El sexto sentido (11)

16.
Plan de trabajo

a) Esquema general

Trataré de hacer un esquema del orden general de mi forma de trabajar y de las técnicas que uso. Puede ayudarte a poner un poco de orden en la abundancia de material, de conocimientos y técnicas usadas en nuestro trabajo. Veremos más claro y mejoraremos así nuestro trabajo. El esquema consta de tres partes: diagnosis, técnicas de trabajo y aplicaciones.

DIAGNOSIS: utilizo diferentes niveles para diagnosticar: el verbal, el físico-emocional, el fisiológico, el energético y la determinación de urgen­cia.

TECNICAS: las técnicas que uso separada o conjuntamente, son: movi­miento, respiración, masajes, trabajo energético, trabajo con espíritus, re­gresiones, comunicación esencial, ideología egoísta y autoimagen.

APLICACIONES: describiré más tarde, con casos reales, la aplicación de estas técnicas, algunas en detalle y otras referentes a las descritas ante­riormente.

b) Diagnosis

Cuanto más sabemos de los problemas de una persona, de lo que le inquieta y de lo que él/ella quiere que le ayudemos a conseguir, más fácil­mente, y de manera más efectiva, podremos hacerlo. Podemos diagnosticar en cada uno de los niveles mencionados, y desde luego, considerarlos to­dos, al menos en parte, para obtener una idea más exacta de los problemas, tensiones crónicas y dificultades emocionales que la persona sufre. Men­cionaré brevemente los cuatros niveles de diagnóstico:
DIAGNOSTICO VERBAL: se basa en lo que la persona nos dice sobre sí misma, lo que piensa que es importante que sepamos. Podemos obtener más información preguntando. Yo, normalmente, pregunto con qué fin viene. Algunas personas vienen sólo para aliviar una tensión o un dolor, y lo respeto. Otros quieren lograr un bienestar general. Muchos no son cons­cientes de lo que les sucede o no hablan con facilidad; a estas personas les pregunto qué es bueno y qué es malo para ellos, para su cuerpo, su salud, su estado emocional, sus relaciones afectivas y sociales, su funcionamiento sexual, su potencial orgásmico (en el acto sexual y en la masturbación), sus relaciones familiares. Además les pregunto cual es su estado de conciencia­ción. ¿Sienten corrientes energéticas en el cuerpo, energías extra corporales, han visto, oído o sentido espíritus alguna vez, han tenido experiencias telepáticas, han sufrido de ansiedad o fobias? Cuanto más frecuentes son estas experiencias más sensibles considero a la persona.

Luego les pregunto por su ideología vital, especialmente a las personas depresivas y con tendencias suicidas. Es importante saber hasta qué punto se han convertido en hábitos de pensamiento los valores predicados por la sociedad, con el fin de cambiarlos e introducirles en la “ideología egoísta”.

Con algunas personas es fácil obtener esta información, con otros no tanto y hay que basarse más en los otros niveles.

DIAGNOSIS FISICO-EMOCIONAL: lo hago observando, imitando, tocando y escuchando sonidos.

Observo la expresión emocional del cuerpo entero y de los diferentes segmentos, cuando la persona se mueve de pie o tumbada. Todas las expre­siones fijas (no cambiantes) indican bloqueos crónicos relacionados con la emoción específica expresada. Cuando no estoy seguro de ésta, la imito.

Imitando a una persona puedo sentir las mismas tensiones y emociones y entenderlas mejor, porque para él/ella pueden ser inconscientes y para mí son conscientes.

Tocando el cuerpo de una persona puedo detectar la parte física del bloqueo: músculos tensos, duros y doloridos, cosquillas, el pecho duro, el vientre hinchado, nudos y bultos, etc.

Oyendo la voz de la persona y su manera de hablar se puede aprender mucho de su forma general de relacionarse y del tipo de bloqueo en la garganta. La voz puede ser suave y fluida si la garganta está relajada y abierta, o puede ser forzada si está bloqueada, como es el caso de los hiperactivos. Puede ser implorante o desesperada, llorosa de autocompa­sión, autoritaria, dura, fuerte o débil, alta o baja. Todas estas variaciones nos informan directamente de qué carácter se trata. Después escucho la respiración, fijándome en sus problemas; cuando la garganta está contraída hay una especie de susurro en la respiración, o incluso un silbido, como en el caso de los asmáticos. La respiración entrecortada es bastante común y es necesario corregirla.

