El sexto sentido (2)

Una vez consciente de esta sensación, ya has “adquirido” un sentido perdido hace mucho tiempo: la capacidad para sentir lo que otro campo de energía produce en tu propio sistema energético. Para hacer este sentido aún más patente, haz los siguientes ejercicios: pide a tu compañero que se arrodille, cierre los ojos y se relaje. Deja que tus brazos caigan relajada­mente desde los hombros y sacúdelos. Vuelve a colocarlos estirados a la altura de los hombros, con las palmas una frente a otra, como antes, y siente el cosquilleo o la sensación que tú tengas. Luego coloca la mano sobre la cabeza de tu compañero, sin tocarla. Muévela lentamente a iz­quierda y derecha. Presta atención a los cambios de intensidad que la palma de tu mano experimenta, sin tratar de sentir el campo energético del otro, sino sólo lo que sucede en tu mano mientras la mueves.

Trata de localizar el lugar donde la sensación de tu mano es más fuerte; pro­bablemente será un punto específico sobre la cabeza de tu compañero. Mantén la mano sobre ese punto durante algún tiempo. Pídele que esté atento a cual­quier sensación que tenga en su cabeza o en cualquier otra parte del cuerpo. Comentad las sensaciones que ambos hayáis tenido durante el ejercicio. Ob­servad la diferencia de sensaciones o de intensidad de vuestra experiencia.

La intensidad con la que sientas los efectos del campo orgónico dependerán de tu relativa flexibilidad muscular y de tu grado de autoconciencia. Cuanto más blando y flexible sea tu sistema muscular, más fácil te será sentir el campo orgónico y más fuerte será tu respue­ta a éste. Los más jóvenes y los más sensibles lo sentirán con mayor facilidad que los de más edad o los que estén más bloqueados. Sin embar­go, sé por experiencia que cualquiera que lo intente con la seriedad sufi­ciente puede ser capaz de sentir los efectos del campo energético.
podríamos comparar la sensibilidad de ambas manos si las agitáramos exactamente de la misma manera.

Ahora, usando tu mano más sensible, la no dominante, trata de detectar las variaciones del campo energético a lo largo del cuerpo de tu compañe­ro/a, de frente, por los lados, por la espalda. Hazlo recorriendo con tu mano, a unos centímetros de distancia, todo su cuerpo. Nota: comienza siempre por agitar la mano, antes de tomar contacto con el campo orgónico del otro, dejándola colgar en el aire hasta que sientas el “hormigueo” o lo que sea, en la palma.

Trata de sentir otros campos energéticos de animales o plantas que ten­gas en casa, o de diferentes materiales y colores. Presta siempre atención a los cambios de intensidad en tus sensaciones.

2.a.4. Sentir las diferencias
de la sensación en los dedos al mover
la mano adelante y atrás.

Trabajando con el orgón se presentan frecuentemente excepciones, y
diferencias de sensaciones

Y

reacciones, a lo que parecen ser estímulos idénticos. Hay una gran di­ferencia energética entre diestros y zurdos. Las perso­nas diestras sienten el cam­po energético, generalmente, con mayor fuerza con la mano izquierda que con la derecha. Cuando generalizo en este trabajo, quiero decir que un fenómeno particular es así para la mayoría de las muchas personas con las que he trabajado. Además, toda sensación es relativa; sólo

2.a.5. Sentir las diferencias en la palma
de la mano mientras se mueve

2.a.6. Sentir las diferencias en la palma
de la mano mientras se mueve

b) Con la técnica de la vibración ocular

Quédate de pie o sientate en posición relajada. Haz girar tus manos alrededor de las muñecas, relajadamente, durante medio minuto. Luego

coloca las palmas una frente a otra, con los pulgares hacia arriba y los dedos casi tocándose. Ahora mueve las manos lentamente, cada una en un sentido, arriba y abajo. Fíjate en que la sensación en tus dedos es más fuerte cuando las manos pasan una cerca de otra. Luego cierra los ojos mientras continúas moviendolas de la misma manera. Presta atención a las sensaciones en ellos. Trata de sentir los cambios que se producen en tus ojos mientras las manos se aproximan y se separan. Busca una especie de vibración en ellos o en el borde de los párpados, que aumenta si los dedos están exactamente enfrente unos de otros. Este debería ser el mismo lugar en el que has sentido con más inensidad los efectos del campo energético, cuando lo hacías con los ojos abiertos. Si no sientes ninguna vibración, cierra otra vez los ojos y mira hacia abajo manteniéndolos cerrados; de esta forma, lentamente, levanta la vista hasta que los párpados empiecen a vibrar. Repite el mismo ejercicio otra vez, de la misma forma.

Después prueba sobre distintos campos, siempre con los ojos cerrados. En el cuerpo de tu compañero, en flores, luces, etc. Trata de localizar el punto que sientes con más intensidad el campo energético, usando las vibraciones oculares como detector. Las vibraciones de los ojos se activan cuando la energía fluye dentro de tu propio sistema, desde él o hacia él.

No todo el mundo es inmediatamente sensible a las vibraciones ocula­res, pero con la práctica la sensibilidad puede desarrollarse. Es una herra­mienta particularmente importante para trabajar con campos energéticos, con masajes u otras manipulaciones corporales. Usar los ojos como indica­dores del flujo energético puede ayudarnos a perfeccionar la eficacia tera­péutica del trabajo.

Las personas que después de intentarlo no sientan las vibraciones ocula­res, pueden intentar sentir las diferencias de intensidad en los labios, la frente o en cualquier otra parte de la cara, mientras hacen el ejercicio descrito anteriormente. Una herida o infección, o un grano infectado, pue­den también servir como puntos de referencia.

           
Corrientes energéticas en el organismo

a) En el cuerpo y alrededor del mismo

Wilhelm Reich investigó los campos energéticos y las funciones del cuerpo, el campo de las células sanguíneas bajo microscopio, el campo de los biones (las partículas más pequeñas de la materia viva), el campo ener­gético del globo terrestre y los campos cósmicos y su interacción con la vida y la meteorología; fotografió el campo energético existente entre dos manos, el de un oso en letargo, y el orgón concentrado en tubos vacíos. El científico ruso Kirlian fotografió campos energéticos de hojas de plantas, dedos y animales. Demostró que el campo energético queda completo aun­que cortemos parte de la hoja. Actualmente, en Estados Unidos, se usa un nuevo aparato, el orgonotester/fluidometer para medir los campos que ro­dean los organismos vivientes.

Hay un número infinito de campos y corrientes energéticas dentro y al­rededor del cuerpo; podemos sentir, identificar y utilizar algunos de ellos.

b) Tensión y relajación

Aunque no siempre seamos conscientes de ello, tensión y relajación son sensaciones que experimentamos habitualmente y corresponden al estado de la corriente energética en nuestros organismos.

Sentimos relajación cuando la energía fluye libremente por el cuerpo. Siempre y dondequiera que este flujo energético se bloquee por cualquier razón, sentiremos tensión.

Síntomas de relajación: sensación agradable, deseo de permanecer en la misma posición en que estamos, ligera sensación de desvanecimiento, res­piración profunda, lenta y relajada, una ausencia de presión en la cabeza.

Otra característica descubierta por Gerda Boyesen es un movimiento pe­ristáltico que puede escucharse con ayuda de un estetoscopio colocado en la parte baja del abdomen.

S’intomas de tensión: sensación desagradable, urgencia por romper con­tacto, nerviosismo, respiración superficial en la fase inhalatoria, un “nudo” en el pecho o en el cuello, presión en la cabeza, pulsaciones en las sienes, tensión muscular o dolor, ausencia de movimientos peristálticos en los intestinos o sólo sonidos como de tic-tac.

Por experiencia propia (y por el trabajo de L.E. Eaman, en su libro “Cooperative Healing”), sé que la energía, al fluir, sigue determinados “caminos”, cuando no están bloqueados, que se encuentran en el organis­mo. Cuando la energía fluye en estas direcciones naturales nos sentimos relajados. Cuando el flujo va en sentido contrario podemos sentirnos exci­tados o irritados. Cuando se bloquea sentimos tensión, y esta sensación puede expresarse como un sentimiento de “paralización” o de “muerte”.

Con el fin de experimentar, comprender y ser conscientes de la existen­cia de estos canales de corriente energética en tu propio cuerpo, haz estos ejercicios: Empieza por agitar todo el cuerpo para relajar las tensiones más inmediatas. Túmbate de espaldas, pon la mano derecha sobre tu vien­tre y la izquierda sobre la cabeza, en una posición que te sea cómoda. Mantente unos diez minutos en esta posición, prestando la máxima aten­ción a tus sensaciones: ¿estás más relajado o aumenta tu tensión? Luego cambia las manos y repite el mismo proceso. Repite el ejercicio si no estás seguro de tus sensaciones.

Por lo general, las personas “energéticamente” diestras (las que usan la mano derecha), se sentirán relajadas cuando tengan la mano derecha sobre el vientre y la izquierda en la cabeza. Los zurdos tendrán la reacción opuesta: se sentirán relajados cuando tienen la mano izquierda en el vientre y la derecha en la cabeza.

c) Circuitos abiertos y circuitos bloqueados

Ahora intenta formar un circuito energético con otra persona: sentados uno frente a otro, tocaos las manos ligeramente, pon tu mano izquierda en la derecha del otro, y la derecha en la izquierda. Cerrad los ojos y respirad
relajadamente. Prestad atención: ¿se incrementa el relax o aumenta la tensión?

Después de practicar este ejercicio durante unos diez minutos, cambiad las manos de forma que tu mano derecha toque la mano derecha de tu compañero, etc. De nuevo espera un rato y trata de notar los cambios en cuanto a relajación o tensión. Si no estás seguro respecto a qué posición produce qué estado, repite los ejercicios durante más tiempo.

Como regla general, si ambos sois “energéticamente” diestros o zurdos, estaréis en estado de relajación cuando se toquen las manos opuestas (dere­

/
3.c.3. Circuito bloqueado
3.c.4. Circuito abierto. Relajación

Bloqueo

3.c.5. Tensión. Dificultad para respirar. No hay vibración ocular
3.c.6 Circuito abierto. Relajación.

cha con izquierda), y en estado de tensión cuando las manos del mismo signo estén en contacto. Si uno de los dos es diestro y el otro zurdo, la relajación se producirá cuando las manos estén cruzadas (derecha con dere­cha e izquierda con izquierda) y la tensión en la posición contraria.

     

d) Diferenciación energética de diestros y zurdos

L.E. Eaman llevó a cabo, en los años cuarenta, más investigaciones objetivas de las direcciones del flujo natural de la energía en el cuerpo (sus

3.d.3. Bloqueo-tensión
Eaman también experimentó con personas con algún miembro amputado y demostró que su campo energético permanecía completo, y en dichos experimentos se comportaron como si sus miembros perdidos existieran aún. Es posible sentir con la palma de la mano el lugar donde estaba un brazo que haya sido amputado e incluso seguir su movimiento imaginario. Puede comprobarse un fenómeno similar pasando la mano por un árbol al que le hayan cortado una rama.
32.1. Corriente axial principal, personas diestras 3.d.2. Corriente axial principal, personas zurdas
conclusiones fueron publicadas en el libro ya mencionado “Cooperative Healing”). Eaman usó alambres conductivos de coh-e para producir mecá­nicamente circuitos energéticamente tensadores o relajantes, de manera muy similar a los ejercicios de este capitulo. Los alambres se conectaron a las manos y a distintas partes del cuerpo. La dirección de los circuitos podía cambiarse de la relajación a la tensión, sin que el individuo lo supie­ra, aunque, después de algún tiempo, se enterara inevitablemente de qué circuito se había abierto en su cuerpo.

Con este procedimiento Eaman reveló que las personas zurdas funcionan enérgicamente al contrario que las diestras, como hemos podido comprobar con nuestros anteriores ejercicios.

3.d.4. Corriente- relajación

e) Tensión y relajación en la vida diaria

También en la vida diaria podemos ser conscientes de estos circuitos. Comprueba tu reacción a tu propio campo energético, solo y en contacto con el de otros. Por ejemplo: si teniendo a un bebé en brazos te parece que cada vez se pone más tenso, prueba a cambiarlo de brazo, y si se calma, habrás encontrado su circuito de relajación. Cuando estés sentado, por ejemplo en el cine, cogido de la mano de alguien, y comiences a sentirte tenso y nervioso, prueba, antes de culpar a la película o a la audiencia, a tomar la otra mano de tu acompañante, y probablemente te sentirás mejor. Si en la vida diaria estuviéramos más atentos a este tipo de situaciones que bloquean el flujo natural de la energía, podríamos intentar un circuito dife­rente y resolver el problema antes de que se presente.

Más ejercicios de concienciación energética: pide a tu compañero que se tumbe. Coloca tu mano izquierda en su vientre y la derecha en su cabeza durante unos minutos. Luego cambia las manos, la izquierda en la cabeza y la derecha en el vientre. Concéntrate en tu propia sensación de tensión o relax, y compárala con la de la otra persona. Establece los circuitos de relajación y tensión para ambos.
4.
Diestros y zurdos

a) El fenómeno

Mantengo la hipótesis de que, en la naturaleza, todos los sistemas simé­tricos tienen un campo energético simétricamente rotatorio a su alrededor, el cual crea una corriente de energía axial que fluye en direcciones opues­tas, por lo que la energía fluye por una mano hacia dentro y por otra hacia fuera, exactamente igual que en las piernas, etc.

En el organismo humano los campos rotatorios poseen una dirección dada, hereditaria, desde el nacimiento, por lo que la dirección de la corrien­te axial también lo es.

Llamamos diestras a las personas en las que la energía fluye hacia afue­ra por la mano derecha, y zurdas a las que les sucede lo mismo por la izquierda.

La sociedad en general considera “normal” al diestro, por lo que la mayoría -incluso muchos zurdos- usan la mano derecha para escribir y trabajar.
Comprobando si se es diestro o zurdo

4.b.1. Tocando desde atrás
,~tn~ Nal

Tocando desde delante

b) Diagnosis de diestros y zurdos por la tensión y la relajación

Siento que es de gran importancia el desarrollo de la habilidad para comprobar la dirección del fluído energético del cuerpo en niños y adultos con el fin de estar seguros de a qué grupo pertenecen: diestros, zurdos, o falsos diestros o zurdos.

Para verificarlo debemos estar seguros de la dirección de nuestro propio flujo energético; saber con seguridad si somos diestros o zurdos energética­mente.

El primer paso es desarrollar la sensibilidad para saber si estamos en un circuito de relajación o de tensión. (Ver 3.b “Tensión y relajación”)

c) Por la respiración

Podemos hacerlo dirigiendo nuestra atención a la duración de nuestros ciclos respiratorios, fijándonos en si la inhalación y la exhalación se alar­gan o se acortan. Cuando la respiración se hace más corta la energía se bloquea y estamos en un circuito de tensión. Cuando se hace más larga, la energía fluye libremente y estamos en un circuito de relajación.

Para desarrollar esta sensiblidad, prueba lo siguiente: pon los dedos de la mano derecha de manera que sean como una prolongación de los dedos
Ambos diestros: relajación Ambos zurdos: relajación
Zurdo y diestro: Tensión
4. c.]. Comprobando si se es diestro o zurdo
del pie izquierdo, y los de la mano izquierda como si fueran una continua­ción de los dedos del pie derecho. Concéntrate en la duración de tu respira­ción. Respira lenta y relajadamente y trata de exhalar profundamente sin forzar. Fíjate en la duración y en la profundidad de la exhalación. Después haz lo mismo con la inhalación. Mantente en esta posición durante 10 o 20 ciclos respiratorios y luego cambia las manos. Repitelo con la misma aten­ción y compara la duración de la respiración en las dos posiciones distin­tas. Repite este ejercicio hasta que tengas clara la diferencia de respiración en las dos posiciones.

Cuando la respiración es larga parece que no hay un límite definido entre los ciclos y el ritmo es más lento. Cuando es corta parece existir un límite al final de cada fase respiratoria, que se hace más evidente con cada ciclo consecutivo, y se hace más corta y el ritmo más rápido.

Prueba tu propio circuito energético: pon una mano con los dedos tocan­do tu ombligo con una suave presión. Pon la otra con los dedos apuntando al centro de la cabeza. Para los diestros la respiración se hará más larga

4.b.2. Tocando desde atrás
Tocando desde delante

Circuito abierto-Relajación

Ambos zurdos: bloqueo

Ambos diestros: bloqueo

4.c.2.Comprobando si se es diestro o zurdo
Zurdo y diestro: relajación
cuando la mano derecha está, en el ombligo. Para los zurdos, cuando tienen la izquierda.

Todos estos tests son subjetivos; comprueba tú mismo absorbiendo e irradiando energía, con una u otra mano, de un punto de tensión de otra persona que, tumbada y con los ojos cerrados, te informe de sus sensacio­nes. Haz lo mismo con un punto infeccioso.

En los puntos de tensión, la mano dominante (la que irradia) causará más tensión y una sensación desagradable, la no dominante (la que absor­be) causará alivio, sensación placentera y relajación. En una infección la mano no dominante aumentará el dolor. Prueba con otros: haz los ejerci­cios indicados anteriormente, usando la duración de la respiración como detector. La respiración larga corresponde a la relajación y la corta a la tensión. Para asegurarte de que la prueba es correcta, hazlo tres veces con la misma persona.

1) toca los dedos de sus manos con tus dedos.
2) los dedos de sus pies con los dedos de tus manos. 3) toca sus sienes con tus dedos.
Las manos y los pies tienen la misma dirección de flujo energético, por lo que los dos primeros tests deberían dar el mismo resultado. La energía que fluye de las sienes es inversa a la de los pies y manos. En una persona diestra la corriente de las manos va desde la izquierda hacia adentro y desde la derecha hacia afuera; en las sienes, de la izquierda hacia afuera y de la derecha hacia adentro. Para los zurdos funciona al contrario.

Prueba también este ejercicio con tu compañero/a tumbado y con los ojos cerrados.

       

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