso la caja torácica de los asmáticos tiene, generalmente, los huesos salientes y arqueados en la parte superior y los músculos intercosta­les especialmente dolorosos al tacto (especialmente el 2o, 3o y 4o).

Una forma de aflojar el pecho de un asmático es presionar con fuerza en uno de esos puntos dolorosos (no en las costillas), usando el masaje rei­chiano de toque duro. Pediremos a la persona que grite fuerte y abierta­mente, con una especie de rugido, descargando el dolor que acompañará al masaje con un bramido. Cuanto más abierta esté la garganta, mejor será la descarga y más efectiva será la relajación del pecho. Mientras grita puede que asomen a su consciente algunas experiencias traumáticas del pasado.

Cuando intentamos hacer respirar a un asmático presionándole el pecho, su respuesta, con frecuencia, es la de contraer la garganta, cerrando así el paso del aire, causando así el silbido característico. En este caso nos olvi­daremos del pecho y le ayudaremos a abrir la garganta de la forma descrita en el capítulo anterior. Cuando pueda respirar, vuelve a intentar que abra el pecho y repítelo varias veces hasta que el grito liberado sea cada vez más profundo, que salga del vientre, y la garganta y el pecho permanezcan abiertos.

Si el asmático aprende a reaccionar a la sensación de ahogo con un gran suspiro (mejor con la boca abierta y la lengua fuera) exhalando en vez de inhalando, los ataques ya no le asustarán.

Este proceso es doloroso y difícil con adultos. Es mucho más fácil con niños y bebés, aunque a veces puedan ponerse azules y se desmayen. Si el pequeño se pone a llorar tómalo en brazos y pídele que grite tan fuerte como pueda. Ayúdale masajeando ligeramente los músculos dorsales, ya que están muy tensos y doloridos en tales casos. Hazle gritar muy fuerte. Enséñale cómo y grita con él. Esto puede bastar para que cese el ataque y aprenderá a llorar y a gritar sin ahogarse. Los niños muy pequeños ahogan su llanto cuando SIENTEN el miedo de sus madres. Por eso es importante para los padres aprender, por experiencia, a disfrutar del placer del llanto expresivo y abierto.

5. LOS BRAZOS Y MANOS

Las personas “bien educadas” usan sus manos de una forma muy estu­diada y pierden la naturalidad y la espontaneidad del movimiento expresi­vo, y el delicado sentido del tacto. Estas dos funciones básicas son imposi­bles de recuperar totalmente en la edad adulta. Por tanto, es importante prevenir la armadura de los hombros, brazos y manos con muchos masajes y contacto corporal y respetando su movimiento expresivo.

Cuando duelen las articulaciones de hombros y muñecas, hay a menudo un músculo pequeño conectado a ellas que está muy tenso.

Utilizando el masaje reichiano de toque duro, podremos aliviar el dolor. Lo haremos descargando energía de las líneas bloqueadas, método muy efectivo para aliviar dolores en músculos tensos y articulaciones.

Las articulaciones de manos y dedos retienen mucha energía y también pueden aliviarse con el masaje suave de Gerda Boyesen, mejor con un este­toscopio colocado en el vientre para escuchar las reacciones peristálticas.

Es importante prestar atención a la expresión de las manos cuando traba­jamos el pecho o cualquier parte del cuerpo. Si la persona cierra los puños y parece que quiere dar puñetazos con rabia, anímalo a hacerlo contra la colchoneta o cualquier otra cosa. Si arquea los dedos como queriendo arañar, anímalo a arañar el colchón, o a retorcer con fuerza una toalla, etc. Si las manos se abren, se mueven, acarician o tocan, están buscando con­tacto. Permíteles tocar y explorar tu cuerpo, o tomar contacto. Alienta siempre la imaginación y la expresión emocional.