ENERGETICO: en este tipo de diagnosis observo el grado de vibración de la energía de la persona, el campo protector, los puntos de energía bloqueada, las espirales, si la persona es falsamente diestra o zurda y los espíritus que tiene en contacto con el cuerpo.

Cuando chequeo las líneas y los campos energético en lo primero en que me fijo es en la intensidad de la sensación que tengo o de la fuerza de sus vibraciones de campo. Esto puede variar con el propio estado de sensibili­dad, fatiga, y carga energética. Aún así, siempre pueden compararse las diferencias de las vibraciones de las distintas personas con las que se traba­ja en un estado dado. Cuanto mayores sean las vibraciones, mejor te senti­rás trabajando con esa persona, aunque presente bloqueos fuertes.

Después busco el campo protector; en caso de que no se encuentre envolviendo a la persona, probablemente estaremos tratando con un hiper­sensible y con todos los problemas que éstos tienen. Si el campo está, comprobamos su forma, que posiblemente estará limitada en su parte supe­rior por la línea horizontal de la base de “la Bota”. La influencia del campo protector en “la Bota”, o viceversa, está aún por investigar.

Compruebo a qué altura tiene la base de “la Bota”, y la anchura de sus líneas laterales, con la persona de pie. Cuanto más baja esté la base y más anchas sean las líneas, peor será el estado general de la persona. Cuando “la Bota” está muy baja el campo protector desaparece y la persona está en un “estado permanente de alarma” y tendrá una respiración muy superfi­cial. Cuando llamamos al campo protector, éste envuelve el cuerpo y hace que “la Bota” suba.

Hay que buscar las concentraciones de energía o puntos de tensión por todo el cuerpo, ya que nos indican las zonas bloqueadas alrededor de los cuales debes buscar las espirales energéticas en el campo que rodea el cuerpo, o en el cuerpo mismo, tocándolo. Cuanto mayor sea la espiral y más densidad tengan las líneas que la forman, mayor será la contracción.

Encontrarás, en la mayoría de las personas, de uno a cinco espíritus “pegados” al cuerpo, y cuanto más baja tenga “la Bota”, más habrá. Busca la relación entre el efecto contractar de estos espíritus y los bloqueos cróni­cos de la persona y sus problemas funcionales. Detéctalos por la forma especial de su campo y pídeles que se vayan. Compruébalo varias veces porque pueden volver al mismo sitio o a otras partes del cuerpo. Habrá una tensión menor en el lugar donde estuviera antes el espíritu.

Comprueba la dirección natural del flujo energético, estableciendo cir­cuitos de relajación y tensión con la persona, en manos, pies y sienes, como he descrito en 4.b. Si la persona es falsamente diestra o zurda es importante corregir la situación, especialmente en casos como problemas de aprendizaje, dislexia, fobias, tartamudez, hipersensibilidad, asma, ten­siones corporales extremas y confusión mental

La diagnosis de tensión o infección se hace siendo consciente de tu propio estado de tensión o relajación cuando descargas o añades energía (con la mano dominante) en un punto dado.

El grado de urgencia, o qué ha de ser lo primero en tratar, suelo hacerlo con el orden que sigue:

1.- tendencias suicidas (pensamientos, charlas o hechos referentes al suicidio y la muerte)
2.- problemas cerebrales o presión en los ojos 3.- problemas respiratorios
4.- problemas de espalda
5.- problemas abdominales y de diafragma 6.- problemas sexuales y en la pelvis
7.- problemas de comunicación

Trabajo primero con estos problemas con el fin de mejorar la atmósfera en la que vive la persona.
c) Técnicas

Mencionaré brevemente las distintas técnicas que uso en mi trabajo. Estas son: movimiento, respiración, masajes y toques, trabajo energético, regresiones, comunicación esencial, ideología y autoimagen, y espíritus.

MOVIMIENTO: ejercicios corporales para una relajación dinámica; movimiento expresivo para manifestar las emociones básicas con diferen­tes partes del cuerpo (ojos, boca, manos, pelvis, etc.) “Pataleta infantil”: se hace tumbado en el suelo, moviendo brazos, piernas, cabeza y respirando. Movimiento respiratorio: respiración con movimiento de pelvis en posicio­nes diferentes, de pie, tumbado, de rodillas y a cuatro patas. Sentir el contacto con la tierra: de pie, caminando, corriendo y saltando.

