El sexto sentido (4)

El agua y el orgón

Una de las características básicas del orgón es su atracción por el agua, especialmente por las corrientes de agua. Reich estudió esta atracción en los seres vivos y en los fenómenos atmosféricos, particularmente en la creación de tormentas.

Una tormenta atmosférica comienza con una gran concentración de orgón. El orgón crea el “ojo” (centro) de la tormenta atrayendo energía desde distancias de hasta cientos de kilómetros a su alrededor. Dentro de este ex­tenso perímetro que rodea el centro, se siente una disminución de carga eléctrica en las superficies de los árboles. Las plantas y los animales se pre­paran para la lluvia. Podemos observar signos como hojas que se giran, animales que se apresuran a buscar cobijo y personas con viejas heridas ya curadas, o reumatismo, que se quejan de dolores. La razón de estos dolores es que la energía es “arrancada” del cuerpo y absorbida por la tormenta. Los músculos se contraen tratando de evitar esta “fuga” y ésa es la causa del dolor. Lo mismo sucede cuando intentamos descargarla con nuestra mano.

La acumulación creciente de orgón en la atmósfera circundante atrae al agua en forma de vapor, formándose así las nubes. Reich construyó una aparato al que llamó “rompenubes”, ideado para extraer energía de las nubes y convertirla en agua, en lluvia, disolviéndolas.

Hace tres mil años, los indios americanos descubrieron que cuando se establecían en tierras asentadas sobre corrientes subterráneas, el agua ab­sorbía su energía vital y enfermaban. Por eso siempre hacían investigacio­nes en el lugar en el que se iban a instalar, para asegurarse de que no había corrientes subterráneas. Su método era utilizar una varilla especial para buscar agua que aún se usa en algunas partes del mundo.

Un amigo mío construyó una perrera en una colina. Potiempodes­36
pués él y sus perros se sintieron débiles y enfermos. Un profesor que co­nocía esas costumbres de los indios fue a visitarlos provisto de una varilla de zahorí, y como resultado de sus pesquisas, mi amigo y sus animales se trasladaron a otro lugar a unos cientos de metros del original y todos recuperaron pronto la salud.

Experimentos llevados a cabo con ratones han dado los mismos resulta­dos: el agua, especialmente las corrientes de agua, extrae la energía del cuerpo. Si tenemos esto en cuentra no es de extrañar que la gente que sufre de bloqueos del flujo energético encuentre que el bañarse, nadar o tomar una ducha es muy relajante. Sienten necesidad de agua y es buena para ellos.

Por otra parte, las personas que tienen un nivel de energía bajo, como aquéllos que sufren de depresión o anemia, o los que tienen enfermedades crónicas o fiebres, necesitan toda la energía posible. Estas personas, ade­más de cargarse de energía, deberían evitar el contacto con el agua tanto como les sea posible. Como todos pueden sentir su propia necesidad o rechazo al agua, deberíamos aprender a confiar en nuestras sensaciones con respecto al contacto prolongado con ella.

Todo esto excluye los nuevos experimentos de dar a luz bajo el agua, llevados a cabo por Igor Tjarkovsky. Cuando los cuerpos están bajo el agua cambian su metabolismo energético, se elimina el efecto de la gravedad y necesitan sólo un cuarto de la cantidad “normal” del oxígeno que es usado fuera del agua para sobrellevar los efectos de la gravitación sobre nuestro organismo.

e) Los acumuladores orgónicos

El acumulador de energía orgónica fue inventado y desarrollado por W. Reich en 1939. Reich construyó estos acumuladores con fines experimenta­les y terapéuticos; publicó libros, ensayos y folletos concernientes a su trabajo con ellos.

El acumulador orgónico es una combinación específica de diferentes materiales que favorece el flujo del orgón atmosférico en una dirección preconcebida. Está formado por varias capas de material metálico (lana de acero) alternanadas con otras de material de gran capacidad de absorción energética como el poliéster, la fibra de cristal o la lana mineral. La capa

5.. Acumulador orgónico tipo tunel

inferior ha de ser metálica, mientras que la superior será de uno de los ma­teriales ya mencionados como absorbentes de energía (poliéster o similar).