f) Corrientes energéticas fuertes

Trabajar el pecho, especialmente ablandándolo con respiración forzada y profunda, puede provocar corrientes energéticas muy fuertes por todo el cuerpo. Este, especialmente manos, pies y labios, puede tratar de detener esas corrientes que le atemorizan, contrayéndose hasta la paralización. Si esta situación llega a atemorizar, tanto al que recibe el masaje como en el

g) El segmento diafragmático

Este segmento comprende los músculos que están debajo de la caja torácica, de las costillas anteriores y posteriores. Normalmente se sienten y se manipulan en la boca del estómago. Si la zona está tensa y dura, estará dolorida. Este triángulo bajo las costillas, que los griegos llamaban “hipocondría”, es donde se aloja la ansiedad, principalmente. Incluso la ansiedad pasajera provocará la contracción de este segmento.

La ansiedad es distinta a los miedos y las fobias. Una fobia o un gran temor se sienten con olas de frío en el cuerpo, “carne de gallina” y temblo­res. La ansiedad es miedo contenido, pero paraliza. Por eso, las personas con fobias graves pueden estar libres de ansiedad, mientras que los que sufren de ansiedad pueden carecer de fobias.

1. COMO RELAJARLO

El diafragma puede relajarse con movimiento, utilizando un masaje de toque profundo, o el reichiano, o con un drenaje energético.
Un ejercicio muy efectivo es ponerse a cuatro patas, respirando como si ladraras. Cuando “ladres” (al exhalar) arquea la espalda, adelanta la pelvis y retrae el abdomen. Al inhalar, deja caer la espalda y retrae la pelvis, sin dejar de respirar ruidosamente. Cuando te hayas acostumbrado, hazlo tan deprisa como puedas, sin forzarte, durante tanto tiempo como te sea posi­ble. Luego apoya la cabeza en la colchoneta, respira profundamente y expresa lo que te venga, con sonidos. Trata de imaginarte que eres un lobo solitario aullando a la luna.

Pon los pulgares sobre la boca del estómago de tu compañero, que estará acostado, bajo las costillas. Presiona firme y lentamente, hacia adentro y en dirección a los hombros, mientras respira profundamente. Mantén la pre­sión durante la exhalación y aflójala lentamente cuando inspire. Anímale a expresar libremente cualquier dolor o emoción que surja durante el masaje. Puede ser doloroso, incluso haciéndolo suavemente, pero puede hacerse, si la persona lo quiere, más fuerte. Hazlo hasta que la zona se ablande, cuando los pulgares puedan penetrar con más profundidad, y el dolor se reducirá o desaparecerá.

El masaje reichiano se hace con una presión rápida ejercida en dos puntos simétricos, a unos 10 centímetros de distancia, debajo de las costi­llas, y empujando hacia arriba. Este movimiento se hace cuando el pecho está en su posición completa, es decir, cuando el diafragma está empujado hacia abajo. Esta presión rápida crea un violento reflejo en el diafragma, que se mueve rápidamente arriba y abajo, que seguramente provocará un grito de dolor. Después puede darse una explosión de risa o de llanto, o ambas cosas. Se abre así la respiración, y la exhalación que estaba bloquea­da en el diafragma podrá llegar ahora al vientre o a la pelvis. Puede hacerse después otro masaje de toque profundo, para asegurarse de que la zona queda abierta.

También puede ser muy efectivo un drenaje, que liberará corrientes energéticas hacia piernas y genitales, o hacia manos y cabeza.

I Relajando el diafragma
Que lo da, pida a la persona que exhale y mantenga su pecho “vacío” tanto tiempo como pueda, que luego tome el mínimo de aire posible y continúe con el pecho “va­cío”. Si encuentra dificultad en hacerlo, que respire en una bolsa de papel durante un rato, y se desvanecerán las corrientes energéticas y los miembros se relajarán. Si no hay miedo, este estado será extrema­damente placentero.

Pueden surgir recuerdos de la primera infancia y los campos energéticos se de­tectan a una distancia de 20-30 metros. Facilita la telepatía y a veces se dan regre­siones a experiencias preuterinas o deste­llos del futuro. Después, la sensación es siempre muy placentera. El cuerpo se siente vibrante y lleno de vida. (Ver “Regresión”, cap. 12).

La relajación física y energética de este segmento cambiará inmediata­mente el estado de ansiedad, y puede dar paso a corrientes energéticas, vibraciones, y una gran sensación de alivio.

A nivel emocional, la ansiedad relajada puede convertirse en miedo; la única forma de enfrentarse al cual es sentirlo completamente, en todo el cuerpo, y exagerarlo. Sólo entonces seremos capaces de aceptarlo e inten­tar reemplazarlo por un sentido de la aventura. Esto se hace imaginándonos que vamos a través del miedo y del peligro, en lugar de huir de él.

Los dolores en la zona media de la espalda están causados, muchas veces, por la contracción del diafragma, y se aliviarán relajándolo de la forma descrita.

h) El segmento abdominal

Este segmento muestra normalmente dos tipos de bloqueo: uno es el “vientre endurecido”, y la otra el “vientre hinchado”. Sus funciones y géne­sis son aparentemente diferentes.

Cuando tocamos un “vientre endurecido” nos encontramos con que los dos músculos longitudinales están muy duros y frecuentemente muy sensi­bles; la persona teme que la toquen, y siente cosquillas o dolor. Le sucede lo mismo con la cintura y la zona inferior de la espalda, ya que la zona de la cintura también sujeta los músculos de la parte superior de la espalda en un espasmo crónico.

La armadura del vientre endurecido es una buena demostración de la teoría de las armaduras de Reich, ya que podemos ver lo que sucede cuan­do se mutila sexualmente a los niños. Una gran parte de la humanidad efectúa aún una gran variedad de mutilaciones. Los musulmanes y los judíos practican la circuncisión. Los judíos circuncidan a sus bebés a los ocho días de nacer. Con frecuencia, tras la operación estos niños aguantan la orina durante 24 horas, y más; para hacerlo contraen toda la zona baja de su cuerpo. Un rabino me contó que se había percatado de esto, cuando, al ir a cambiarle el vendaje a un bebé al día siguiente de la circuncisión, notó que su vientre, que él recordaba blando y flexible, estaba endurecido. Posteriormente tomó por costumbre, cuando tenía que cambiar un vendaje, llevar un poco de aceite para darle un masaje suave al niño en el vientre,
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Entonces se ablandaba y el niño podía orinar. Intuitivamente, este rabino encontró una técnica efectiva para relajar esta forma de coraza en los bebés circuncidados. En la India, diariamente, se les da un masaje completo a los bebés para ablandar cualquier músculo tenso. Cuando esto no se hace, no sólo queda la armadura, sino que se irán añadiendo nuevas capas con las experiencias traumáticas a lo largo de los años. En unas cuantas ocasiones, masajeando los vientres endurecidos a algunos hombres, éstos experimen­taron vivamente recuerdos de sus circuncisiones.

Pero no es la circuncisión el único trauma que causa el endurecimiento del vientre. El obligar a los niños a hacer sus necesidades severa y prematuramente, y la represión sexual, tienen el mismo efecto.

Para relajar un vientre endurecido, haremos que la persona tratada se acueste boca abajo, sobre una manta doblada bajo el vientre, y ejerceremos una presión controlada sobre la musculatura del mismo, para romper la resistencia. Si hay bloqueos puede resultar doloroso. Luego, deberás arro­dillarte sobre sus nalgas y con tus piernas entre las suyas, presionar con tus dedos los músculos de la cintura. Estos, que forman parte del anillo de este segmento, son extremadamente dolorosos en estos casos, y a veces sensi­bles a las cosquillas.

Ejerce una presión controlada, lo suficiente como para que la persona tratada ría y dé patadas con fuerza, pero no le permitas escaparse o contraer más aún el cuerpo. Utiliza el procedimiento descrito para las cosquillas (9.e), hasta que los músculos se ablanden y aparezca el placer. Luego haz lo mismo con los músculos del vientre, sin cambiar tu postura. Después nota­rás que la espalda y el vientre están mucho más blandos, relajados, y a veces el cuerpo entero disfrutará de una sensación muy placentera. A con­tinuación pídele que se acuestes boca arriba y dale un masaje suave, o fuerte, en el vientre, relajándole todos los puntos de tensión, y finaliza con un drenaje.

El “vientre hinchado” es otro tipo de armadura, cuya naturaleza es menos comprensible que la del “vientre endurecido”. El vientre hinchado se siente como un balón, y da la sensación de elasticidad. Suavemente, coloca tu tronco trasversalmente sobre el vientre de la otra persona. Si ésta tiene un vientre normal, no sentirá dolor alguno, sino más bien placer. Pero si, por el contrario tiene el vientre hinchado, sentirá dolor, una presión insoportable y sensación de ahogo.

El vientre hinchado parece estar relacionado con la ansiedad, las preocu­paciones, y el “stress”. La persona que lo tiene lo siente como “repugnan­te”, “lleno de mierda”, “feo” o “muerto”. Mientras que la persona con vientre endurecido tiene miedo a que le toquen por temor al dolor, en este segundo caso la causa será porque “lo siente repugnante”. A menudo tiene que ver con una úlcera en desarrollo, en cuyo caso estará más hinchado cuando sufra un ataque. Es una conjetura, pero creo que el vientre endure­cido está causado por hechos traumáticos, mientras que el hinchado lo está por una presión permanente.

Para relajarlo, se hace lo mismo que con el vientre endurecido; echarse boca abajo sobre una manta enrolladla y expresar el dolor y/o las emocio­nes que surjan debería convertirse en una rutina diaria. Cuando el vientre se ablande lo suficiente como para poder hundir profundamente los dedos, utiliza un masaje suave y termina con un drenaje energético en los puntos bloqueados. Además de una relajación general, provocará un cambio de sen­timiento hacia el propio vientre, y una sensación corporal muy agradable.
i) El segmento pélvico
Este incluye los genitales, el bajo vientre, la musculatura pélvica y de los esfínteres, los glúteos y las piernas.
Las corazas en el segmento pélvico se sienten como músculos dolorosa­mente contraídos en el bajo vientre, nalgas y piernas tensas y esfínteres espasmódicos. Toda la pelvis puede estar retraída, y los músculos de la parte baja de la espalda tensos. En estos casos es bastante normal que duelan las piernas y la parte inferior de la espalda. La energía altamente excitada en pelvis y genitales, en presencia de una armadura, puede aumen­tar la contracción y el dolor. Las mujeres pueden confundirlo con dolores menstruales, y los hombres en testículos y pene.

Las amenazas y los castigos por tocarse o jugar con los genitales o masturbarse, además de ser un tabú general sexual, crean lo que Reich llamó “reacción de ansiedad placentera”, que aparece en los adultos cuando sienten excitación sexual o placer. La reacción ansiosa, consciente o in­consciente, contrae la energía en el segmento pélvico y los órganos sexua­les pierden sensibilidad y sensualidad, y quedan apagados.

Ya he mencionado la relación entre la armadura del vientre y las mutila­ciones sexuales. Pues son aún más traumático para el segmento pélvico. Tales mutilaciones no tienen base científica, médica o racional. Como resultado directo de tales operaciones se producen muertes, cortes “erró­neos”, infecciones, hemorragias y otras complicaciones médicas tales como “testículos retraídos”, además de muchas y graves disfunciones sexuales causadas por la armadura pélvica. La piel cortada en la circuncisión contie­ne glándulas que segregan una sustancia que, de acuerdo a algunos investi­gadores, tiene una importante influencia en todo el sistema hormonal. Los psicoanalistas consideran que el miedo a la castración es lo que realmente obstaculiza la unión sexual, ¿qué más necesitamos para provocar estos miedos? No se corta la nariz a nadie porque pueda tener en un futuro catarros, ni los senos porque pueda desarrollarse un cáncer en ellos. Inclu­so se ha dejado de quitar preventivamente el apéndice y las anginas. Aún así, a un bebé para el que queremos los tejidos más suaves, la habitación más tranquila y el agua del baño a la temperatura más idónea, permitimos que le corten, con un instrumento afilado, carne de su sexo, ignorando, al mismo tiempo, todo lo que sabemos sobre bebés, diciendo “es tan pequeño que no se va a dar cuenta”.
Si intentamos descubrir la verdadera razón de este acto criminal, po­dríamos encontrarla en la familia de monos patriarcal. En esta sociedad el mono puede vivir con varias hembras. Cuando los machos jóvenes crecen y son capaces de tener erecciones, se acercan a las hembras. El patriarca los ataca, y si los coge, les corta el pene (esto no pasa con los monos que viven en tribus).

Por eso pienso que todas las mutilaciones sexuales tienen en común la idea de obstaculizar al futuro rival. Lo mismo pienso de todas las clases de ceremonias de iniciación en las sociedades humanas modernas y antiguas. Todos los gobernantes y las instituciones temen al recién llegado, al extra­ño, y tratan de “ponerlo en su lugar” y humillarlo.

Otro factor que lleva a crear la armadura en este segmento es el prema­turo, o demasiado estricto, control de los esfínteres en los niños. Basta con observar a un bebé o un niño tratando de contener su orina o sus heces. Contrae todo el cuerpo, especialmente piernas, nalgas y bajo vientre. Esta contractura se convierte fácilmente en una armadura crónica.

Pienso que el uso de termómetros rectales y los supositorios pueden provocar también contracciones graves en el recto, y que pueden ser tan traumáticos para un bebé como una violación para un adulto. Tales trata­mientos deberían evitarse.

Con el fin de mantener el segmento pélvico relajado, es importante tener a bebés y niños desnudos, tanto tiempo como sea posible. También es recomendable dejarle disfrutar de sus órganos sexuales tanto como guste. Los niños disfrutan de los juegos enteramente sexuales, de la masturbación y del acto sexual. He conocido adultos sanos que tuvieron relaciones se­xuales regulares y diarias cuando estaban en la guardería. Disfrutaban mucho y guardan un agradable recuerdo.

Por otra parte, la mayoría de las experiencias sexuales “normales” en la infancia consisten en manipulaciones en forma de juegos sádicos y porno­gráficos que los niños mayores hacen a los pequeños, en secreto. Tales experiencias provocan desconfianza y aprensión hacia las relaciones sexua­les libres, lo que añade más bloqueos al segmento pélvico del niño.
1. COMO RELAJARLO
Usaremos el masaje reichiano de toque duro, y el de toque suave en las piernas, nalgas y bajo vientre. Hay una gran cantidad de rabia acumulada que podrá liberarse dando patadas con furia.

Trata de aflojar el segmento pélvico bailando, moviéndolo con música rítmica. Haz el ejercicio “a cuatro patas” (explicado en l). Luego túm­bate de espaldas y respira profundamente. Con cada exhalación sube el vientre (levantando el diafragma) y adelanta la pelvis. En la inhalación, baja el diafragma y retrae la pelvis sin forzar, simplemente dejándolo caer, procurando no hinchar el vientre. Aprende a hacer este movimiento con la musculatura tan relajada como puedas. Observa si vientre, piernas y nalgas están tensas. En la exhalación busca la sensación de entregarte a ti mismo, de abandonarte a tu cuerpo y a tus emociones. La exhalación siempre expresa abandono. Es siempre una apertura a las olas energéticas y posibi­lita una mayor conciencia corporal. Continúa el mismo movimiento, y sin forzarlo, trata de acelerar la respiración y de mantener el movimiento pél­vico al ritmo de la respiración. Procura hacer este movimiento diariamente, de pie, trabajando, paseando, descansando, y especialmente haciendo el amor y masturbándote.
Siempre que te acuerdes, trata de respirar con todo el cuerpo, y mante­nerlo en un movimiento continuo, suave y armonioso.

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