RESPIRACION: respiración con el pecho, exhalando con un suspiro, retrayendo el vientre y avanzando la pelvis. Respiración expresiva (de chimpancé): respiración que expresa dolor, placer, cosquilleo, y estimula­ción sexual. Respiración con presión: se provoca presionando la espalda, el pecho y el diafragma, para ablandar la caja torácica y provocar corrientes energéticas. Respiración permanente: se enseña a la persona a respirar continuamente y sin forzar en todas las situaciones cotidianas.

MASAJES Y TOQUES: todas estas técnicas están basadas en la descar­ga energética y se hacen usando la técnica de vibración ocular que nos indican la concentración y el flujo energéticos. Masaje de toque suave: la descarga de energía de los tejidos tensos por diferentes clases de masajes de toque suave (derivados del de Gerda Boyesen). Toque agresivo: (deriva­do del masaje reichiano) para romper la resistencia de los músculos con un toque duro y agresivo que se utiliza en músculos muy contraídos. Toque provocativo: diferentes masajes para provocar dolor, placer, cosquilleo, sensaciones sensuales y sexuales, enseñando a la persona a reaccionar con una respiración expresiva (o de chimpancé). Manipulaciones: coger y mover partes del cuerpo para liberar la energía bloqueada. También mani­pulación de vertebras para colocarlas en su lugar.
P
d) Aplicaciones específicas 1. Migrañas

Las migrañas se diferencias de otros tipos de dolor de cabeza por su localización e intensidad. Se siente siempre en el mismo lugar: detrás y encima de uno de los ojos. Es un dolor intenso e insoportable que a menu­do va acompañado de náuseas. Vomitar puede aliviarlo, pero también pue­de aumentarlo o provocar un ataque, que puede darse con regularidad o asociado a sucesos específicos cotidianos. Algunas personas saben que lo van a tener antes de que se presente ningún síntoma.

Las personas que sufren de migrañas sufren un bloqueo crónico en la musculatura del cuello, exactamente en los músculos que unen la base del cráneo con las vértebras cervicales. Estos músculos contraídos ejercen una presión sobre los vasos sanguíneos y los nervios de esta zona. La unión de dichos músculos puede tener la apariencia de un bulto, que cuando lo presionamos produce un dolor intenso. Dicha contracción es la razón fisio­lógica directa de la migraña, y cuando los ablandamos, desaparece. Aunque para desaparezca totalmente es preciso entender su aspecto emocional energético y ocuparnos de él también.

Todos los bloqueos crónicos tienen la función de obstruir el paso de las ondas de excitación, o energía, originadas en el vientre o en la pelvis, en dirección a la cabeza y cerebro, que de otra forma se expresarían por medio de descargas emocionales y energéticas incontroladas.

La mayoría de los que sufren de migrañas no toleran el ejercicio de mover la cabeza de un lado a otro, porque les causa una sensación de mareo o vértigo, y pierden el control y se asustan. Normalmente mantiene la cabeza en una postura muy controlada y el cuello rígido, como si no tuviera independencia del resto del cuerpo. Por tanto es importante ense­ñarles a expresarse con movimiento, a respirar y a expresarse emocional­mente hasta dejarse ir y perder el control, disfrutándolo.

Cómo abrir el bloqueo muscular (energético): Si tocamos el cuello o la base del cráneo a una persona que sufra de migraña, podremos sentir cómo tensa aún más sus ya tensados músculos; puede también suceder si le pedimos que respire, o incluso cuando habla.
Los primeros músculos que ablandaremos serán los que unen la base del cráneo y las cervicales. Toca e identifícalos, así como los bultos que for­man y sus conexiones. Masajéalos con un toque suave o profundo, y libera la energía de las líneas. Hay que insistir con el masaje hasta que la corrien­te energética se debilite (utiliza la técnica de vibración ocular) y los múscu­los y bultos se ablanden. Mover la cabeza de un lado a otro le será ahora mucho más fácil, aunque puede causarle el mismo mareo y miedo.

Si el masaje se hace durante el ataque de dolor, éste disminuirá o desa­parecerá completamente. La migraña crónica puede desaparecer incluso después de un solo masaje. Si el dolor se presenta (generalmente más suave de lo normal) después del masaje, comprobarás que los músculos y nudos están duros otra vez, aunque esta vez remitirán antes y descargarán la energía y se ablandarán mucho más rápidamente.

Cuando hayamos ablandado estos músculos, hay que masajear el cuello, los hombros y la espalda, insistiendo en la respiración continua y expresi­va, movimiento expresivo y sonidos. Hazle ladear la cabeza gradualmente hasta que la persona pueda tolerar una cierta pérdida de control e incluso disfrutarlo.

La migraña crónica probablemente desaparecerá después de unas cuan­tas sesiones, pero es mejor continuar el trabajo en todo el cuerpo, ablandar la musculatura y enseñar a la persona a respirar y a expresar emociones básicas con movimiento, sonidos y respiración.

2. ASMA

Todos los asmáticos pertenecen al grupo de los hipersensibles y la gran mayoría de estos tienen problemas respiratorios, que pueden ir desde una leve falta de aire hasta ataques asmáticos severos. El ataque- asmático es un bloqueo de la expresión de una emoción fuerte o una poderosa onda de excitación, consciente o inconscientemente relacionadas con experiencias emocionales traumáticas del pasado.

El bloqueo se efectúa en el segmento torácico, en el cuello, o en ambos. El del pecho se forma al expandir éste demasiado mientras se mantiene el aire dentro. El de la garganta se forma por la contracción de la musculatura del cuello, normalmente hecha con ayuda de un espíritu.
Los asmáticos, como otros hipersensibles, no tienen el campo protector envolviéndoles, por eso, lo primero que hay que hacer es llamarlo (Ver “Hipersensibles”). Luego enseña a la persona a respirar de forma ligera (no profunda) y sin interrupción mientras se mueve, piensa, mira, es decir, continuamente. Después utiliza toda clase de masajes, incluyendo el provo­cativo, para enseñarle a reaccionar con la respiración expresiva (o de chim­pancé) con cualquier emoción que surja, sin contenerla. Cuando esté rela­jada y respire normalmente, ayúdale a profundizar su relajación con un drenaje de las líneas energéticas que rodean el cuello y el pecho. Es reco­mendable que la persona trate de memorizar el primer ataque de asma que pueda recordar. Ayúdale a pasar por la memorización y las emociones que ésta provoca, sin dejar de respirar y expresando sus emociones con la respiración expresiva. Asegúrate que el campo protector rodea a la persona durante todo el tiempo que dure la sesión.

3. DOLOR DE ESPALDA

Todos los dolores de espalda, y algunos de cabeza, brazos y piernas, están causados por tensiones de la musculatura posterior. A veces, la causa de estas tensiones es el dolor causado por un pinzamiento de vértebras, que se alivia cuando las colocamos en su lugar. Se hace fácilmente con la técnica de la vibración ocular.

Una vez tumbada la persona, arrodíllate detrás de su cabeza, y pasa la mano, deslizándola suavemente sobre la piel, por uno de los músculos paravertebrales, y con la vibración ocular detecta un punto de tensión, y después otro en el lado opuesto. Cruza las manos y presiona suavemente en ambos puntos, verificando de nuevo la exactitud de los puntos. Luego, lentamente, carga tu peso en los dos puntos y mantenlo hasta que cesen las vibraciones. Hazlo pendiente de la respiración del otro y acomoda la pre­sión al movimiento de su pecho. A continuación busca dos puntos simila­res y repite el mismo procedimiento. Sigue hasta que no encuentres más puntos de tensión. El dolor desaparecerá o disminuirá y la musculatura se ablandará.

Diagnosis de dolores originados en la columna: es mejor hacerla prime­ro en el espíritu de la persona y luego en su cuerpo. Pídele al espíritu que se coloque delante de ti, dándote la espalda. Comprueba, para asegurarte, donde está la columna, es fácil porque sentirás vibraciones oculares fuertes cuando pases tu mano por las vértebras. Luego pasa la mano despacio paralelamente a la columna, y deténte donde encuentres una línea energéti­ca que se origina en ella y atraviesa la espalda. Síguela hasta donde te lleve. Puede acabar en la cabeza, en los ojos, en los brazos, en el corazón, en el pecho, en las nalgas o en las rodillas. Normalmente, dondequiera que acabe, lo hace dando varias vueltas a la parte que origina la contracción. Así, un dolor de cabeza puede estar causado por una línea originada en el coxis, o un dolor en la rodilla puede originarse en la parte media de la espalda. Una vez localizada la línea en el espíritu, compruébalo en el cuerpo de la persona con la vibración ocular. Así adquirirás confianza para diagnosticar en espíritus. En el cuerpo, encontrarás la misma línea que te llevará a la columna. Utiliza la técnica descrita más arriba, buscando pun­tos de tensión paralelos a ambos lados de la columna y presionando sobre ellos de la manera ya mencionada. No presiones en los puntos que no hay vibración ocular.
Este nuevo toque puede aplicarse a cualquier tejido; es especialmente efectivo en los tendones. Relajará fácilmente hasta los músculos largos más duros y tensos, como los de las piernas.

4. HIPERACTIVIDAD

La hiperactividad es de hecho una sobre agitación. A nivel biológico está causada por la excreción de una hormona de la glándula de la hipófisis, que regula la actividad de la glándula tiroidea. La hiperactividad está cau­sada por el mal funcionamiento de cualquiera de ellas. La tiroides funcio­nar parcialmente hay una contracción crónica en la garganta. Puede identi­ficarse por la voz ronca y forzada.

Creo que el malfuncionamiento de la hipófisis está causado por “la Bota”. Todos los hiperactivos la tienen en posición muy baja y con grandes líneas energéticas espirales rodeándoles la zona del cerebro. Sea cual sea la causa de la hiperactividad, todos los hiperactivos pertenecen al grupo de los hipersensibles y como ellos carecen de campo protector a su alrededor (Ver “Los hipersensibles y el campo ausente”). Tienen dotes de médiums, problemas respiratorios, y normalmente una o dos de las fobias típicas.

Los hiperactivos parecen tener mucha energía; en realidad es su inquie­tud la que es excesiva, y cuando necesitan hacer un esfuerzo energético continuo, agotan sus reservas y caen en un estado depresivo o sufren por insuficiencia repentina de aire. Llamar a su campo protector puede calmar su inquietud y relajarlos. Luego ayúdale a abrir el bloqueo crónico de cuello y garganta, especialmente en los casos de malfuncionamiento de la glándula tiroidea. Es importante trabajar todas las líneas energéticas que rodean la zona del cerebro hasta hacer desaparecer todas las espirales ener­géticas alrededor de la cabeza.170
17.
Comunicación esencial

a) Introducción

Tocar, dar un masaje y contactar con el campo energético son formas de relacionarnos, de “acercarnos” unos a otros. Las palabras pueden tener el mismo efecto. Sin embargo, en la vida normal, a menudo tienen el contra­rio. Aprendemos muy pronto de nuestros padres y de los que nos rodean, que las palabras pueden usarse como armas. La comunicación puede ser una guerra en la que las utilizamos como defensa o para atacar al contrin­cante. Por eso, tocar es a veces la única forma de relacionarnos positiva­mente (como hacemos con los niños autistas).

Las palabras pueden ayudarnos a contactar y a estrechar relaciones, en lugar de aislarnos y provocar fricciones, si hacemos con las personas con las que convivimos lo que a menudo haríamos sin problemas con perfectos extraños: hablar de nosotros mismos, de nuestros problemas y sentimien­tos. A un extraño no le decimos nada que entrañe juicio o crítica. No le damos órdenes. Le escuchamos y estamos atentos al efecto que sus pala­bras tienen sobre nosotros. Incluso no tememos mostrar nuestro lado débil porque con el extraño no establecemos esa relación “ataque-defensa”. Podemos aprender a hacer lo mismo con los que convivimos: niños, com­pañeros, padres, amigos, colegas o con cualquiera que queramos mejorar nuestra relación.

Aunque la forma de hacerlo es muy simple, no es ni mucho menos fácil. Después de haber aprendido, durante largos años, a atacar, manipular y defendernos, es tan difícil como aprender a movernos y a caminar de forma diferente (cosa que también hacemos en el aprendizaje corporal). Sin em­bargo, los resultados son tan positivos e inmediatos, especialmente si lo utilizamos con niños, que es lo suficientemente alentador como para que nos esforcemos en practicar esta técnica.
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Esta forma de hablar, a la que llamo “comunicación esencial” limitará el intercambio verbal a sólo unas cuantas frases. La esencia es muy simple, derivado de la terapia Gestalt de Fritz S. Perls. Usar este tipo de comunica­ción posibilita una relación íntima y amistosa, que es precisamente la parte que constantemente evitamos en la comunicación normal.

La comunicación esencial consta de dos puntos fundamentales:

1) decir cómo me siento ahora física y emocionalmente
2) decir lo que siento ahora por ti (la persona con la que te comunicas).

Para hacer esto tengo que dejar de responsabilizar al otro de lo que me pasa y mirar dentro de mí. Esto significa no saber si el otro tiene razón o no, si es bueno o malo, justo o injusto, (juzgar, criticar, etiquetar, culpar) y en su lugar, observarme y sentir lo que su apariencia, sus actos o sus palabras provocan en mí, qué sentimientos me despiertan (rabia, miedo, amor, odio) y comunicárselos al otro.

Una conversación así entre dos personas, normalmente no consta más que de unas pocas frases, pero puede cambiar completamente una relación.

Con el fin de ayudarte a recordar la forma de hacerlo, copia la siguiente lista y cuélgala en la pared de tu habitación o en la puerta del cuarto de baño. Trata de practicarla y fíjate en los cambios que se producen en tus relaciones personales.

COMUNICACION PARA LA CONVIVENCIA QUE NO HACER QUE HACER
No “etiquetarlo/la” en primera persona No dar órdenes Expresar mis deseos No hacer preguntas Hacer afirmaciones

TRATAR DE NO USAR LAS SIGUIENTES PALABRAS

Eres un/una… El/ella es un/una… Deberías… Tienes que… No puedes…

Para entender mejor la lista anterior y la comunicación esencial, y para facilitar su memorización, he aquí las siguientes reglas:

Primera: Nunca respondas a lo que la otra persona dice, independiente­mente de si es una pregunta o una afirmación, de si es un padre de ochenta años o un hijo de corta edad. Si el otro no usa la comunicación esencial, lo más probable es que trate de manipularte. En lugar de responderle, presta atención a lo que te produce lo que él/ella dice; si te sientes feliz, triste, enfadado, distante; si te duele, te alegra o te deja indiferente. Di sólo lo que te produce.

La otra persona puede insistir o preguntarte acerca de lo que acabas de decir. No caigas en esa nueva trampa. Presta atención a lo que te produce sus nuevas palabras, igual que antes, y díselo. Cuanto más manipulador sea él o ella, más firme debes ser en tu forma de responder. Los niños puede que reaccionen con sorpresa, pero responderán de forma seria y adulta. Los padres, cónyuges o parejas son normalmente mucho más manipuladores. Para cambiar su actitud necesitas ser constante en la comunicación esen­cial. No busques palabras complicadas ni trates de dar explicaciones, ni de justificarte.

Felicidad, tristeza, rabia, odio, amor, dolor, etc., son las palabras que mejor pueden describir lo que te sucede. Utilízalas con frases cortas.

Segunda: No hables de él/ella. No juzgues, ni critiques, ni etiquetes, ni describas a la otra persona. Siempre que comiences una frase diciendo “eres    “pienso que eres…”, “sé que eres…”, etc., detente y aplica la primera regla. Fíjate en lo que su belleza o su rabia provocan en ti. Si le

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No decirle nunca a la otra persona: Ser consciente de mí Qué siente él/ella Decir lo que yo siento Qué piensa él/ella Decir lo que yo pienso Qué le gusta a él o ella Decir lo que a mí me gusta Qué no le gusta a él/ella Decir lo que no me gusta Cuál es su verdad Decir mi verdad

No juzgarle/la Ponerme en su lugar
No criticarle/la Ponerme en su lugar y ha mismo dices a una persona que es guapa, ésta tratará de serlo para ti, aún en el caso de que no se sienta así, y eso puede cambiar su manera natural de ser. En su lugar, puedes decir (siempre lo que siento ahora): disfruto mirándote, o siento un cosquilleo en el estómago cuando te miro, o cuando te miro me enfado.

Tercera: presta atención a lo que sientes por la otra persona, en el momento presente y dilo.

Cuarta: No digas a la otra persona lo que tiene que hacer. Estate atenta/ o a lo que tú quieres y dilo. Por ejemplo, “yo deseo que me abraces (tú eres libre de hacerlo, o no)”, en lugar de “abrázame”. En lugar de “¿Quieres pasar la noche conmigo?”, “Quiero pasar la noche contigo (eres libre de decidir si tú quieres o no)

En resumen: Presta atención siempre a lo que te sucede a ti. A cómo te sientes interiormente, a qué sientes por la otra persona, y a cuál es tu deseo. Dilo en pocas palabras, o lo que es más difícil, di sólo eso. Inténtalo y te sorprenderá cómo unas cuantas frases pueden resolver problemas de rela­ción muy antiguos.

       

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