El sexto sentido (5)

Los hipersensibles y el campo ausente

Las personas hipersensibles tienen muchos rasgos en común. Todos ellos son muy irritables e intuitivos. La intuición es una mezcla de dos habilida­des que para mí son hechos científicamente probados: la telepatía y la clarividencia. La mayoría de estas personas tienen problemas respiratorios (excepto los que aceptan su condición de médiums). En los casos más graves son asmáticos y en los menos, sufren de claustrofobia. La mayoría sufren de una, o más, de las siguientes fobias: no soportan las alturas, los lugares cerrados, los ascensores, volar en avión, la oscuridad, las multitu­des… Todos sienten la presencia de espíritus, aunque conscientemente nie­guen su existencia y las sensaciones que les provocan. Otros pueden verlos y comunicarse con ellos.

Todas las personas hipersensibles a las que he examinado tienen otra cosa en común: la ausencia de un campo energético que he dado en llamar “campo protector”. Este es uno de los probablemente cientos de ellos que normalmente rodean al cuerpo, y podemos detectarlo con la mano o con la técnica de la vibración ocular. Su forma es la de un huevo o elipse alargado que nos envuelve, y su capa más próxima a la piel está a unos 50 ó 60 cms. Cada 50 ó 60 cms. tiene otra capa paralela a la anterior, que se extienden probablemente hasta el infinito.

La ausencia de este protector es probablemente la causa de su hipersen­sibilidad. Sin él, todas sus “antenas” están al descubierto y responde inter­namente a cualquier ligera irritación; es demasiado sensible para vivir en una sociedad “normal”. El hipersensible es como un caracol fuera de su concha; se encuentra expuesto, desprotegido, sin nada que lo separe del mundo exterior.

En cierta ocasión trataba a una mujer embarazada de pocas semanas. No tenía campo protector a su alrededor, aunque el feto sí lo tenía. “Llama­mos” a su campo para que viniera y se sintió tranquila y bien. Más tarde sintió temor por algunos recuerdos surgidos durante la sesión, y su campo desapareció, así como el del feto. Esta experiencia puede ayudarnos a entender esta ausencia en las personas hipersensibles. Parece ser que en algún momento del pasado (podría ser incluso en el seno materno), a con­secuencia de algún suceso traumático, el campo abandonó su cuerpo. Bus­cándolo, lo encontré conectado a él por una línea energética, flotando en el espacio.

El campo protector tiene una forma bien definida. No se parece a la forma de un espíritu al que llamamos conscientemente, ni a ninguna otra clase de espíritus, ni a la energía que abandona el cuerpo en las experien­cias extra corporales.

1. Cómo llamar al campo protector: Pide a la persona que se tumbe de espaldas, con los ojos cerrados, y que preste atención a las sensaciones de su cuerpo. Trata de localizar su campo protector, pero lo más probable es que no lo encuentres. Dile que “llame” a su campo protector pensando en pala­bras, o diciendo internamente “campo protector, quiero que vengas a esta ha­bitación, cerca de mi”. Entonces podrás sentir con tu mano su forma oval, flotando en la habitación, y le pedirás a la persona que diga (sin pronunciar las palabras) al campo: “quiero que me envuelvas”. Comprobarás que el campo lo envuelve. En ese momento insístele en que preste toda la aten­ción posible a los cambios de sus sensaciones corporales y generales. Com­probarás que se siente muy relajado, a veces como si “flotara”, seguro, co­mo dentro de una concha, consciente de sus límites; sensaciones comple­tamente nuevas para la persona hipersensible. Luego pídele que le ordene a su campo que se marche y que sienta la diferencia, después que lo vuelva a llamar, y que lo repita hasta que sienta que lo domina. Que le pida luego que se quede con él/ella permanentemente, día y noche, y en toda clase de situaciones y experiencias. La persona notará grandes cambios y mejoras.

Lo que quedará por comprobar es si es capaz de mantener su campo protector en una situación fóbica. Si lo consigue, su pánico se convertirá en una poderosa y placentera experiencia emocional.

 

f) Campos energéticos rotatorios

La primera vez que leí “Cooperativa Healing” de L.E. Eaman, donde aprendí que la energía fluye en direcciones opuestas en las dos manos, objeté intuitivamente a esta afirmación que me parecía irracional que dos manos simétricamente idénticas tuvieran direcciones de flujo energético opuestas. Incluso después de haberlo comprobado una y otra vez en traba­jos experimentales con grupos, buscaba una explicación racional o una teoría que lo hiciera comprensible. Esto sucedió cuando descubrí un campo energético que fluye alrededor de cada mano, de cada pie y de otras partes del cuerpo. Esto me recordó las leyes de los campos electromagnéticos. Un campo electromagnético rotatorio crea en su eje central una corriente ener­gética de una dirección; dos campos simétricos rotatorios crean corrientes axiales opuestas en sus centros. Esto explica las corrientes energéticas opuestas en los miembros correspondientes de nuestro cuerpo.

Los campos rotatorios de los miembros simétricos tienen un flujo simé­trico, es decir, si alrededor del brazo izquierdo el campo gira en la direc­ción de las agujas del reloj, en el derecho girará en sentido contrario. Estos campos rotatorios crean corrientes axiales que fluyen en direcciones relati­vamente opuestas. Puedes comprobar la existencia de estas corrientes con el siguiente ejercicio, que también puedes utilizar para saber si eres diestro o zurdo.

Pon la palma de la mano derecha sobre el brazo izquierdo, perpendicu­larmente, a una distancia de unos doce centímetros de la punta de los dedos (puedes también localizar el punto exacto con la técnica de la vibración ocular) y busca el circuito de la tensión o de la relajación, sin dejar de respirar. Repítelo, poniendo la palma de la mano derecha, esta vez bajo el brazo izquierdo, a la misma distancia y compruébalo otra vez con la ten­sión y la relajación.

Las personas diestras sentirán tensión con la palma de la mano derecha bajo el brazo izquierdo, o con la palma de la mano izquierda sobre el brazo derecho. Se sentirán relajados con la palma de la mano derecha sobre el brazo izquierdo, o con la palma de la mano izquierda bajo el brazo derecho.

Los campos rotatorios y las corrientes axiales, con las mismas direccio­nes que los que se encuentran dentro y alrededor del cuerpo humano, pueden hallarse también en el cosmos. Reich descubrió el campo rotatorio orgónico, que gira alrededor de la esfera terrestre en dirección oeste-este (probablemente es esta fuerza la que hace que la tierra gire sobre su eje). Este campo rotatorio parece crear una corriente energética axial en el glo­bo, que va desde el polo sur hasta el polo norte.
g) La energía personal y la experiencia extracorporal

Aprendíamos a dar un suave masaje relajante en uno de mis grupos. Después de la explicación el grupo se dividió en parejas, con el fin de ejercitarlo y experimentarlo. “A” estaba tumbado en el suelo, recibiendo el masaje. Tras unos minutos cayó en una relajación profunda, su respiración se hizo muy superficial; tenía la cara completamente relajada, los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta.

– ¿Qué sientes?, le pregunté.
– No me siento el cuerpo, es como si no tuviera, respondió.
– ¿Puedes ver algo con los ojos cerrados: colores, imágenes o lo que sea? – Veo mi cuerpo tumbado ahí abajo, dijo en voz baja y tranquila. Estoy flotando sobre él. Puedo verle a usted y a los otros en el cuarto. “D” y “K”están trabajando en un rincón.
– Está bien, le dije, ahora trata de moverte horizontalmente a otro lugar, ¿puedes hacerlo?
– Sí. Ahora estoy sobre “D” en el rincón.
– Bien. Ahora trata de pasar al cuarto de al lado a través de la pared, y luego al de más allá. Dinos qué ves.
– En la habitación de al lado hay unas diez personas sentadas en círculo.
La siguiente está llena de gente sentada en sillas y hay una persona frente, ellas, respondió.
Mandé a un miembro del grupo a comprobar lo que “A” decía y la información era correcta. Le hablé otra vez.
– Ahora vuelve aquí y regresara tu cuerpo. Su cara cambió. – ¿Sientes ahora tu cuerpo?
– Sí. He entrado en él a través de los pies; he comenzado sintiendo las piernas, después la pelvis, el vientre, el pecho y la cabeza. Aún no me siento los brazos, ¿están cerca de mi cuerpo o extendidos? Masajeé sus manos suavemente.
– Ahora siento las manos también, dijo; añadiendo: Me siento estupen­damente.

Por otras muchas experiencias de este tipo, he llegado a la conclusión de que parte de la energía tiene la capacidad de abandonar el cuerpo bajo cier­tas condiciones, que puede moverse libremente a través de la materia y que puede incluso ver. Está permanentemente conectada al cerebro. Puede sen­tirse con la mano, como el campo energético de un miembro amputado. Creo que sería posible fotografiarla con técnicas como la fotografía Kirlian.
Para mí es un hecho tangible y científico que parte del sistema energéti­co personal puede estar en el cuerpo, en cuyo caso tendremos sensaciones corporales, o fuera de él. Cuando está fuera, pueden revelársenos fácilmen­te recuerdos de experiencias de la primera infancia, e incluso de vivencias intrauterinas, de vidas anteriores y predicciones de futuro.

Parece ser que esta parte “separable” del campo energético es lo que llamamos “persona”. Me topé con este fenómeno casi accidentalmente. Personas que entraron en relajación profunda comenzaron a relatarme re­cuerdos que llegaban hasta los primeros momentos de la vida en el útero e incluso anteriores. Cuando vi que esto se repetía cambió mi concepción de la vida. Si una persona puede “abandonar su cuerpo” con tanta facilidad y moverse tan libremente conservando vista, memoria e inteligencia, enton­ces tal existencia podría ser posible incluso tras la muerte física. Este es, evidentemente, un amplio campo donde investigar. Los recuerdos de nues­tra existencia, en la primera infancia, en el útero o aquellos de vidas pasa­das, pueden experimentarse en un estado de relajación profunda, incluso sin estar “fuera del cuerpo”. (Ver cap. 12).

Teniendo en cuenta todo esto, continuaremos trabajando la energía orgó­nica del cuerpo con un concepto simplificado. Intentaremos desbloquear cualquier contracción físico-energética y liberar el libre fluir de la energía. Pero no olvidemos su complejidad. Por una parte está con nosotros y siente dolor y emociones incluso en el caso en que falte algún miembro; por otra, puede abandonar el cuerpo y entonces perdemos toda sensación corporal. Al mismo tiempo, cada célula de nuestro organismo tiene su propio campo energético.

         

La respiración
Respirar es una de las formas más efectivas de cargarse de energía. La intensificación de la respiración provoca corrientes energéticas que fluyen a través de células, tejidos y miembros. Sirve para expandir el campo energético, que es también el campo protector. Pero hemos aprendido, en el tipo de sociedad en que vivimos, a contener la respiración al menor cambio o acontecimiento en nuestras vidas. Contenemos la respiración incluso al variar de postura: cuando nos ponemos de pie o nos sentamos o nos inclinamos, al hacer ejercicio físico, al vestirnos, al escuchar, al pen­sar, al coger un peso. Luego, al acabar nuestra acción, incapaces de resistir más, suspiramos. Interrumpimos la respiración cuando sentimos cualquier emoción. Tanto es así, que cuando algo es muy emocionante decimos que “corta la respiración”.

a) Los niveles de “la bota” y la respiración

Como hemos visto, el nivel que alcanza “la Bota” depende principal­mente de la respiración (y de mantener retraído el vientre). Con el fin de conseguir que la base de “la Bota” se mantenga por encima de la cabeza, trabajo con tres tipos de respiración: intensiva, permanente y expresiva. Las tres son indispensables para tal fin.

Para mantener nuestro organismo energéticamente sano, debemos reedu­carnos para respirar continuamente, sin ninguna interrupción o bloqueo.

b) Respiración intensiva

Es todo tipo de respiración profunda y consciente, especialmente la res­piración completa, es decir, una respiración profunda, en la que se contrae el vientre y se adelanta la pelvis al mismo tiempo, en la exhalación, y se retrae la pelvis en la inhalación, manteniendo el vientre retraído, relajada­mente, todo el tiempo, hasta que se convierta en un hábito natural. De esta forma levantaremos algo la base de “la Bota”.

c) Respiración permanente

Esta forma de respirar es la más importante para mantener “la Bota” alta. Consiste en respirar sin interrupción, como hace cualquier perro o gato que esté sano. Es posible sólo si lo hacemos de forma suave y ligera. Tenemos que aprender, o enseñarle a la persona con la que trabajamos, a movemos, sentarnos, levantarnos, tumbarnos, andar, vestirnos, pensar, etc., sin dejar de respirar y tomar conciencia de las muchas veces que la inte­rrumpimos durante el día.
d) Respiración expresiva

Este tipo de respiración no es más que una exageración de la respiración permanente y se usa en los estados de excitación.
Tenemos que acostumbramos a reaccionar a cualquier emoción respi­rando aceleradamente (como lo haría un chimpancé excitado). Esto puede substituir la risa, el llanto o los gritos, y expresar, incluso más auténtica­mente, cualquier emoción. Carga el cuerpo de energía y al mismo tiempo relaja las tensiones y la musculatura.

Mientras trabajas con tu compañero/a fíjate atentamente en su respira­ción y usa las diferentes clases de toques y masajes para educar al organis­mo a reaccionar con la respiración expresiva al dolor, al nerviosismo y al placer, en lugar de bloquearla ante cualquier emoción.

e) Cómo retraer el vientre

Como hemos dicho antes, ejercitamos la retracción del vientre con la respiración intensiva, y podemos continuarla practicando la respiración permanente. Otra forma sería la de variar la manera habitual de movernos y de cambiar las posturas del cuerpo, aprendiendo a iniciar cada movimiento retrayendo primero el vientre y continuar moviéndonos siempre con el vientre) relajadamente contraído.

Cuando se contrae apropiadamente, los músculos y órganos internos están relajados, blandos y sin tensiones y la corriente energética de la pelvis fluye libremente. El placer en las relaciones sexuales es mayor que cuando el vientre está hinchado y endurecido. Cuando te acostumbres a tener el vientre contraído y respirar simultáneamente, intenta también ori­nar y defecar de ese modo.

Repito que, con el vientre contraído, la base de “la Bota” sube fácilmen­te con sólo respirar ligera y permanentemente.

f) Cómo protegerse
Es sabido que los curanderos mueren jóvenes y con muchos problemas de salud. Esto no es una ley natural, sino el resultado de vivir en una sociedad represiva. La mayoría de los curanderos pertenecen al grupo de los hipersensibles, y como tales sienten, oyen y ven cosas que otras perso­nas no pueden; cosas que producen estados emocionales cuya expresión se ven obligados a reprimir, y lo hacen, sobre todo, conteniendo la respira­ción. Como tantas otras personas hipersensibles, curanderos y médiums, no respiran adecuadamente y tienen la base de “la Bota” en un nivel de emer­gencia. Carecen de campo protector y el campo de la salud lo tienen contraído. Cuando tratan a gente enferma y les cargan de energía, van debili­tándose cada vez más y adquieren fácilmente los problemas de la gente a la que intentan curar. Algunos aprenden a protegerse creando un campo pro­tector en su imaginación, pero éste no dura mucho y “la Bota” vuelve a bajar, alejándolo. La única protección efectiva que he encontrado hasta ahora es mantener “la Bota” continuamente por encima de la cabeza e intensificar conscientemente la respiración, manteniendo el vientre retraído mientras se trabaja.

Cómo descargar la energía bloqueada
por medio de toques y masajes

Tocar es siempre una interacción energética y física. Aunque puede tener un efecto más fuerte o más débil que el contacto con el campo energético, el resultado es siempre positivo.
Tocar puede bloquear el flujo energético o liberarlo. Utilizaremos el tocar para liberar la energía bloqueada de distintas maneras, que explica­mos a continuación.

a) Masaje reichiano

Es un ataque agresivo sobre músculos bloqueados, presionando con la mano abierta, poniendo el puño o el pulgar sobre el punto donde el múscu­lo esté más contraído, que también será más doloroso. La presión ha de ser fuerte y muy rápida, con una ligera vibración lateral de la mano. El propó­sito es liberar la energía atrapada en el músculo tenso y el flujo energético bloqueado; esta energía liberada busca después un camino para salir, que le será proporcionado por medio de una expresión emocional. Enseñaremos a la persona que recibe el masaje a expresar pena, rabia, resentimiento, ner­viosismo o cualquier otra emoción que surja durante o después del masaje. Le animaremos a que grite, patalee, golpee, muerda, o cualquier otra cosa que se le ocurra, y a no contraer el cuerpo con el masaje, sino a abrirlo y a reaccionar. Cuesta un poco aprender, pero merece la pena.

Reaccionar al dolor abriéndose a él y liberar emociones por medio de la respiración, de sonidos y de movimientos expresivos, puede también tener aplicaciones prácticas para reaccionar en la vida diaria. Aprender a liberar las emociones puede disminuir los dolores del parto, ya que están causados por contracciones. El miedo y el bloqueo de los músculos aumentan siem­pre el dolor.
b) Toque profundo

Es un derivado del masaje reichiano. Puede usarse para cualquier parte  del cuerpo, aunque es más efectivo en músculos largos como los de los hombros, espalda, nalgas y extremidades. Se locali­za un punto de tensión, de la forma que ya sabemos, y con el pulgar presionamos lentamente en él. Puede resultar doloroso, aunque no tanto como el masaje reichia­no. Hay que presionar profundamente hasta que la corriente energética sea más fuerte y desaparezca. El dolor producido se expresa como hemos explicado en el masaje reichiano.

Con esta técnica pueden relajarse mús­culos muy endurecidos y crónicamente contraídos. Como el estado natural de la energía es el movimiento, incluso un gran dolor puede soportarse y, a veces, resultar hasta placentero.            9, b.1.
Este toque puede darse a lo largo de la espina dorsal, cerca de las vértebras, pero nunca en la misma columna; para ésta es más adecuado el toque suave, que explicamos a continuación.
c) Masaje Boyesen y toque suave

Esta clase de masaje, ideado por Gerda Boyesen y derivado de las teo­rías reichianas, se usa también para descargar energía. Consiste en un movimiento lento, suave y placentero aplicado a los músculos, huesos, piel, tejidos conjuntivos o de cualquier otra clase. Mientras que Reich trató de violar la coraza muscular para abrir forzando, Boyesen “seduce” al cuerpo para que se abra. Ambas técnicas son efectivas y pueden usarse con éxito juntas o por separado. Realmente son unas herramientas terapéuticas muy eficientes. Si trabajo con una persona cuya musculatura está muy dura e insensible, comienzo con un masaje reichiano. A medida que comienza a ablandarse, utilizo este masaje suave de Gerda Boyesen. Si los músculos están tan doloridos que hasta este masaje es insoportable, descargo energía con la mano no dominante durante unos minutos, hasta que la persona pue­de tolerarlo.

                   

Este tipo de masaje es muy útil para disolver bultos en el pecho. Absorber energía no sólo disuelve los bultos, sino que libera la energía bloqueada, creando una placentera sensación que fluye por todo el cuerpo. Los bultos en el pecho parecen funcionar energéticamente como músculos contraídos.

Esta clase de masaje puede causar una relajación profunda, corrientes placenteras, suaves movimientos peristálticos (que pueden oírse con ayuda de un estetoscopio colocado en el vientre, como en los masajes de Gerda Boyesen), así como descargas emocionales y recuerdos de experiencias traumáticas. Una mujer revivió la operación de anginas a la que fue some­tida a la edad de dos años, mientras le daba este masaje en la garganta.
1. MANIPULACIONES CORPORALES

Ciertas manipulaciones musculares también pueden descargar la energía bloqueada en los tejidos y relajar enormemente. Se hacen muy despacio, buscando las posiciones que liberan corrientes y manteniéndolas hasta que el flujo energético cese. Un ejemplo ayudará a comprender mejor.

Pide a tu compañero que se tumbe de espaldas. Con los dedos entrelaza­dos y las palmas hacia arriba, sujétale la nuca y mécela suavemente a
Otro tipo de toque suave consiste en coger un músculo o tejido, un hueso, o una arti­culación entre dos dedos, pre­feriblemente con la mano no dominante. Manipula el mús­culo con un movimiento rota­torio muy suave y lento. Cuando detectes una corrien­te energética fuerte mantén la misma posición hasta que la intensidad disminuya. Conti­núa el movimiento buscando más puntos de energía blo­queada.
9. c.2. Toque suave de Boyesen
Explicaremos ahora otros tipos de masajes derivados de los anteriores. El toque suave se deri­va del masaje Boyesen y puede aplicarse en todo el cuerpo.
9.  Descarga de energía con el masaje Boyesen
Recorre la piel con los dedos de manera suave y lenta y estate de­tectando los puntos de energía bloqueada, utilizando la técnica de vibración ocular. Detén tu mano sobre cada uno y presiona ligeramente hasta que la corriente energética sea más fuerte. Man­tén la presión hasta que la co­rriente se desvanezca. Luego con­tinúa buscando hasta detectar un nuevo punto. Repite el mismo procedimiento, derecha e izquierda, sin girar.

Probablemente encontrarás un punto en el que la energía fluye con más fuerza. Mantén la cabeza en ese punto, tiran­do ligeramente de ella para ayudar a localizar la posición de las corrientes más fuertes, hasta que la corriente se desvanezca. En la mayoría de los casos este punto no está en la línea media de la espina dorsal. Luego mueve la cabeza lentamente hacia el centro hasta que la energía corra otra vez. Mantenla en ese punto hasta que la corriente sea más fuerte en la posición centrada. Si hay dos puntos sin centrar estarán en lados opuestos. Haz el mismo tratamiento de centrado para ambos. Este tipo de manipulación crea una sensación de relajación y armonía, y corrientes energéticas placenteras a lo largo de la espina dorsal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *