MEMORIA CÓSMICA – CAPÍTULO 3 – NUESTROS ANTEPASADOS ATLANTES

III. NUESTROS ANTEPASADOS ATLANTES

NUESTROS antepasados ATLANTES se diferenciaron más del
hombre actual que él imaginaría cuyo conocimiento es encajonado totalmente
al mundo de los sentidos. Esta diferencia se extendió no sólo al aspecto
externo sino también a facultades espirituales. Su conocimiento, sus artes
técnicas, en efecto su civilización entera se diferenció de lo que puede ser
observado hoy. Si volvemos a los primeros períodos de la humanidad Atlante
encontramos una capacidad mental completamente diferente del nuestro. La
razón lógica, el poder de la combinación aritmética, en la cual todo descansa
lo que es producido hoy, era totalmente ausente entre primer Atlante. Por otra
parte, ellos tenían una memoria muy desarrollada. Esta memoria era una de
sus facultades mentales más prominentes. Por ejemplo, el Atlante no contó
cuando hacemos, aprendiendo ciertas reglas que él entonces aplicó. “Una tabla
de multiplicación” era algo totalmente desconocido en tiempos Atlantes.
Nadie impresionó sobre su intelecto que tres veces cuatro son doce. En caso
de que él tuviera que realizar tal cálculo que él podría manejar porque él
recordó situaciones idénticas o similares. Él recordó como había sido en
ocasiones anteriores. Una necesidad sólo realiza que cada vez una nueva
facultad se desarrolla en un organismo, una vieja facultad pierde el poder y la
agudeza. El hombre de hoy es superior al Atlante en el razonamiento lógico,
en la capacidad de combinarse. Por otra parte, la memoria se ha deteriorado.
Hoy día el hombre piensa en conceptos; el pensamiento de Atlante en
imágenes. Cuando una imagen apareció en su alma él recordó muchísimas
imágenes similares que él había experimentado ya, Él dirigió su juicio en
consecuencia. Por esta razón toda la enseñanza entonces era diferente de lo
que se hizo posterior. No fue calculado para amueblar al niño por reglas, afilar
su razón. En cambio, la vida le fue presentada en imágenes vivas, de modo
que más tarde él pudiera recordar tanto como posible cuando él tuvo que
actuar en condiciones particulares. Cuando el niño había crecido y había
salido en la vida, para todo que él tuvo que hacer él podría recordar algo
similar que le había sido presentado en el curso de su educación. Él podría
poder mejor cuando la nueva situación era similar a uno él había visto ya. En
totalmente nuevas condiciones el Atlante tuvo que confiar en el experimento,
mientras a este respecto mucho ha sido ahorrado hombre moderno debido a
que él es equipado con reglas. Él puede aplicar fácilmente éstos en aquellas
situaciones que son nuevas a él. El sistema Atlante de la educación dio una
uniformidad a toda vida. Durante períodos largos las cosas fueron hechas una
y otra vez del mismo modo. La memoria fiel no permitió que nada se
desarrollara que era hasta remotamente similar a la rapidez de nuestro
progreso actual. Uno hizo lo que uno siempre “veía” antes. Uno no inventó;
un recordado. Él no era unas autoridades que habían aprendido mucho, pero
mejor dicho él que había experimentado mucho y por lo tanto podría recordar
mucho. En el período Atlante habría sido imposible para alguien decidir una
materia importante antes de alcanzar una cierta edad. Uno tenía la confianza
sólo en una persona que podría mirar hacia atrás sobre la experiencia larga.
Lo que ha sido dicho aquí no era verdadero de iniciar y sus escuelas. Ya
que ellos son antes de la etapa de desarrollo de su período. Para la admisión en
tales escuelas, el factor decisivo no es la edad, pero si en sus encarnaciones
anteriores el candidato haya adquirido las facultades para recibir la sabiduría
más alta. La confianza colocada en iniciar y sus representantes durante el
período Atlante no estaba basada en la riqueza de su experiencia personal,
pero mejor dicho en la antigüedad de su sabiduría. En caso de iniciar, la
personalidad deja de tener cualquier importancia. Él está totalmente en el
servicio de la sabiduría eterna. Por lo tanto los rasgos característicos de un
período particular no se aplican a él.
Mientras el poder de pensar lógicamente era ausente entre los Atlantes
(sobre todo los más tempranos), en su memoria muy desarrollada ellos
poseyeron algo que dio un carácter especial a todo que ellos hicieron. Pero con
la naturaleza de un poder humano otros siempre están relacionados. La
memoria es más cercana a la base natural más profunda del hombre que la
razón, y en relación a ello otros poderes fueron desarrollados que eran todavía
más cercanos a aquellos de seres naturales subordinados que son poderes
humanos contemporáneos. Así el Atlante podría controlar lo que uno llama la
fuerza de vida. Cuando hoy uno extrae la energía de calor del carbón y lo
transforma en el poder de motivo para nuestros medios de la locomoción, el
Atlante sabía poner la energía germinal de organismos en el servicio de su
tecnología. Uno puede formar una idea de este del siguiente. Piense en un
grano de grano de semilla. En este una energía está inactiva. Esta energía hace
que el tallo brote del grano. La naturaleza puede despertar esta energía que
reposa en la semilla. El hombre moderno no puede hacerlo a voluntad. Él debe
sepultar la semilla en la tierra y dejar el despertamiento a las fuerzas de
naturaleza. El Atlante podría hacer algo más. Él sabía como uno puede
cambiar la energía de un montón de grano en el poder técnico, como el
hombre moderno puede cambiar la energía calórica de un montón de carbón
en tal poder. Las plantas fueron cultivadas en el período Atlante no
simplemente para el uso como productos alimenticios sino también a fin de
hacer las energías inactivas en ellos disponible a comercio e industria. Como
tenemos mecanismos para transformar la energía inactiva en el carbón en la
energía del movimiento en nuestras locomotoras, entonces el Atlante tenía
mecanismos en los cuales ellos — tan decir — semillas de planta quemadas, y
en cual la fuerza de vida fue transformada en el poder técnicamente utilizable.
Los vehículos del Atlante, que puso a flote una distancia corta encima de la
tierra viajaron en una altura más abajo que aquella de las sierras del período
Atlante, y ellos tenían mecanismos que conducen por la ayuda de los cuales
ellos podrían elevarse encima de estas sierras.
Hay que imaginar que con el paso del tiempo todas las condiciones en
nuestra tierra se han cambiado muchísimo. Hoy, los vehículos arriba
mencionados de los Atlantes serían totalmente inútiles. Su utilidad dependió
del hecho que entonces la tapa de aire que envuelve la tierra era mucho densa
que actualmente. Si en la cara de creencia científicas corrientes uno puede
imaginar fácilmente tal mayor densidad del aire, no debe ocuparnos aquí. A
causa de su misma naturaleza, la ciencia y el pensamiento lógico nunca
pueden decidir lo que es posible o imposible. Su única función debe explicar
lo que ha sido averiguado por experiencia y observación. La densidad arriba
mencionada del aire está tan segura para la experiencia oculta como cualquier
hecho de hoy dado por los sentidos puede ser.
Igualmente cierto sin embargo es el hecho, quizás hasta más entonces el
agua en la tierra entera era mucho thinner que hoy. A causa de esta delgadez el
agua podría ser dirigida por la energía germinal usada por el Atlante en
servicios técnicos que hoy son imposibles. A consecuencia de la densidad
aumentada del agua, se ha hecho imposible mover y dirigirlo en tal estar
suficientemente claro que la civilización del período Atlante era radicalmente
diferente del nuestro. También será entendido que la naturaleza física de un
Atlante era completamente diferente de aquel de un hombre contemporáneo.
El Atlante tomó en él el agua que podría ser usada por la fuerza de vida
inherente en su propio cuerpo en una manera completamente diferente de esto
posible en el cuerpo físico de hoy. Era debido a este del cual el Atlante podría
emplear conscientemente sus poderes físicos de un modo completamente
diferente de un hombre hoy. Él tenía, tan hablar, los medios de aumentar los
poderes físicos en él cuando él los necesitó para lo que él hacía. A fin de tener
una concepción exacta de los Atlantes hay que saber que sus ideas de la fatiga
y la reducción de fuerzas eran completamente diferentes de aquellos del
hombre actual.
Un establecimiento Atlante — como debe ser evidente de todo que
hemos descrito — tenía un carácter que de ninguna manera se pareció al de
una ciudad moderna. En tal establecimiento todo era, al contrario, todavía en
la alianza con la naturaleza. Sólo un cuadro vagamente similar es dado si uno
debería decir que en los primeros períodos Atlantean — sobre al medio de la
tercera subraza — un establecimiento se pareció a un jardín en el cual las
casas fueron construidas de árboles con ramas con mucha maña entrelazadas.
Lo que el trabajo de manos humanas creadas entonces cultivó de la naturaleza.
Y el hombre él mismo se sintió totalmente relacionado con la naturaleza. De
ahí su sentido social también era completamente diferente de aquel de hoy.
Después de todo, la naturaleza es común a todos los hombres. Lo que el
Atlante aumentó sobre la base de la naturaleza que él consideró para ser la
propiedad común como un hombre de hoy lo piensa sólo natural de considerar
como su propiedad privada lo que su ingenio, su inteligencia ha creado para
él.
Un familiar con la idea que los Atlantes fueron equipados con tales
poderes espirituales y físicos como ha sido descrito, también entenderá que en
la humanidad de tiempos todavía más temprana presentó un cuadro que le
recuerda en sólo unos detalles de lo que él es acostumbrado para ver hoy. No
sólo hombres, sino también la naturaleza circundante se ha cambiado
enormemente con el tiempo. La planta y las formas de animal se han hecho
diferentes. Toda naturaleza terrenal ha sido sujetada a transformaciones. Una
vez las regiones habitadas de la tierra han sido destruidas; los otros han
nacido.
Los antepasados de los Atlantes vivieron en una región que ha
desaparecido, la parte principal de que están al sur de Asia contemporánea. En
escrituras teosóficas los llaman el Lemurianos. Después de que ellos habían
pasado por varias etapas del desarrollo la mayor parte de ellos rehusado. Éstos
se hicieron hombres atrofiados, cuyos descendientes todavía habitan ciertas
partes de la tierra hoy como llamadas tribus salvajes. Sólo un pedazo de la
humanidad Lemuriana era capaz del desarrollo adicional. De esta parte los
Atlantes fueron formados.
Más tarde, algo similar otra vez ocurrió. La mayor parte de la población
Atlante disminuyó, y de una pequeña parte son bajados los llamados arios que
comprenden a la humanidad civilizada actual. Según la nomenclatura de la
ciencia del espíritu, los Lemurianos, Atlantes y los arios son razas de raíz de la
humanidad. Si uno imagina que dos tales razas de raíz precedieron a los
Lemurianos y que dos logrará a los arios en el futuro, uno obtiene un total de
siete. Uno siempre proviene del otro en la manera sólo indicada con respecto a
los Lemurianos, Atlantes, y arios. Cada raza de raíz tiene características físicas
y mentales que son completamente diferentes de aquellos de las precedentes.
Mientras, por ejemplo, el Atlanteans sobre todo desarrolló la memoria y todo
lo relacionado con ello, en este momento esto es la tarea de los arios de
desarrollar la facultad del pensamiento y todo que le pertenece.
En varias etapas de la raza de cada raíz también debe ser pasado. Hay
siempre siete de éstos. Al principio de un período identificado con una raza de
raíz, sus características principales están en una condición juvenil; despacio
ellos alcanzan la madurez y finalmente entran en una decadencia. La
población de una raza de raíz es así dividida en siete subrazas. Pero no hay
que imaginar que una subraza inmediatamente desaparece cuando nuevo uno
se desarrolla. Cada uno puede mantenerse durante mucho tiempo mientras los
otros se desarrollan al lado de ello. Así hay siempre las poblaciones que
muestran etapas diferentes del desarrollo que vive al lado del uno al otro en la
tierra.
La primera subraza del Atlante se desarrolló de una parte muy avanzada
de los Lemurianos quién tenía un potencial evolutivo alto. La facultad de
memoria apareció sólo en sus rudimentos entre el Lemuriano, y luego sólo en
el período pasado de su desarrollo. Hay que imaginar que mientras un
Lemuriano podría formar ideas de lo que él experimentaba, él no podía
conservar estas ideas. Él inmediatamente olvidó lo que él había representado a
él. Sin embargo, que él viviera en una cierta civilización, que, por ejemplo, él
tenía instrumentos, edificios erigidos y tan — este él debió no a sus propios
poderes de la concepción, pero a una fuerza mental en él, que era instintivo.
Sin embargo, no hay que imaginar que este ha sido el instinto actual de
animales, pero una de una clase diferente.
Las escrituras teosóficas llaman la primera subraza del Atlante aquel de
los Rmoahals. La memoria de esta raza fue dirigida principalmente hacia
impresiones de sentido vivas. Los colores que el ojo había visto, sonidos que
el oído había oído, tenían un efecto secundario largo en el alma. Este fue
expresado en el hecho que el Rmoahals desarrolló sentimientos que sus
antepasados Lemurianos sabían todavía. Por ejemplo, el accesorio a lo que ha
sido experimentado en el pasado es una parte de estos sentimientos.
Con el desarrollo de memoria estuvo relacionado aquella de la lengua.
Mientras el hombre no conservó lo que era por delante, una comunicación de
lo que había sido experimentado no podía ocurrir por medio de la lengua.
Como en el período Lemuriano pasado los primeros principios de la memoria
aparecieron, entonces era también posible para la facultad de nombramiento lo
que había sido visto y oyó para tener su inicio. Sólo los hombres que tienen la
facultad de recuerdo pueden hacer el uso de un nombre que ha sido dado a
algo. El período Atlante, por lo tanto, es el que en el cual el desarrollo de
lengua ocurrió. Con la lengua una obligación fue establecida entre el alma
humana y las cosas hombre exterior. Él produjo una palabra de discurso
dentro de él, y esta palabra de discurso perteneció a los objetos del mundo
externo. Una nueva obligación también es formada entre hombres por
comunicaciones por medio de la lengua. Es verdadero que todo esto existió en
una forma todavía juvenil entre los Rmoahals, pero sin embargo esto los
distinguió profundamente de sus antepasados Lemurianos.
Los poderes de alma de éstos primero Atlantes todavía poseían algo de
las fuerzas de naturaleza. Estos hombres eran más estrechamente relacionados
a los seres de naturaleza que los rodeó que eran sus sucesores. Sus poderes de
alma estuvieron más relacionados con fuerzas de la naturaleza que son
aquellos del hombre moderno. Así la palabra de discurso que ellos produjeron
tenía algo del poder de naturaleza. Ellos no cosas sólo llamadas, pero en sus
palabras eran un poder sobre cosas y también sobre sus prójimos. La palabra
del Rmoahals no sólo tenía el sentido, sino también el poder. El poder mágico
de palabras es algo que era truer lejano para aquellos hombres que es para
hombres de hoy. Cuando un hombre Rmoahals pronunció una palabra, esta
palabra desarrolló un poder similar a aquel del objeto que esto designó. A
causa de este, las palabras entonces eran curativas; ellos podrían avanzar el
crecimiento de plantas, domar la rabia de animales, y realizar otras funciones
similares. Todo esto cada vez más se disminuyó vigente entre las subrazas
posteriores del Atlante. Uno podría decir que la plenitud original del poder fue
gradualmente perdida. Los hombres Rmoahals sintieron esta plenitud del
poder de ser un regalo de la naturaleza fuerte, y su relación a éste tenía un
carácter religioso. Para ellos la lengua era algo sobre todo sagrado. El mal uso
de ciertos sonidos, que poseyeron un poder importante, era una imposibilidad.
Cada hombre sintió que tal mal uso debe causarlo daño enorme. La magia
buena de tales palabras se habría cambiado en su parte de enfrente; esto que
habría traído bendiciónes de ser usadas correctamente traería la ruina al autor
de ser usado de manera criminal. En una especie de inocencia de sentir el
Rmoahals asignó su poder no tanto a ellos en cuanto a la naturaleza divina que
actúa dentro de ellos.
Este se cambió entre la segunda subraza, los llamados pueblos Tlavatlis.
Los hombres de esta raza comenzaron a sentir su propio valor personal. La
ambición, una calidad desconocida al Rmoahals, se hizo sentido entre ellos.
La memoria fue en cierto modo transferida a la concepción de la vida
comunal. Él que podría mirar hacia atrás sobre ciertos hechos exigió el
reconocimiento de ellos de sus prójimos. Él exigió que sus trabajos fueran
conservados en la memoria. Basado sobre esta memoria de hechos, un grupo
de hombres que pertenecieron juntos decidió un como el líder Una especie de
fila regia desarrollada. Este reconocimiento fue hasta conservado más allá de
la muerte. La memoria, la conmemoración de los antepasados o de aquellos
que habían adquirido el mérito en la vida, se desarrolló. De este allí surgió
entre algunas tribus una especie de veneración religiosa del difunto, un culto
de antepasado. Este culto siguió en tiempos mucho posteriores y tomó las
formas más variadas. Entre el Rmoahals un hombre todavía era estimado sólo
al grado al cual él podría mandar el respeto en un momento particular por sus
poderes. Si alguien entre ellos quisiera el reconocimiento para lo que él había
hecho en días más tempranos, él tuvo que manifestarse por nuevos hechos que
él todavía poseía su viejo poder. Él tuvo que recordar los viejos trabajos a la
memoria por medio de nuevos. Lo que había sido hecho no fue estimado para
su propio bien. Sólo la segunda subraza consideró el carácter personal de un
hombre al punto donde esto tomó su vida pasada en cuenta en la evaluación de
este carácter.
Una consecuencia adicional de la memoria para la vida comunal del
hombre era el hecho que los grupos de hombres fueron formados que fueron
mantenidos unidos por la conmemoración de hechos comunes. Antes la
formación de grupos dependió totalmente de fuerzas naturales, de la pendiente
común. El hombre no añadió nada por su propia mente a lo que la naturaleza
había hecho de él. Ahora una personalidad poderosa reclutó a varia gente por
una empresa conjunta, y la memoria de esta acción conjunta formó un grupo
social.
Esta clase de la vida comunal social se hizo totalmente desarrollada sólo
entre la tercera subraza, el Tolteca. Esto era por lo tanto los hombres de esta
raza que primero fundaron lo que es un estado. El mando, el gobierno de estas
comunidades, fue transmitido de una generación al siguiente. El padre ahora
dedicó al hijo lo que antes sobrevivió sólo en la memoria de contemporáneos.
Los hechos de los antepasados no debían ser olvidados por su línea entera de
la pendiente. Qué antepasado había hecho fue estimado por sus descendientes.
Sin embargo, hay que realizar que en aquellos hombres de tiempos realmente
tenía el poder de transmitir sus regalos a sus descendientes. La educación,
después de todo, fue calculada para moldear la vida por imágenes vivas. La
eficacia de esta educación tenía su fundación en el poder personal que emanó
del educador — Él no afiló el poder de pensamiento, pero de hecho, desarrolló
aquellos regalos que eran de una clase más instintiva. Por tal sistema de la
educación las capacidades del padre eran generalmente transmitidas al hijo.
En tal experiencia de personal de condiciones adquirida cada vez más
importancia entre la tercera subraza. Cuando un grupo de hombres se separó
del otro para la fundación de una nueva comunidad, esto llevó a lo largo de la
conmemoración de lo que esto había experimentado en la vieja escena. Pero al
mismo tiempo había algo en esta conmemoración que el grupo no encontró
conveniente para sí, en el cual no sintió a gusto. Por lo tanto esto entonces
intentó algo nuevo. Así las condiciones mejoraron con cada una de estas
nuevas fundaciones. Era sólo natural que lo que era mejor fuera imitado. Éstos
son los hechos que explican el desarrollo de aquellas comunidades de
prosperidad en el período de la tercera subraza, descrita en la literatura
teosofica. Las experiencias personales que fueron adquiridas encontradas el
apoyo de aquellos que fueron iniciados en las leyes eternas del desarrollo
espiritual. Las reglas poderosas ellos mismos fueron iniciadas, de modo que la
capacidad personal pudiera tener el apoyo lleno. Por su hombre de capacidad
personal despacio se prepara para la iniciación. Él debe desarrollar primero
sus poderes de abajo a fin de que la aclaración desde encima le pueda ser
dada. De esta manera los reyes iniciados y los líderes del Atlante nacieron. El
poder enorme estaba en sus manos, y ellos fueron enormemente venerados.
Pero en este hecho también ponen la razón de decadencia y
decaimiento. El desarrollo de memoria conducida al poder preeminente de una
personalidad. El hombre quiso contar algo por su poder. Mayor el poder se
hizo, más él quiso explotarlo para él. La ambición que se había desarrollado
convertido en el egoísmo marcado. Así el mal uso de estos poderes se levantó.
Cuando uno considera las capacidades del Atlante que resulta de su dominio
de la fuerza de vida, uno entenderá que este mal uso inevitablemente tenía
consecuencias enormes. Un amplio poder sobre la naturaleza podría ser puesto
en el servicio del egotismo personal.
Este fue llevado a cabo en la medida llena por la cuarta subraza,
Turanianos primal. Los miembros de esta raza, que fueron instruidos en el
dominio de los poderes arriba mencionados, a menudo los usaban a fin de
satisfacer sus deseos egoístas y deseos. Pero usado en tal manera, estos
poderes destruyen el uno al otro en sus efectos recíprocos. Es como si los pies
debían llevar tercamente a un hombre, mientras su torso quiso ir hacia atrás.
Un efecto tan destructivo sólo podría ser parado por el desarrollo de una
facultad más alta en el hombre. Este era la facultad de pensamiento. El
pensamiento lógico tiene un efecto de refrenamiento en deseos personales
egoístas. El origen del pensamiento lógico debe ser buscado entre la quinta
subraza, los Semitas Primales. Los hombres comenzaron a ir más allá de una
mera conmemoración del pasado y comparar experiencias diferentes. La
facultad de juicio se desarrolló. Los deseos y los apetitos fueron regulados de
acuerdo con esta facultad del juicio. Uno comenzó a contar, combinarse. Un
aprendió a trabajar con pensamientos. Si antes uno se hubiera abandonado a
cada deseo, ahora un primer preguntó si el pensamiento podría aprobar este
deseo. Mientras los hombres de la cuarta subraza se precipitaron como un loco
hacia la satisfacción de sus apetitos, aquellos del quinto comenzaron a
escuchar a una voz interior. Esta voz interior comprueba los apetitos, aunque
esto no pueda destruir las reclamaciones de la personalidad egoísta.
Así la quinta subraza transfirió los impulsos para la acción a dentro del
ser humano. El hombre desea aceptar dentro de él en cuanto a lo que él debe o
no deber hacer. Pero lo que así fue ganado dentro de, con respecto a la
facultad de pensamiento, fue perdido con respecto al control de fuerzas
naturales externas. Con este pensamiento que combina mencionado
anteriormente, uno puede dominar sólo las fuerzas del mundo mineral, no la
fuerza de vida. La quinta subraza por lo tanto desarrolló el pensamiento a
cargo del control de la fuerza de vida. Pero era sólo por este que esto produjo
el germen del desarrollo adicional de la humanidad. La nueva personalidad, el
amor propio, hasta completa el egoísmo podría crecer libremente; para el
pensamiento solo que trabaja totalmente dentro de, y puede dar ya no órdenes
directas a la naturaleza, no es capaz de producir tales efectos devastadores
como los poderes antes empleados mal. De esta quinta subraza la parte más
dotada fue seleccionada que sobrevivió la decadencia de la cuarta raza de raíz
y formó el germen del quinto, la raza aria, cuya misión es el desarrollo
completo de la facultad de pensamiento.
Los hombres de la sexta subraza, los Akkadianos, desarrollaron la
facultad de pensamiento hasta adelante que el quinto. Ellos se diferenciaron de
los llamados Semitas Primales en los cuales ellos emplearon esta facultad en
un sentido más completo que el antiguo.
Se ha dicho que mientras el desarrollo de la facultad de pensamiento
previno las reclamaciones de la personalidad egoísta de tener los mismos
efectos devastadores que entre las razas más tempranas, estas reclamaciones
no fueron destruidas por ello. Los Semitas Primales al principio arreglaron sus
circunstancias personales como su facultad del pensamiento dirigido. La
inteligencia tomó el lugar de meros apetitos y deseos. Las condiciones de vida
se cambiaron. Razas precedentes fueron inclinados a reconocer como uno de
líder cuyos hechos se habían impresionado profundamente sobre su memoria,
o quién podría mirar hacia atrás sobre una vida de memorias ricas, este papel
fue conferido ahora sobre el inteligente. Si antes que vivió en una
conmemoración clara fuera decisivo, un ahora considerado como mejor lo que
era el más convincente a pensado. Bajo la influencia de memoria un antes
sostuvo rápido a una cosa hasta que uno lo encontrara siendo inadecuado, y en
este caso era completamente natural que él que estaba en una posición para
remediar querer pudiera introducir una innovación. Pero a consecuencia de la
facultad de pensamiento, un cariño para innovaciones y cambios se desarrolló.
Cada uno quiso poner en práctica lo que su inteligencia le sugirió. Las
condiciones turbulentas por lo tanto comenzaron a prevalecer en la quinta
subraza, y en el sexto ellos condujeron a un sentimiento de la necesidad de
traer pensar obstinado en el individuo conforme a leyes generales. El
esplendor de las comunidades de la tercera subraza estaba basado en el hecho
que las memorias comunes causaron la orden y la armonía. En el sexto, esta
orden tuvo que ser causada según leyes bien pensadas. Así esto está en esta
sexta subraza que hay que buscar el origen de regulaciones de justicia y ley.
Durante la tercera subraza, la separación de un grupo de hombres
ocurrió sólo cuando ellos fueron forzados de su comunidad tan hablar, porque
ellos no sintieron a gusto en las condiciones que prevalecen a consecuencia de
la memoria En el sexto este era bastante diferente. La facultad calculadora del
pensamiento buscó el nuevo como tal; esto espoleó a hombres a empresas y
nuevas fundaciones. Los Akkadianos eran por lo tanto una gente
emprendedora con una inclinación a la colonización. Esto era el comercio,
sobre todo, que alimentó la facultad que encera de pensamiento y juicio.
Entre la séptima subraza, los Mongoles, la facultad de pensamiento
también fue desarrollada. Pero características de las subrazas más tempranas,
sobre todo del presente cuarto, permanecido en ellos a un grado mucho más
alto que en el quinto y sexto. Ellos permanecieron fieles al sentimiento para la
memoria. Y así ellos alcanzaron la convicción que lo que es el más viejo es
también lo que es el más sensible y puede defenderse mejor contra la facultad
de pensamiento. Es verdadero que ellos también perdieron el dominio sobre
las fuerzas de vida, pero lo que se desarrolló en ellos cuando la facultad de
pensamiento también poseyó algo de la fuerza natural de esta fuerza de vida.
En efecto ellos habían perdido el poder sobre la vida, pero ellos nunca
perdieron su fe directa, ingenua en ello. Esta fuerza se había hecho su Dios, en
cuyo nombre ellos hicieron todo que ellos consideraron el derecho. Así ellos
aparecieron a los pueblos vecinos como si poseído por esta fuerza secreta, y
ellos se se rindieron en la confianza ciega. Sus descendientes en Asia y en
algunas partes de Europa se manifestaron y todavía manifestar la mayor parte
de esta calidad.
La facultad de pensamiento plantado en hombres sólo podría alcanzar
su valor lleno con relación al desarrollo humano cuando esto recibió un nuevo
ímpetu en la quinta raza de raíz. La cuarta raza de raíz, después de todo, sólo
podría poner esta facultad en el servicio de esto al cual fue educado por el
regalo de memoria. El quinto solo alcanzó condiciones de vida para las cuales
el instrumento apropiado es la capacidad de pensar.

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