El poliéster absorbe energía de la atmósfera, que pasa a la capa metálica y la irradia desde el metal al aire. El aire de la capa metálica se carga de una concentración de orgón más alta que la existente en la atmósfera cir­cundante. Las corrientes cargadas de energía se intensifican cuando un organismo humano entra en el área cargada. De esta manera el organismo vivo (persona, animal o planta) se carga con energía suplementaria mien­tras está bajo la influencia del acumulador. Mientras, en el acumulador, se refuerza enormemente la atracción de la energía por el organismo. Como los seres vivos atraen el orgón atmosférico a su alrededor permanentemen­te, el acumulador fortalece el sistema natural del organismo que lo u’Ra. Reich comprobó el efecto cargador del acumulador por los cambios en el campo energético de los células de la sangre. Estas pruebas están minucio­samente descritas en sus libros.

Los acumuladores orgónicos están hechos de diferentes formas, tipos y estructuras. Algunos ejemplos son:
-cabina de tipo rectangular, con puerta delantera, para usar en posición sentada.
-tipo tunel, para utilizar tumbado.
-manta orgónica, es la más fácil de hacer y el acumulador más práctico para usar. Puede usarse en cualquier posición y puede confeccionarse en las dimensiones que se necesite, por lo que puede usarse diariamente.

La manta orgónica puede usarse para cubrir el cuerpo entero o sólo como almohadilla (50 x 70 cts.) para irradiaciones locales. Se hace de ca­pas de lana metálica (de cualquier metal excepto de aluminio) alternadas con capas de lana de polyester. Es suficiente con hacerla de 3 ó 4 capas de cada material, comenzando con una de lana metálica, por ejemplo de lana de acero, que se encuentra fácilmente en cualquier droguería, terminando con una de poliéster. Hay que coser una sábana doble de algodón sobre la capa metálica, ya que es la que tiene que ir en contacto con el cuerpo, y una sábana de fibra sintética sobre la última capa de arriba, que será de po­liéster. Es fácil de hacer a mano o con una maquina de coser convencional.

Usa la manta o almohadilla cuando y donde necesites añadir energía al cuerpo, es decir, cuando el sistema general energético esté debilitado (con fiebre, anemia, depresión, debilidad, falta de sueño y con la mayoría de las enfermedades crónicas) o cuando necesites energía suplementaria (heridas, infecciones, quemaduras), con el fin de acelerar el proceso de curación natural.

1. Uso del acumulador: éste funciona permanentemente; en el momento en que un cuerpo humano entra en el acumulador orgónico o utiliza la

lana o lámina de acero (no aluminio) polietileno
sábana de acero galvanizada
Tela sintética con dibujos lana de acero (no aluminio) tela de algodón sin dibujos lado de contacto con el cuerpo lana sintética (fibra poliester)

   

LAS LINEAS ENERGÉTICAS
a) Cómo detectarlas
Sigue los pasos siguientes:

1.- Trata de localizar un punto de tensión o bloqueo energético.
2.- Mantén la mano no dominante (la que “absorbe” energía) en ese punto hasta que el flujo energético disminuya.
3.- Busca otro punto cercano al anterior y repite lo anterior.
4.- Comprobarás que hay una serie de puntos que forman una línea con­tinua, una línea energética.
5.- Sigue esa línea: puede continuar a lo largo del cuerpo, alrededor de él, dar una o muchas vueltas formando una espiral, que puede enros­carse en el cuerpo, o en el espacio próximo al cuerpo, donde tam­bién puede formar líneas y espirales.
6.- Haz prácticas siguiendo las líneas energéticas por el cuerpo y el espacio circundante hasta que tu mano se mueva libremente, como si supiera por sí misma la trayectoria que siguen. Hazlo primero con una mano y luego con la otra.

 

b) Tensiones y líneas energéticas

Las diferentes formas de las líneas energéticas indican normalmente las distintas clases de tensiones (ver dibujos), o los diferentes estados de la misma tensión. Para explicarlo mejor les daré nombre a estas formas: espi­ral plana, espiral espacial, espiral redonda, espiral de ovillo de lana, espiral de gusano, espiral en forma de ocho, espiral vertical, espiral de vendaje y espiral elíptica.

Un día trabajaba un punto de tensión en la garganta de un paciente. Tenía una espiral vertical de unos tres metros de larga y dos opuestas alrededor de la misma. Al seguir con mi mano las líneas, fueron disminu­yendo su tamaño hasta que desaparecer completamente. Entonces detecté una espiral redonda que, una vez disuelta, me permitió detectar otra elípti­ca que rodeaba la cabeza y pasaba por el punto de tensión, y luego se convirtió en una pequeña espiral plana alrededor del punto, a la que siguió otra elíptica, la cual, al seguir su línea, fue aumentando hasta que se hizo más larga que el cuerpo entero, pasando ya a formar parte del campo energético de la salud, y la tensión en la garganta desapareció totalmente. Las diferentes formas espirales pueden ir reemplazándose unas a otras y existir juntas o separadas. Trataré de describir esas formas en relación a las distintas tensiones (ver los dibujos para comprender mejor sus formas):

– la espiral PLANA: parte del centro del punto de tensión y crece en tamaño y densidad en relación directa a la intensidad de la tensión; el extremo final vuelve al centro del punto (normalmente para formar allí una espiral espacial). Parece ser el resultado de una contracción, así como el mecanismo que la mantiene. Tiene las líneas dentro de los límites de la piel, también fuera y más allá de las dimensiones corporales. Generalmente aparece en zonas como el vientre, el pecho, la espalda y la frente y también alrededor del ano y de los órganos sexuales. Puede darse completamente separada del cuerpo, en la prolongación de un dedo de las manos o de los pies.

– la espiral ESPACIAL: se origina normalmente en el punto central de una tensión, de una infección o de una espiral plana. Sus dimensiones pueden variar desde el tamaño de una naranja hasta los dos metros de diámetro, dependiendo de la intensidad de la tensión o de la infección. El extremo final está siempre conectado a un punto dentro de “la Bota” (ver capítulo 7), a través de una línea energética que funciona como una especie de tubería de suministro energético por la que la energía va a parar a aquélla.

– la espiral de VENDAJE: se encuentra normalmente en las partes alar­gadas del cuerpo, como brazos, piernas, piernas, dedos, garganta y a veces cabeza y cuerpo. Cuando hay un dolor en las articulaciones de los brazos o las piernas, el “vendaje” se intensificará en las áreas doloridas, como una venda que diera dos o tres vueltas alrededor. Cuando se paralizan los miem­bros y los músculos están tensos y doloridos al tacto (como en ciertas formas de lesiones cerebrales), sus líneas rodean muchas veces los múscu­los paralizados. En estos casos un trabajo paciente e insistente en las líneas energéticas es muy fructífero; los miembros se van liberando gradualmente de los calambres y del dolor y recuperan el movimiento. Esto se logra sin trabajar la zona del cerebro, lo que me hace pensar que los calambres producidos por lesiones cerebrales se originan en la musculatura y deberían ser tratadas como contracciones crónicas. Creo que estas contracciones no están ordenadas por el cerebro, y que probablemente los músculos quedarían contraídos por igual aunque el cerebro se curara. Cualquiera que sea el erigen de los calambres merece la pena intentar el trabajo intensivo en las líneas energéticas, porque por experiencia sé que las contracciones crónicas pueden liberarse.

– la espiral de OVILLO DE LANA, la espiral REDONDA, la espiral en forma de OCHO, la espiral VERTICAL: normalmente bloquean pequeñas líneas o puntos de tensión y también aparecen en infecciones. Pueden coexistir simultáneamente en el mismo punto o irse reemplazando unas a otras según las vamos disolviendo.

– la espiral de GUSANO: generalmente bloquea un músculo o área muscular.

Una infección o un mioma: tienen una espiral de ovillo de lana o una espacial bajo la piel, en el punto de la infección. Puede sentirse fácilmente su círculo en la piel y su forma externa; sus dimensiones indicarán el tamaño o la gravedad de la infección. Cuando se disuelve una espiral de este tipo y minutos después reaparece en el mismo sitio y con la misma forma, probablemente se tratará de una infección y no de una tensión.

Espiral plana cerrando la zona de tensión

Espiral espacial llevando energía hacia “la Bota”

Cuando disolvemos líneas energéticas, a veces, el dolor puede producir­se en otra parte del cuerpo, normalmente, el seguimiento de las mismas te llevará al nuevo punto de dolor, donde finalmente desaparecerá. Si el dolor se presenta de repente, probablemente estará causado por un “espíritu” que ha cambiado de sitio; es fácil detectarlo por la forma del contorno, ya que sólo estos seres energéticos tienen “cabeza” y “cuerpo” (ver cap. 14).

c) Cómo disolver las líneas energéticas

Generalmente lo hago utilizando la mano no dominante, aunque también puede hacerse cargándolas de energía con la dominante. Especialmente con las que están conectadas a heridas o infecciones, y también para descargar las tensiones en personas que tienen un nivel energético muy bajo: anémi­cos, depresivos o enfermos. Los bebés prefieren a menudo la mano domi­nante, incluso para descargarles tensiones.

Es siempre muy importante saber qué siente la persona con la que traba­jas: cuando sientan relajación, calor, vibraciones o disminución del dolor, se estará haciendo un buen trabajo. Cuando sientan tensión o nerviosismo, cambia de mano.

El seguir las líneas con la mano no dominante libera o descarga la energía y disipa su efecto bloqueador. Es muy importante respirar conti­nuamente mientras lo hacemos. Cuando respiramos, la energía liberada se integra en nuestro propio sistema. Si, por el contrario, no respiramos apro­piadamente, la energía liberada puede formar líneas de bloqueo en nuestro cuerpo y causarnos dolores y contracciones.

Cuanto más sensible se sea, más importante será el mantener la respira­ción relajada y continua. Esto es de especial importancia cuando se trabaja con un depresivo, una persona muy debilitada o con lo que en la vida corriente llamamos una persona de carácter “absorbente”. Simplemente estar con este tipo de personas puede hacer que nos sintamos cansados o enfermos. En estos casos, algunas líneas energéticas pueden “pegarse” a tu cuerpo. A través de ese “canal” energético podrían absorber realmente tu energía. El depresivo o la persona absorbente no se cargan energéticamente en este proceso. Existe cierto sistema energético, ajeno a nuestro organis­mo, que se alimenta de nuestra energía y que se sitúa en el espacio que hay sobre nuestro cuerpo. Lo llamo “la Bota” (ver cap. siguiente). La horizon­tal de su base puede sentirse como una línea energética fuerte. Si respira­mos profundamente, la base se sitúa a cierta distancia de la cabeza y no toca el cuerpo. Cuanto menos respiremos más baja estará su base y cuando ésta esta en contacto con el cuerpo, se alimenta de la energía de los tejidos y de las glándulas, pudiendo causar disfunciones en ellos.

La forma de proteger nuestro sistema energético y ayudar a cargarse de energía a la persona con la que trabajamos, es respirar y ayudarle o provo­carle la respiración. Es difícil provocar una reacción vivaz en personas depresivas o con poca energía. Puede probarse con un juego de lucha o con un masaje erótico o ambos (ver “La respiración” y “El masaje erótico”).

d) Cómo acariciar el campo energético

Acariciando el campo energético que rodea el cuerpo crearemos una sensación placentera y relajante. Es muy efectivo para calmar a bebés y niños, para ayudarles a conciliar y profundizar el sueño.

A estas alturas probablemente habrás notado ya que el campo energético difiere en intensidad dependiendo de la distancia desde la superficie de la piel. Trata de sentirlo con tu compañero/a de ejercicios. Seguramente nota­rás que a ciertas distancias del cuerpo la reacción en tus manos y/u ojos es más fuerte que en el área entre esas distancias. Parece ser que el campo energético del cuerpo, también llamado “aura”, está formado por varias capas concéntricas en las que la energía es más intensa. Cuanto más inten­samente sientas las corrientes energéticas en la mano, a más distancia (incluso a metros) podrás sentir el campo energético.

Cuando añadas o liberes energía del cuerpo trata de mantener la mano en una de estas capas. Para acariciar el campo energético utilizaremos estas capas como si fueran una piel, y muy lenta y suavemente la acariciaremos por todo el cuerpo. Puede despertar movimientos intestinales peristálticos y causar una relajación profunda.

Prueba a hacerlo en diferentes direcciones y velocidades, y cambiando de mano. Presta atención a lo que os pasa a ti y a tu compañero. Compro­barás que, para la mayoría, lo que resulta más relajante es pasarles lenta­mente la mano no dominante desde la altura de la cabeza hacia el vientre.

Los campos energéticos y “la bota”
a) “La bota”

Reich, (en “Cosmic Superimposition”), demostró que las galaxias, las estrellas y las tormentas atmosféricas tienen formas espirales, así como to­dos los organismos vivos. De hecho, el agente básico de la vida, el D.N.A., tiene una doble espiral como forma organizada típica. La energía a la que me refiero es la que fluye fuera del cuerpo desde el punto central de cualquier área contraída o tensa, o de cualquier zona infectada del cuerpo.

Esta energía se organiza de diversas formas, como he descrito anterior­mente, todas ellas espirales. Ya sabemos que estas formas están relaciona­das con tipos específicos de tensiones o infecciones, y son a la vez parte del mismo mecanismo de tensión o bloqueo. A menudo la parte bloqueada es una espiral plana que parte del centro de la tensión, formando anillos espirales que pueden extenderse más allá de los límites de la piel. En las partes alargadas del cuerpo la espiral adopta la forma de una venda enrolladla alrededor de la parte bloqueada (brazo, pierna, cuello…). Para liberar la tensión tenemos que disolver todas las espirales que están conectadas a la zona bloqueada.

La única línea energética que podemos descubrir alrededor del cuerpo, que no es una espiral ni una elipse (lo que yo considero una espiral densa) es la línea exterior de “la Bota”, por lo que supongo que no es una línea energética natural. Bien podría ser un tipo de depósito, creado por algunas “súper energías”, con el fin de almacenar la energía que se escapa de los organismos vivos a través de las tensiones, infecciones u otras situaciones problemáticas.

“La Bota” estará vacía cuando está en la posición “correcta” (ver d y no toca el cuerpo. Estará cargada con grandes espirales energética ocupan todo el espacio, cuando la línea de su base se sitúa más abajo  caja torácica. Podemos hacer que suba con la respiración intensiva, aunque no tendrá un efecto inmediato, ya que tarde unas horas en agotar la energía y convertirse en una línea delgada como es en la posición “correcta”.
b) Los distintos niveles de la posición de “la bota”

Ahora trataré de describir los diferentes estados de “la Bota” en relación a la situación de la persona.

Decimos que “la Bota” está en posición correcta cuando no toca el cuerpo de la persona, y su base está por encima de la cabeza. En esta posición tiene una base muy pequeña y desde ella se convierte en una línea delgada. Esta posición es rara en la sociedad “normal” en que vivimos (un 10% de la gente, o menos, quizás). Describiré a algunas personas que he conocido que tenían “la Bota” en esta posición.

Dos de ellos, un joven y una joven, la tenían en esta posición desde su infancia, ambos eran hermosos física y mentalmente, bien proporcionados y sin problemas de salud; ambos se sentían queridos y admirados por los que les rodeaban, y eran creativos y capaces de una actividad física inten­sa; uno de mis amigos describió a uno de ellos como persona modelo. Otra mujer de esta misma categoría tuvo una bajada repentina de “la Bota” tras un problema emocional con su pareja. Su respiración se hizo más superfi­cial y “la Bota” le bajó hasta el vientre; empezó a encontrarse muy cansada y a quejarse de un dolor en el abdomen que le duró algún tiempo, incluso hasta después de haber recobrado su respiración normal. A otra mujer de características similares de las ya descritos, le pregunté si había estado enferma alguna vez, a lo que me respondió: “¡Ojalá lo hubiera estado alguna vez, así me habrían cuidado a mí, y no siempre yo a los demás!” Otra mujer que tenía “la Bota” en la posición correcta, no era guapa en el sentido convencional, pero era tan positiva y estaba tan llena de vida que hacía amigos fácilmente en todas partes. Otro caso, el de un hombre que tenía “la Bota” en esta posición desde hacía sólo un par de años, me dijo que solía tener una gripe y algunos catarros normales al año, pero que no había vuelto a tenerlos.

Lo que llamo el estado “normal” es el más corriente en nuestra socie­dad; la persona con “la Bota” en este estado es el neurótico común. Tiene la base a la altura de los ojos o al menos por encima de la barbilla. Estas personas, la mayoría, tienen tensiones, ansiedades, dolores de espalda y de cabeza (no migrañas), nervios en el estómago, catarros corrientes y gripes. Cuando hacen deporte, “jogging”, bailan, practican yoga o cualquier otra actividad física, se ven forzados a respirar profundamente y entonces sub­en la base de “la Bota”. Esto les proporciona una sensación de bienestar, normalmente, pero luego vuelven a respirar superficialmente, “la Bota” les baja de nuevo proporcionándoles otra vez cierta pesadez física y mental.
La tercera posición es cuando la base está a la altura del pecho. La mayoría de los falsos diestros o zurdos pertenecen a esta categoría o a la llamada “posición del cáncer” que explicaré a continuación. Se trata de personas extremada­mente sensibles, y cuanto mayor es la sensibi­lidad más evitan respirar para poder así hacer frente a la sociedad normal. Estas personas tie­nen en general más problemas de salud: cata­rros crónicos, infecciones en garganta y pe­cho, alergias, problemas respiratorios, asma, migrañas, fobias e hiperactividad. (La hiper­actividad es aún un problema energético para mí. Todos los hiperactivos que conozco tienen “la Bota” en una posición muy baja, lo que significa que pierden energía constantemente, algunos comen y duermen muy poco y al mismo tiempo parecen ser muy activos, o al / menos muy inquietos. ¿Tienen realmente tanto campo protector la energía, o es este tipo de actividad una ur­gencia que les fuerza a respirar y por lo tanto a salvar su vida? La segunda posibilidad pare­ce más lógica, aunque aún queda por probar).

La siguiente posición de “la Bota”, cuando su base baja hasta el vientre o incluso más abajo, la llamo “la posición del cáncer”. Todas las personas a las que he tratado que tenían o tuvieron cáncer, tenían “la Bota” a este nivel. La base es muy extensa y sus líneas laterales parecen doblarse por la pesada carga de energía que soportan. La mayoría de las personas de este grupo (incluso jóvenes) tienen glándulas infectadas: la tiroides, las glándu­las del estómago, del pecho, de los ovarios, las suprarrenales y otras. Para mí es un estado alarmante y deben levantar “la Bota” con urgencia.

c) Cómo levantar la bota

Cargando el cuerpo de energía con acumuladores orgónicos, con técni­cas de curación diversas, o con el uso de plantas medicinales, lograremos que “la Bota” suba, pero sólo temporalmente. Las drogas y el alcohol pueden aliviar el malestar pero harán que “la Bota” baje más áun porque impiden respirar. Para hacer que suba, aún no he encontrado mejor remedio que una respiración permanente continua (ver cap. 8) y cambiar la posición de la pelvis, es decir, retraer el vientre relajadamente y empujar hacia adelante el hueso de la pelvis.
d) “La bota” y el campo de la salud

“La Bota” nunca se mezcla con las líneas del campo de la salud. Su base es el límite más alto de este campo, que se dobla y se contrae cuando “la Bota” baja.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *