DUELO PATOLÓGICO

¿QUÉ ES EL DUELO PATOLÓGICO O COMPLICADO?

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 El duelo por la muerte de un ser querido resulta muchas veces difícil de superar. El dolor se vuelve crónico y sentimos que la soledad es nuestra única compañía. Por eso en este artículo te explicaremos qué es el duelo patológico y cuándo es necesario iniciar un tratamiento para su correcta elaboración.

 

El duelo patológico es un tipo de duelo intenso y de larga duración (muchos meses o años) donde el pesar por la muerte de un Ser querido se apodera de nuestras vidas.  Después de la muerte de alguien cercano se considera normal sentir un dolor agudo, pero el duelo complicado es distinto.

El duelo patológico o complicado es una forma de dolor que domina la mente del que lo sufre y no lo deja salir adelante.  Los que lo padecen lo definen como estar “estancados”.

Para la mayoría de personas que experimentan un duelo normal o común, el dolor nunca desaparece, sino que pasa a un segundo plano gracias a la ayuda del tiempo que cura las heridas.  Se guardan pensamientos y recuerdos de los seres queridos que se atesorarán profundamente en la mente y en los corazones, marcando la visión del mundo y definiendo una historia de vida; todo esto es considerado “normal” ya que no interrumpe la vida de las personas en duelo.  Para las personas que sufren de un duelo patológico el dolor domina sus vidas en vez de pasar a un segundo plano.

La palabra “complicado” o “patológico” se refiere a los factores que interfieren con el natural proceso de sanación.  Las características de cada persona pueden influir, así como también el parentesco con el fallecido, las circunstancias de la muerte o hasta eventos que ocurrieron después de la muerte.  Los que están sufriendo de un duelo complicado saben que su ser querido ya no está, pero todavía les cuesta creerlo.  A pesar de que el tiempo pasa, las cosas no mejoran para ellos.  A menudo tienen fuertes sentimientos de anhelo o deseos de ver otra vez al fallecido y estos deseos llenan la mente de imágenes, recuerdos y pensamientos que acaparan toda su atención.  También pueden sentir cierta amargura o ira por el fallecido y pensar que la vida no tiene ningún sentido ahora que ya no está el fallecido.  Hay una fuerte desesperanza en la vida de las personas que sufren de un duelo patológico y el tratamiento es la vía para salir de esta situación.

SÍNTOMAS DEL DUELO PATOLÓGICO O DUELO COMPLICADO

Cuando un ser querido se muere, nos invade un sentimiento de vacío, dolor y confusión. Sin embargo, cuando estas emociones permanecen durante un tiempo prolongado el duelo puede transformarse en patológico. Aquí te mostramos cuáles son los síntomas de un duelo patológico o complicado y cuándo es necesario solicitar ayuda profesional.

Si una persona muestra por lo menos tres de estos síntomas por más de seis meses entonces debe estar sufriendo un duelo patológico.

  • Fuertes sentimientos de añoranza de la persona fallecida.
  • Intenso sentimiento de soledad, aún cuando estamos acompañados.
  • Fuertes sentimientos de amargura e ira relacionados a la muerte.
  • Sentimiento de que la vida es vacía y que no tiene sentido sin la persona fallecida.
  • Pensar demasiado en la persona fallecida interfiriendo en nuestras actividades y relaciones con los demás.
  • Incredulidad ante la muerte o dificultad para aceptar la muerte.
  • Sentirse en estado de shock, aturdimiento o emocionalmente adormecido.
  • Dificultad para preocuparse por otras personas o para confiar en otros.
  •  Sentirse emocionalmente o físicamente muy activo a la hora de afrontar los recuerdos de la pérdida.
  • Evitar a personas, lugares o cosas que traigan recuerdos del fallecido.
  • Fuerte necesidad de tocar, ver, oler o escuchar cosas sobre el fallecido a fin de sentirse más cerca de él.

Recuerda que si estás sintiendo algunos de estos síntomas por un tiempo prolongado o conoces a alguien que lo padece, entonces estás atravesando por un duelo patológico y es necesario buscar ayuda profesional.

TRATAMIENTO DEL DUELO COMPLICADO O DUELO PATOLÓGICO

El tratamiento del duelo complicado aún no se ha estandarizado ya que los proveedores de salud mental todavía están aprendiendo sobre esta condición.  Tu médico de salud mental es quien debe determinar el tratamiento a seguir de acuerdo a los síntomas y circunstancias particulares de quien lo padece. En este artículo te contamos cómo los especialistas tratan a este duelo complicado o patológico.

La Terapia de Duelo Patológico o Complicado y su Medicación:

El  Departamento de Investigación y Educación Médica de la Fundación Mayo en los Estados Unidos afirma que el duelo patológico es a veces tratado con un tipo de terapia llamada “terapia de duelo complicado”, la cual es similar a las técnicas usadas para el trastorno de estrés post-traumático conocido como en inglés como PTSD.  Esta terapia explora temas como la reacción al duelo, los síntomas del duelo complicado, el ajuste a la pérdida y redefinición de las metas de tu vida.  La terapia también consta en mantener conversaciones imaginarias con tu Ser querido para volver a tocar temas como las circunstancias de la muerte  y así ayudarte a disminuir la angustia por las imágenes y pensamientos relacionados al proceso de duelo.

Otras formas de tratamiento del duelo pueden ser también efectivas.  La terapia puede ser de ayuda en la exploración y procesamiento de las emociones así como en la mejora de las habilidades de afrontamiento y la reducción de sentimientos de culpa.

En cuanto a los medicamentos usados para el tratamiento del duelo complicado, los especialistas de la Fundación Mayo dicen que hay poca información sólida sobre su uso para este fin, por lo menos en los Estados Unidos, sin embargo algunos antidepresivos pueden ser útiles para algunas personas que sufren de depresión clínica, siempre y cuando estén prescritos y supervisados por un médico especialista.

9 Consejos para acompañar a un adolescente en duelo

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Los adolescentes experimentan una etapa muy compleja en su vida… ya no son los niños que solían ser pero tampoco son adultos. Su mundo emocional y físico se encuentra atravesado por profundos cambios. Por lo tanto, la muerte de un padre, una madre, un hermano o amigo cercano es una experiencia realmente devastadora para quien atraviesa una etapa de por sí muy laboriosa y repleta de presiones psicológicas, físicas y académicas. Aunque no lo parezca, ellos necesitan de tu apoyo constante caracterizado no sólo por la escucha y el diálogo comprensivo sino también por la validación de sus sentimientos.

Este duelo será único y personal de acuerdo a los recursos personales de cada adolescente. Aquí te brindamos 9 consejos que podrían servirte para acompañar a un adolescente en este proceso de duelo.

1. HÁZLO PARTÍCIPE DEL FUNERAL. Enfrentarnos con el cuerpo de nuestro ser querido fallecido nos hace definitivamente dejar de pensar que todo esto se trata de un mal sueño para comenzar a experimentar el dolor que provoca la irreversibilidad de su ausencia. En este sentido, el funeral también será importante para los adolescentes de la familia. Sin embargo, es posible que ésta sea la primera vez que ellos deban asistir a uno. ¿Cómo puedo ayudarlos?  Es primordial que hables con el adolescente sobre las actitudes, reacciones y emociones que podría observar y experimentar en esta ceremonia, de esta manera podrás tranquilizarlo respecto a cómo actuar frente a otras personas que se acerquen a él. Hazlos partícipes de la planificación de esta ceremonia, conversa sobre qué le gustaría llevar a su ser querido a la tumba o qué traje usará ese día. En caso de que no tenga deseos de hablar o de participar en estos detalles, no lo fuerces a hacerlo ya que podrías perjudicar su proceso de duelo. Te recomiendo leer el siguiente artículo: “Importancia de los Rituales Funerarios en el Proceso de Duelo”.

2. VALIDA SUS SENTIMIENTOS.  El estrés, la incertidumbre, el enojo, la confusión y la tristeza serán algunas de las emociones que deberá experimentar un adolescente en duelo sin tener una clara consciencia sobre qué tipos de estrategias de afrontamiento lo ayudarán en este momento. Está bien que tú también llores y muestres tu dolor frente a él reservando aquellos momentos de mayor desconsuelo para espacios más íntimos … Si eres el padre/madre de este adolescente, seguramente también te encontrarás desconsolado por esta pérdida, pero no descuides las necesidades de tu hijo ni les generes aún mayor ansiedad… Suele no haber una forma correcta o incorrecta de hacer un duelo, no hay un patrón simple o un conjunto de normas a seguir… Reconoce sus sentimientos, habla con él sobre lo importante que es expresar estas emociones y bríndales el permiso de poder reír, llorar, enojarse o alegrarse sin sentir culpa por hacerlo. Conversa con él sobre distintas estrategias de afrontamiento para canalizar y profundizar estas emociones como, por ejemplo: la escritura, el dibujo, etc. de acuerdo a su personalidad.

 

3. RESPETA LOS ROLES FAMILIARES. La muerte del padre, la madre o un hermano/a trae consecuencias inevitables en el reordenamiento familiar. Cada miembro de la familia cumple determinadas funciones que se pueden ver paralizadas luego de esta pérdida. Sin embargo, ¿esto significa que los adolescentes deban asumir el rol que ha quedado vacío? ¡Por supuesto que no! La pérdida de un ser querido provoca en el adolescente no sólo una mayor preocupación y ansiedad respecto al futuro financiero y emocional de la familia sino que equivocadamente muchas veces se los obliga a asumir responsabilidades que no le corresponden. Luego de la muerte de un padre, quizás hemos escuchado a otros familiares decir: “Ahora tú eres el hombre de la casa”.  Entonces, inesperadamente este adolescente se encuentra cuidando de su madre viuda, de su hermano menor, realiza trabajos a tiempo parcial, etc. Si bien es saludable asumir tareas acordes para su edad siempre que tenga tiempo para estudiar y divertirse, no hagas que tu hijo asuma responsabilidades de adulto para las cuales aún no está preparado. Por el contrario, ellos también necesitan ser acompañados en su dolor y ayudados a adaptarse a esta ausencia.

4. ESCÚCHALO Y ABRE EL DIÁLOGO. El adolescente en duelo no sólo deberá afrontar las inquietudes propias de la edad sino que además la muerte de su ser querido lo enfrentará a preguntas existenciales respecto al significado de la vida. Cuestionarán la muerte, se preguntarán cómo y por qué sucede, así como comenzarán a conformar su primera visión del mundo en donde aspectos filosóficos, religiosos, etc. quizás sean revisados. Abre el diálogo para poder reflexionar junto a él sobre estas preguntas, no las minimices ni le intentes imponer tus propias respuestas… acompáñalos para que ellos puedan encontrar una solución personal a estos planteamientos y respeta sus espacios de silencio. Una mirada, un abrazo o una caricia pueden ser más útiles cuando las palabras sobran.

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Si él no desea hablar contigo, podría servir el buscar grupos de apoyo de duelo para adolescentes en los que pueda compartir con otros pares su experiencia personal.

5. NO LO COMPARES. Especialmente en el caso de que el adolescente haya sufrido la pérdida de un hermano, es frecuente que los padres estén absolutamente abrumados por el dolor de esta muerte centrándose sólo en el hijo que han perdido. En este caso los adolescentes pueden llegar a sentir que sus emociones son desestimadas, además podrían sentir celos y hasta preocupación por la falta de atención que reciben. Si bien es primordial que los padres puedan hablar y recordar a su hijo fallecido, también es importante que brinden a sus otros hijos la atención que necesitan sin compararlos con quien ha muerto. Debes reconocer las cualidades, logros y fortalezas individuales de los hijos que aún viven y que reclaman atención.

6. ACOMPÁÑALO EN FECHAS ESPECIALES. El cumpleaños, la obtención de la licencia de conducir, la fiesta de graduación, etc. serán fechas especialmente difíciles para la familia en duelo. El adolescente tiene aún muchos sueños y proyectos por cumplir en los que pensaba que su ser querido estaría presente para acompañarlo y apoyarlo. Sin embargo, la muerte puede que haya cambiado por completo estos sueños y que el dolor y la desolación por su pérdida puedan sentirse más profundamente en estas fechas. Es muy importante que reconozcas el impacto que produce esta ausencia en el adolescente, que hables con él sobre cómo se siente en una fecha tan importante y que planifiquen juntos maneras de afrontar este día incorporando la memoria del fallecido en este evento ¡Puede ser que sientas tristeza a pesar de que también es un día feliz en su vida!

7. SÉ PACIENTE Y COMPRENSIVO. Los adolescentes suelen expresar las emociones de una manera distinta a los adultos… Al desear ser más independientes de sus padres, ellos pueden mostrarse reacios a expresar signos de luto debido a que lo interpretarían como un signo de dependencia y vulnerabilidad, por lo que suelen hacer su duelo en privado guardando la expresión de estos sentimientos para cuando nadie puede verlos. Debes ser paciente y comprensivo con él, permítele que exprese sus emociones como y cuando quiera, sin tener culpa por ello… Que no llore delante de los demás no significa que no sienta el dolor de esta ausencia sino que prefieren hacerlo en un espacio más íntimo en donde nadie lo juzgue o cuestione. Bríndale herramientas de afrontamiento y coloca cada reacción emocional en su contexto… a veces sus malas contestaciones o berrinches provienen del enfado e impotencia que siente por la pérdida de su ser querido. Inclusive pueden rechazar ciertas acciones y reacciones de otros familiares: ¿Cómo pudo quitar sus juguetes de la habitación si todavía eran importantes para mí? ¿Por qué Papá desea ir a la casa de la abuela si yo estoy triste y no tengo deseos de hacer nada? Se debería ser paciente con estos cuestionamientos y conversar con ellos sobre qué cosas te hacen bien a ti (si eres el padre/madre) y por qué.

8. MANTENTE ALERTA. Los adolescentes están mucho más expuestos a acciones como el abuso de alcohol, el consumo de drogas, el aislamiento social, etc. debido no sólo a que suelen ser más impulsivos sino que además se sienten invencibles y toman ciertos riesgos que inclusive pueden poner en peligro su vida. No dejes de prestar atención a lo que el adolescente hace y/o dice… A veces la distracción puede llevarlo a un camino mucho más complejo en el que se buscan mecanismos de afrontamiento equivocados que no sólo lo evaden del dolor sino que ponen en riesgo su salud física y emocional. Abre el diálogo, conversa con él sobre los riesgos de tomar estas actitudes autolesivas y establece los límites que consideres necesarios. Si estás preocupado por el comportamiento del chico así como los mecanismos de afrontamiento que está llevando adelante, no dudes en hablar con un profesional especialista en duelo para que pueda acompañarlo en esta etapa emocional tan compleja.

9. BUSCA UN GRUPO DE APOYO.  Como se mencionó antes, para los adolescentes puede ser especialmente difícil y vergonzoso hablar con su padre o madre sobre los sentimientos que está experimentando a causa del duelo y quizás no querrán manifestar su “vulnerabilidad”. En un duelo marcado por la soledad y el aislamiento, es sumamente recomendablemente que hables con él sobre los beneficios de participar de un grupo de apoyo en el que, junto con otros adolescentes, pueda compartir y reflexionar sobre su pérdida. Conversa sobre ello con el consejero escolar, personal del hospital o miembros de la iglesia de tu ciudad para que te ayuden a encontrar el mejor grupo para el chico. El apoyo mutuo es una de las maneras más eficaces que tiene el adolescente para sanar compartiendo su pérdida en un entorno sin prejuicios ni presiones. Para conocer los beneficios de estos grupos te sugiero que hagas click en este link:  Beneficios de los Grupos de Apoyo para el Duelo.

Ten paciencia con sus emociones, mantente alerta frente a posibles comportamientos autolesivos y comprende sus contestaciones en el marco de este proceso de readaptación… a veces no son sino una manera de canalizar el enojo y la impotencia que produce esta muerte.

Beneficios de los grupos de apoyo para el duelo

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Los grupos de apoyo para el duelo son grupos de autoayuda en donde personas que han experimentado la muerte de un ser querido pueden encontrar un espacio para no sólo expresar su dolor sino también para aprender a través de él. Se trata de grupos con preocupaciones compartidas y objetivos comunes en donde la confidencialidad y privacidad serán principios prioritarios para brindar protección a la información personal de sus miembros. A continuación te informaremos los múltiples beneficios que ofrece este recurso de apoyo emocional y social.

ACEPTACIÓN DE LA REALIDAD DE LA PÉRDIDA

Durante las primeras semanas luego de la muerte del ser querido, nos sumergimos en un gran estado de negación y creemos que se trata de un mal sueño.

Los grupos de apoyo te permitirán aceptar la realidad de la pérdida así como la irreversibilidad de la muerte. En primera instancia, podemos afirmar que no requerirías ingresar a un grupo de apoyo si no hubieras experimentado una pérdida por lo que este primer paso de aceptación es un gran avance en tu camino de sanación. Recuerda que la aceptación de la realidad de esta muerte es una de las tareas más importantes del duelo ya que sin ella no podríamos concebir una adaptación a un nuevo contexto. Esto es acompañado por rituales y actividades que nos permiten tener presente a nuestros seres queridos difuntos en aquellos días especiales en donde su ausencia pareciera sentirse con mayor fuerza en nuestro corazón.

INFORMACIÓN SOBRE EL PROCESO DE DUELO

Nuestra cultura concibe a la muerte como un tabú por lo que la información que conocemos sobre los procesos emocionales y cognitivos del duelo es escasa.

Los grupos de apoyo proporcionan el conocimiento que el doliente necesita sobre los aspectos emocionales vinculados al proceso de duelo así como el aprendizaje sobre técnicas de relajación, habilidades de afrontamiento y manejo del estrés. De esta manera, puedes comprender con mayor profundidad no sólo lo que te sucede interiormente sino también cuáles son los cambios que se producen en nuestra familia así como en la conducta de nuestros amigos. En este espacio se brinda una gran cantidad de consejos prácticos así como orientación profesional accediendo a información valiosa sobre recursos online, libros y revistas de duelo, seminarios y conferencias nacionales. Con estas herramientas podremos explorar pensamientos y sentimientos vinculados al duelo de una manera que nos permita ser compasivos y pacientes con nosotros mismos. En una cultura que suele evitar hablar de la muerte, los grupos de apoyo brindan la oportunidad de contar tu propia historia y escuchar la de los demás buscando soluciones prácticas sobre las dificultades que diariamente deben enfrentarse en la experiencia de duelo.

EXPRESIÓN DE EMOCIONES

El grupo de apoyo es concebido como un espacio socialmente válido para expresar nuestras emociones y pensamientos en relación a esta muerte.

Después de la muerte de un ser querido, se experimentan una gran variedad de sentimientos y emociones que nos pueden llevar actuar de una manera diferente a nuestra personalidad. Los grupos brindan apoyo emocional, físico y espiritual en un espacio profesional, seguro y libre de prejuicios. En ellos logramos compartir nuestra experiencia de dolor con otras personas que también han atravesado una pérdida reduciendo notablemente el período de duelo intenso. De esta manera, no sólo nos daremos cuenta que nuestros sentimientos son absolutamente normales sino que encontraremos un ambiente libre de culpa para expresarnos sin que nadie nos presione sobre cuándo decidiremos superar esta muerte. En este intercambio de historias, dolores y penas se va originando un sentido de pertenencia ya que conoces a otras personas en una situación similar por lo que encontrarás el estímulo constante de quienes también están aprendiendo a adaptarse a una nueva vida. Se trata de animar a los miembros del grupo a no sólo recibir apoyo y comprensión para ellos sino que también sean capaces de brindar esta contención a los demás compañeros.

NUEVO SENTIDO DE LA VIDA

Cuando un ser querido muere toda nuestra vida parece derrumbarse en un instante sintiendo que perdemos el rumbo de nuestro camino.

Es usual que luego de la pérdida de un familiar nos preguntemos ¿Y ahora cómo sigo sin él o ella? ¿Cómo puedo hacer para seguir adelante si ya no está conmigo? ¿De qué me sirve seguir viviendo? Puedes sentir que tu vida pierde importancia e inclusive su sentido. Los grupos de apoyo nos invitan a reflexionar más allá de las emociones y pensamientos producidos por esta muerte encontrando un nuevo sentido y propósito a la vida a través de las discusiones entre los miembros del grupo en las que se tendrá la oportunidad de establecer metas para el futuro a corto y largo plazo.

BENEFICIOS GRUPOS DE APOYO

CARACTERÍSTICAS

ACEPTAR LA PÉRDIDA Permite aceptar la realidad de la pérdida así como la irreversibilidad de la muerte.
BRINDAR INFORMACIÓN Ofrece conocimiento sobre los aspectos emocionales y cognitivos vinculados al proceso de duelo.
EXPRESAR EMOCIONES Brinda apoyo emocional, físico y espiritual en un espacio profesional, seguro y libre de prejuicios.
NUEVO SENTIDO DE VIDA Reflexiona sobre un nuevo sentido de la vida a través de las discusiones entre los miembros del grupo.

Los grupos de apoyo pueden volverse en un factor importante para el proceso de recuperación del doliente. Recuerda que pedir ayuda no es un signo de debilidad. Si bien nuestra cultura nos ha enseñado que debemos ser fuertes al momento de la muerte, no debemos tener miedo o vergüenza de participar de estos grupos cuando sentimos que no podemos resolver este dolor nosotros solos.

Después de haber leído esta información, te animarías a ser parte de un grupo de apoyo al duelo?  Crees que puede ser de ayuda para elaborar el duelo?  Cuéntanos lo que piensas…

Importancia de los Rituales Funerarios en el Proceso del Duelo

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Desde hace miles de años, los rituales funerarios sirven para expresar los sentimientos en relación a la muerte de un ser querido.

El propósito principal de esta despedida es recordar la vida de la persona fallecida aceptando la realidad de su muerte y proporcionando un ritual público donde expresar la tristeza. En este sentido, la ceremonia funeraria cumple un rol primordial para iniciar el proceso de duelo logrando restablecernos en un nuevo contexto sin la presencia de este ser querido. A continuación, te explicaremos cómo los rituales funerarios colaboran en la elaboración de esta pérdida.

ACEPTACION DE LA MUERTE

El ritual funerario confirma el final de esta vida permitiendo comenzar el proceso de curación. 

La visualización del cuerpo de nuestro ser querido fallecido puede ser para muchos una instancia sumamente difícil. Sin embargo, este último contacto nos permite reconocer la realidad de esta pérdida así como su carácter irreversible y definitivo. Los funerales proporcionan un momento de cierre de la relación en términos de presencia física ya que, a pesar de que la muerte es parte de la vida, nuestra cultura no discute abiertamente sobre ella. También nos ayuda a aceptar intelectualmente esta pérdida. Cuando un ser querido muere, primero hacemos un reconocimiento racional de esta muerte para luego expresar la repercusión que ésta tuvo en nuestros sentimientos. Al organizar la ceremonia funeraria no podemos dejar de aceptar, al menos intelectualmente, que nuestro ser querido ha fallecido. Sin embargo, con el transcurso de los días comenzamos a reconocer esta pérdida desde nuestro corazón iniciando un largo proceso de aceptación y curación en donde la tristeza y el dolor se apoderan de nuestros días.

ESPACIO DE APOYO MUTUO

Los funerales ofrecen un espacio público para brindar y recibir apoyo de los seres queridos más cercanos.

La ceremonia funeraria invita a que nuestro círculo familiar y de amistades más íntimo esté presente para apoyarnos en este momento de tanto dolor. Se trata de un espacio socialmente reconocido para demostrar físicamente nuestro acompañamiento y nuestra congoja mediante palabras y abrazos de consuelo. Este aspecto curativo de los funerales le hace saber al doliente que no está solo en su dolor sino que usted estará allí cuando él lo requiera. En este sentido, la ceremonia funeraria también nos ayuda a comenzar nuestro proceso de redefinición de roles ya que este espacio social brinda la oportunidad de un reconocimiento público de la nueva identidad que deberemos asumir como hijo, padre o madre de ese familiar que ha fallecido. Se trata de reconocernos a nosotros mismos en una nueva relación que nos permite dar cuenta de que, a pesar de esta pérdida, aún existimos.

EXPRESIÓN DE SENTIMIENTOS

El funeral es una actividad simbólica que nos ayuda a expresar nuestros sentimientos y valores sobre la vida y la muerte. 

Cuando  aceptamos la realidad de esta pérdida comenzamos a sentir un dolor profundo que requiere de su expresión para poder sanar. Las ceremonias funerarias son espacios sociales reconocidos públicamente para validar nuestras emociones. Podremos llorar sin consuelo, abrazarnos con los demás y concentrarnos en los sentimientos dolorosos que esta muerte provoca. Son momentos cruciales en los que solemos preguntarnos sobre el significado de la vida y la muerte haciéndonos una multiplicidad de cuestionamientos. Preguntas como ¿Por qué me sucedió a mí? ¿Por qué no pude evitarlo? ¿Cómo podré vivir sin él o ella? son dudas que deberemos explorar para finalmente también preguntarnos cómo podemos seguir viviendo a pesar de este dolor. Lamentablemente no tendremos respuesta para todas estas preguntas pero son una gran oportunidad para reflexionar sobre la inevitabilidad de la muerte como parte de un proceso natural.

COMPARTIR Y RECORDAR ANÉCDOTAS

En los funerales es usual que los familiares y amigos compartan anécdotas e historias que han protagonizado con la persona fallecida. 

El funeral no consiste sólo en decir adiós sino que se trata de recordar la vida de este ser querido poniéndola en perspectiva para traer al presente una vida disfrutada. Se trata de un momento centrado en nuestra relación pasada con este ser querido en un contexto de legitimación y conciliación con el dolor. Nos permite conocer otro aspecto de esta persona fallecida a través de anécdotas compartidas por compañeros de trabajo, familiares y amigos. La ceremonia funeraria es un espacio socialmente aceptado para recordar y traer al presente los momentos alegres y tristes compartidos encontrando allí un apoyo social mutuo en donde lidiar con esta pérdida y recordar la importancia de la vida.

Diferencias entre hombres y mujeres al afrontar la pérdida de un hijo

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Cada duelo es único y personal, y así también será la manera en que se expresen las emociones que desbordan el corazón. Luego de la muerte de un hijo, cada padre puede sentirse solo.  La armonía que existía en la pareja puede verse alterada debido a la incapacidad de comunicar los sentimientos de dolor hacia el otro. En este sentido, es importante destacar que entre hombres y mujeres podemos encontrar algunas diferencias respecto a este proceso de duelo. A continuación comentamos contigo sobre estas distinciones.

PROCESO DE DUELO EN MUJERES

Las mujeres suelen centrarse en esta pérdida mostrando preocupación por sus sentimientos.

Por lo general, las mujeres desean hablar de la muerte y las emociones que la embargan. Necesitan verbalizar este camino de duelo deseando revivir los momentos compartidos con el niño y reflexionar sobre los proyectos que no podrán alcanzarse en el futuro. Se trata de una fuente de consuelo que no busca respuestas sino que intenta encontrar un nuevo sentido al mundo que debe enfrentar. Por otro lado, la mujer tiende a mostrarse más inactiva después de esta pérdida. Sentirán que no tienen fuerzas para encargarse de las tareas domésticas o laborales por lo que prefieren que otros familiares asuman las responsabilidades. Se muestran más abiertas al apoyo social y profesional así como también poseen una visión enfocada en el pasado debido a los deseos de aferrarse a las conexiones que tenían antes de esta pérdida. Por ejemplo, dedicarán largo tiempo a actividades que le permitan recordar a su hijo como mirar un álbum de fotos, estar en el cuarto del pequeño, etc.

PROCESO DE DUELO EN HOMBRES

Debido a legados sociales y culturales, el hombre no suele demostrar sus emociones frente a este dolor.

El hombre siente que debe mostrarse fuerte frente al doloroso momento que atraviesa la familia por lo que generalmente suelen reprimir sus sentimientos. Esto puede ser malinterpretado por su pareja que sentirá que su esposo no se preocupa por la desgarradora pérdida de su hijo generando un gran resentimiento. Sin embargo, los hombres sienten preocupación por el dolor que está atravesando su pareja por lo que creen que la expresión de sus propios sentimientos de manera abierta sólo exacerbará el dolor de la mujer haciendo que los dos pierdan el control de sus vidas. Debido a esto suelen llorar en privado realizando su duelo en silencio y mostrándose reacios a recibir ayuda profesional. Como protector de la familia, el padre tendrá la necesidad de intelectualizar este duelo resolviendo problemas como un mecanismo para dar sentido a la pérdida. Bajo este rol social, los hombres suelen poner sus emociones en acción a través de la realización de tareas específicas. Muchas veces, el padre es quien suele asumir la responsabilidad de la realización del funeral como, por ejemplo, registro de la muerte, organización de la ceremonia e inclusive son quienes suelen tomar la decisión de comenzar a trabajar cuanto antes.

Observa esta infografía que hemos preparado para ti a fin de comparar claramente las diferencias que suelen haber entre el hombre y la mujer cuando afrontan la pérdida de un hijo:

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COMPRENSIÓN MUTUA EN LA PAREJA

Durante este proceso de duelo, la madre puede sentir que su pareja no entiende ni comparte su pena por lo que surgen conflictos en el matrimonio.

Los padres están unidos irremediablemente por un dolor que los devastó emocionalmente. Sin embargo, esto no significa que ambos expresen la tristeza de la misma manera. Las mujeres suelen ser más emocionales frente a esta muerte mientras que los hombres intentan reprimir su dolor. Debido a estas diferencias, durante los primeros seis meses siguientes a la pérdida de un hijo, se suelen producir la mayoría de los divorcios ya que las parejas se enfrentan a diversos problemas: falta de comunicación, sobreprotección de los otros hijos, búsqueda de culpables, deseos de hablar de esta muerte, entre otros. Por ello es importante que la tolerancia y la comprensión mutua estén presentes en el matrimonio a lo largo de todo este proceso de duelo. Deben saber escuchar al otro sin interrumpirlo, entender que el dolor nunca termina pero que llegado el momento éste se transforma, valorar las conversaciones con su pareja, aceptar la necesidad de soledad de la otra persona, y saber, por sobre todo, que cada uno tendrá una manera distinta de elaborar este duelo sin que por ello signifique que la intensidad de su tristeza sea mayor o menor.

Cada duelo es distinto y cada quien tiene una manera distinta de vivirlo por lo que es primordial comprender que cada persona expresará este dolor de una manera particular. No juzgue a su pareja por cómo actúa luego de esta pérdida. Comprenda que los hombres y las mujeres poseen diferentes mandamientos culturales y sociales así como también diferentes maneras de lidiar con el dolor.

 

Manifestaciones físicas, emocionales y psicológicas del duelo

 

La pérdida de un ser querido sumerge al doliente en un proceso de desgaste físico, psicológico y emocional. La tarea más simple puede parecer agotadora. Esto se expresará en un conjunto de respuestas que brindará el doliente en su camino de sanación. Cada individuo es único y personal como así será también su proceso de adaptación a esta pérdida. Sin embargo, encontramos en los dolientes respuestas físicas, emocionales y cognitivas comunes que a continuación compartiremos con ustedes. Recordemos que si somos capaces de entender cómo nos afecta este dolor, podremos tener mayores herramientas para enfrentarlo.

MANIFESTACIONES FÍSICAS DEL DUELO 

El duelo no es sólo un proceso emocional sino que el estrés propio de este dolor puede dar lugar a síntomas físicos.

Estas manifestaciones expresan los mecanismos que emplea el cuerpo para hacer frente a la pérdida y disminuirán a medida que trabajamos nuestro dolor. Sin embargo, si observas síntomas que resultan abrumadores no dudes en consultar con un médico. Los indicios que comúnmente pueden observarse durante el proceso de duelo son:

  • Falta de energía. El trabajo de duelo consume gran parte de nuestro tiempo por lo que requiere depositar en él una enorme cantidad de energía. Además puedes sentirte débil o cansado debido a la falta de sueño y al trauma de haber perdido a tu ser querido. Esta falta de energía se expresará en nerviosismo, fatiga, dolores de cabeza y musculares, en especial en espalda y cuello. Es muy importante comer y descansar para mantener la fuerza necesaria que este proceso requiere.
  • Expresión física de la ansiedad. Durante este proceso de duelo serán usuales síntomas tales como sequedad en la boca, dolores de cabeza, dolor en el pecho y dificultad para respirar. Se trata de síntomas físicos de la ansiedad y del desgaste emocional producidos por el dolor de la pérdida. Es necesario requerir de ayuda profesional cuando las molestias en el pecho muestran gravedad.
  • Trastornos del sueño. Esto puede expresarse ya sea por dormir demasiado, tener pesadillas o por padecer  de insomnio. Los pensamientos sobre tu ser querido pueden mantenerte despierto largas horas mientras que los pensamientos abrumadores pueden surgir en medio de la noche despertándote. No es recomendable tomar diariamente pastillas para dormir ya que no será saludable para aliviar su dolor. Es un proceso que se requiere atravesar con paciencia por lo que el uso abusivo de estos medicamentos puede hacerte ingresar en una situación en donde se busca eludir el dolor mediante el consumo de pastillas.
  • Problemas digestivos. Se expresa en dolores de estómago, estreñimiento, diarrea, falta de apetito o bien comer en exceso. Durante el proceso de duelo estos problemas hacen que tengamos una pérdida o aumento excesivo de peso. Con el tiempo estos trastornos digestivos se estabilizarán. Sin embargo, mientras esto sucede es importante ingerir alimentos, aún cuando sintamos que no tenemos hambre ya que es una fuente de energía imprescindible para conservar las fuerzas que tanto requiere este trabajo.

MANIFESTACIONES EMOCIONALES DEL DUELO

 El proceso de duelo sumerge al doliente en un conjunto de sentimientos y emociones al punto de sentir que están volviéndose locos.

Piensan que son los únicos que se sienten de esta manera y que, por lo tanto, sus sentimientos en este período son equivocados. Sin embargo, la comprensión de las emociones que surgen en este proceso nos permitirá observar no sólo que esta locura no es tal sino también reconocer estas emociones y dar un primer paso hacia el camino de sanación. La muerte de un ser querido deja huellas emocionales profundas en sus familiares por lo que es primordial que las experimentemos sabiendo que están en constante cambio. A continuación te informaremos sobre las manifestaciones emocionales del proceso de duelo:

 

  • Entumecimiento. Un mecanismo de defensa normal de nuestra mente para protegerse de esta noticia devastadora es no creer que la tragedia se haya producido. Esta debilidad nos asusta y nos deja perplejos por lo que al principio puede parecer útil separarse de este dolor. Sin embargo, esta incredulidad no puede prolongarse durante un largo período de tiempo sino que se requiere atravesar por él para encontrar su resolución. Levantarse, vestirse, comer y dormir son actividades sencillas pero que durante los primeros meses se volverán en un gran desafío para el doliente que siente que ha perdido todas sus fuerzas luego de la muerte de su familiar.
  • Enojo. Este es una de las emociones más frecuentes en los dolientes ya que sentirán ira hacia la injusta muerte de su ser querido. Este enojo puede estar dirigido hacia él mismo u otros familiares por no haber hecho lo suficiente para evitar esta pérdida, contra el ser querido fallecido que lo ha sumergido en esta situación o hacia Dios por permitir que esto le sucediera. Es importante expresar esta ira mediante la escritura, conversaciones con amigos, el arte, etc.
  • Ansiedad y frustración. Durante este proceso, el doliente puede sentirse impotente ante la inevitable realidad. Teme no ser capaz de cuidar de sí mismo y posee una mayor conciencia de su propia muerte. Esto puede ser particularmente evidente en aquellas personas que son generalmente independientes ya que además de esta ansiedad surgirán sentimientos de vergüenza por el repentino cambio de su contexto. La ansiedad puede ser leve o bien originar ataques de pánico. Por esto mismo puede mostrarse irritante frente a los demás ya que siente que se quejan sólo de cosas frívolas de la vida.
  • Culpa. Es frecuente experimentar culpa o remordimiento durante el proceso de duelo. Los dolientes comienzan a preguntarse “¿Qué hubiera sucedido si…?” pensando hipótesis de lo que ellos podrían haber hecho para evitar esta situación. Este sentimiento es aún más fuerte cuando la muerte se produce de manera repentina e inesperada por lo que no hubo tiempo para despedirse del ser querido y resolver los asuntos pendientes entre ambos, las cosas que no se dijeron o los sueños no realizados. Por otro lado, es frecuente sentir la “culpa del sobreviviente”, es decir, sentirse culpable por estar él vivo en vez de su ser querido. En este sentido, es frecuente preguntarse ¿Por qué yo aún estoy vivo y él no?
  • Tristeza y anhelo por el tiempo compartido. Durante este proceso de duelo es usual sentir una tristeza abrumadora ya que se pierde la cercanía física con la persona fallecida. El doliente sentirá que ya no soporta tanto dolor en su cuerpo mientras los recuerdos compartidos con el ser querido surgen una y otra vez. El dolor producido por la pérdida aparecerá y desaparecerá varias veces durante el día. Puedes estar haciendo una actividad agradable cuando de repente la tristeza y los recuerdos llegan a tu mente. Es frecuente durante los primeros tres a seis meses debido a los tiempo cercanos en los que aún se compartían momentos con este ser querido.

MANIFESTACIONES COGNITIVAS DEL DUELO

 El duelo es un proceso que afecta a las personas en todos los aspectos de su vida por lo que, junto a las manifestaciones físicas y emocionales, podemos observar cómo los pensamientos del doliente van cambiando.

Estas expresiones cognitivas pueden perjudicar el rendimiento en el trabajo e inclusive en algunos casos puede prolongarse en el tiempo convirtiéndose en ansiedad o depresión. Por eso es importante evitar tomar decisiones importantes al menos hasta un año después de la pérdida ya que nuestra mente se encuentra agobiada con la tarea de resolución del duelo. A continuación te informaremos sobre los síntomas cognitivos del duelo:

  • Confusión y desorientación ante una nueva realidad. Esto suele producirse con mayor profundidad durante las primeras semanas luego de la pérdida del ser querido. El doliente no puede ordenar sus pensamientos o suele confundirse con facilidad. Se ve al mundo como irreal. Se trata de una disociación con el mundo que lo rodea. Cuando se pierde a un ser querido, la persona encuentra al mundo como un espacio surrealista al que no comprende y donde el tiempo desaparece. Los días se cuentan a partir de la muerte de este ser querido: una semana luego de su muerte, un mes luego de su muerte, etc.
  • Alucinaciones. Es usual que durante los primeros meses, el doliente siente la presencia de la persona que murió en la casa. Puede escuchar su voz, verlo por la calle u oler su perfume bajo la creencia de que envía señales para comunicarse con él. Muchas personas también sueñan recurrentemente con la persona fallecida. Se trata de un mecanismo de defensa frente a esta abrumadora pérdida en la que la persona afligida cree que el ser querido está todavía con él.
  • Olvido del cumplimiento de obligaciones. El duelo es un proceso que nos agota mentalmente por lo que es usual olvidarse aspectos de su actividad cotidiana. La mente vaga de un pensamiento a otro buscando causas y explicaciones para la secuencia de acontecimientos que sucedieron durante esta enfermedad o muerte inesperada. Estos pensamientos nos distraen fácilmente abstrayéndonos de nuestra rutina diaria.
  • Problemas de concentración. La falta de motivación y atención lleva a que el doliente no pueda concentrarse para hacer sus actividades diarias. Después de experimentar una muerte sentimos que perdemos nuestras habilidades. Las tareas que antes hacíamos con facilidad ahora se vuelven en un gran desafío. Es en estos momentos en donde requerimos de la ayuda de nuestra familia ya que debemos impedir sobrecargarnos de obligaciones y estar abiertos a que otras personas colaboren con nosotros haciendo más liviana nuestra tarea. Progresivamente podrás recuperar la responsabilidad sobre estas actividades.

Duelos especiales por fallecimiento de un ser querido

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Los duelos especiales son aquellos originados por la muerte inesperada de un ser querido. Esta triste noticia nos toma por sorpresa por lo que no contamos con un tiempo previo de preparación como sucede en el fallecimiento por enfermedad. En este último caso, los familiares observan cómo su ser querido sufre la agonía de sus últimos pasos en la vida y están agotados física y emocionalmente sintiendo inclusive una gran sensación de liberación cuando su familiar muere ya que esto significa que no seguirá sufriendo. Sin embargo, ¿qué sucede con los duelos especiales dados por una muerte repentina?

En el caso de las muertes repentinas la noticia derrumba nuestras capacidades adaptativas, seguridad y autoconfianza. Esto no significa de que haya más o menos dolor que en el caso de una muerte esperada sino que no ha habido un período de preparación emocional previo para comprender esta muerte como algo natural. Las personas en duelo están abrumadas por la pérdida repentina de sus seres queridos y buscan comprender qué ha sucedido. Una multiplicidad de preguntas surge sin poder encontrar ninguna respuesta ¿Por qué a mí? ¿Qué podría haber hecho para evitarlo? ¿Cómo no pude darme cuenta? A continuación te mencionaremos cuáles son las muertes inesperadas que implican duelos especiales que pueden inclusive poseer una mayor prolongación en el tiempo:

Muerte por suicidio.

En el caso del suicidio surgen diversos sentimientos de traición. Es usual que los dolientes se hagan preguntas tales como ¿Por qué me hizo esto a mí? ¿Estaba enojado conmigo? ¿Qué le hice para que me hiciera esto? Se tratan de preguntas sin respuestas que serán acompañadas luego por un sentimiento de culpa de no poder haber ayudado a ese ser querido a tiempo o no haberse dado cuenta de sus intenciones suicidas.  En estas muertes el duelo puede verse complicado por la ausencia de una despedida debido a una decisión que ellos consideran absolutamente injusta y egoísta y por la condena social que implica el suicidio en nuestra sociedad. La vergüenza y la estigmatización de esta muerte hacen que no reciban un apoyo social y familiar similar al que recibirían si fuera una muerte de otro tipo.

Muerte súbita.

En el caso de este tipo de muerte, la persona afectada pierde el pulso, la respiración y la conciencia de manera repentina e inesperada sin que participen mecanismos violentos. Esta causa, que puede afectar potencialmente a cualquier miembro de la familia, produce un gran shock en sus seres queridos que no pueden aceptar la realidad y tienen o bien una gran limitación para exteriorizar sus sentimientos o, por el contrario, ataques de llanto o de nervios incontrolados. Es importante que si así lo desean, las familias vean al ser querido muerto y puedan conocer en detalle cuáles fueron las circunstancias que lo llevaron a su muerte.

Muerte por crimen.

En este tipo de muertes inesperadas tenemos un factor sumamente importante y que afectará este proceso de duelo: la rabia hacia quien mató a ese ser querido.  Por un lado, surge la sed de venganza para buscar el castigo del agresor mientras que si no se busca esta justicia nace la culpa ante el fallecido por no buscar castigo para su asesino. En estos casos, es usual observar sentimientos tales como shock, sorpresa, incredulidad y negación, temor a lo que diga la sociedad sobre lo sucedido, pensamientos constantes sobre cómo fueron o habrían sido los hechos, fuertes sentimientos de bronca y deseos de venganza, esperanza de encontrar justicia, entre otros.

Muerte por accidente.

En este caso el dolor de los familiares puede verse aún más profundizado por el estado en el que ha quedado el cadáver de su ser querido. La rabia por la muerte de ese ser querido y la culpa por no poder evitar su partida pueden llevar a una cadena infinita por lo que es importante que sea atendido psicológicamente. Hay un primer momento de gran conmoción e incredulidad en los que inclusive los familiares pueden sentirse incapacitados para reaccionar. Se trata de un duelo sumamente delicado para quienes estuvieron presentes en el momento del accidente  y para quienes deben enfrentar los trámites administrativos, autopsia, búsqueda de testigos, reconocimiento del cuerpo, etc. En este duelo es usual que surjan hipótesis acerca de cómo ocurrieron los hechos y del sufrimiento vivido mientras que se sienten fuertes fantasías de que en cualquier momento el ser querido va a regresar.

La muerte masiva.

Esta muerte es causada por desastres naturales o por los hombres de manera inesperada e incontrolable llevándose la vida de más de uno de los miembros de la familia. Los sobrevivientes sentirán un sentimiento de culpa profundo por haberse salvado mientras que la siguiente pregunta será constante: ¿Por qué murieron ellos y yo no? ¿Por qué no pude salvarlos? Sienten que su mundo ya no tiene sentido por lo que se vuelven sumamente vulnerables e impotentes frente a lo que sucede a su alrededor.

Los duelos especiales por muertes inesperadas nos dejan perplejos frente a una realidad que poco a poco deberemos asimilar. Las muertes repentinas llevarán un proceso de duelo más largo y complejo en el que nos daremos cuenta que muchas de las preguntas que nos hacíamos en su principio nunca lograrán tener una respuesta.

Tipos de pérdidas que implican un duelo

 En el transcurso de la vida el ser humano experimenta diferentes tipos de pérdidas que no se limitan solamente a la muerte de un ser querido sino que incluyen la pérdida de la salud, la ruptura amorosa, la inmigración y el despido de un empleo. Cada una de estas pérdidas conlleva un proceso de duelo en el que la persona deberá no sólo aceptar esta nueva realidad sino reacomodarse a ella de una manera saludable. A continuación te informaremos sobre los principales tipos de pérdidas que sufre el ser humano y cómo se caracterizan cada uno de estos duelos.

 

DUELO POR MUERTE DE UN SER QUERIDO

Cuando una persona pierde a un ser querido atraviesa el proceso de duelo como una respuesta natural frente a esta muerte. 

Tras la muerte de un ser querido, ya sea por una larga enfermedad o por una muerte repentina, el doliente comenzará a desandar un camino de duelo para poco a poco construir un nuevo mundo en donde ya no se encuentra su ser querido. Comenzará con una etapa de shock hasta finalmente llegar a un acuerdo con esta pérdida en donde es posible reubicar sus energías en nuevos proyectos. Durante las primeras semanas, te sentirás incrédulo ante esta terrible noticia pero luego este sentimiento se irá sustituyendo por otras emociones como la ira, la negación, la incertidumbre, etc. hasta finalmente aceptar la pérdida. Nos sumerge en una gran introspección interior en donde también podemos encontrar manifestaciones físicas, emocionales y psicológicas como problemas de concentración, ansiedad, tristeza, falta de apetito, dificultades para dormir, cansancio, culpa, aislamiento social, entre otras expresiones.

Duelo por Fallecimiento

En este tipo de pérdida se incluye también los casos en los que un paciente se enfrenta al diagnóstico de una enfermedad terminal que lo lleva a elaborar y aceptar su propia muerte. En situaciones como estas, los familiares así como el paciente comenzarán a elaborar un proceso de duelo anticipado que los ayudará a aceptar en pequeñas dosis la posibilidad de esta pérdida, permitiendo no sólo el cierre saludable de esta relación sino también la aceptación de cambios en el contexto familiar, social y económico.

Se trata de un período en el que el doliente deberá aceptar esta pérdida reacomodando su vida a una nueva realidad en la que ya no estará el familiar. Uno de los aspectos principales que debe considerarse a la hora del concebir al duelo por la muerte de un ser querido es que cada duelo es único y personal como así también será la forma de expresarlo. Sin embargo, hay factores que influyen en la intensidad y duración del duelo como, por ejemplo, las circunstancias de la muerte, el tipo de relación que tenía con la persona fallecida, la personalidad e historia de vida del doliente, la contención social y familiar, la posibilidad ver el cuerpo antes de su despedida, entre otros.

La intensidad del dolor irá variando a lo largo del camino… habrán días de mayor calma y días de mayor tristeza.

Es muy importante permitirse expresar estos sentimientos para sanar este dolor ya que al principio puede parecer fácil y hasta útil distanciarse de esta pena pero no debemos evitarla.  Es primordial resolver estos sentimientos para así no producir enfermedades físicas o emocionales que nos dañen. La muerte de un ser querido es siempre difícil pero con paciencia y esfuerzo se podrá canalizar estas energías empleadas en el difunto hacia un nuevo presente y futuro.

DUELO POR PERDIDA DE LAS CAPACIDADES FISICAS Y/O PSICOLOGICAS

En estos casos, el proceso de duelo se desencadenará debido a la pérdida de la salud física y/o psicológica del paciente ya sea por discapacidad referida a una o varias partes del cuerpo (sensoriales y motoras) así como a aquellas enfermedades que deterioran progresivamente las capacidades intelectuales y cognitivas del paciente.  Será un duelo que desarrollará tanto quien padece esta discapacidad como los familiares que lo acompañan ya que implica la pérdida de proyectos, sueños y autoestima así como de un estilo de vida que ya no volverá a ser el mismo.

Duelo por Pérdida de la Salud

Junto con la llegada de esta noticia, la familia puede sufrir una descompensación de su equilibrio tanto en sus vínculos con el mundo exterior como también en su propio funcionamiento interno. Este duelo permitirá a la familia desandar un camino de adaptación y aceptación de esta discapacidad hasta finalmente reconocerla e incluirla dentro de la dinámica familiar y social 

DUELO POR PÉRDIDA DE EMPLEO

El trabajo brinda a las personas no sólo un salario sino también seguridad, identidad y sentido de pertenencia.

El empleo es un espacio en donde se cultiva, desarrolla y disfruta de un estilo de vida. Cuando se produce la pérdida del empleo, la confianza en sí mismo así como la percepción de sus capacidades personales y profesionales se ve desbastada por una decisión que lo coloca frente a una nueva realidad.

Duelo por Pérdida del Empleo

En la actualidad hay dos fases principales de la pérdida de empleo. Por un lado, el pre-aviso que consiste en la notificación de que será despedido. Este período puede prolongarse de unas semanas a varios meses. Luego, se produce la pérdida real del empleo finalizando una forma de vida junto con la seguridad que ésta proporcionaba. Esta pérdida da lugar a un proceso de duelo que se caracterizará por múltiples síntomas. Por un lado, los padres que han sido despedidos muestran una dificultad para hacerse responsables de su rol de padres ya que suelen tener miedo de que sus hijos lo vean como una persona fracasada por lo que se vulnera su figura de autoridad en la familia.

En este sentido, podrán haber no sólo dificultades para adaptarse a los nuevos roles y tareas familiares sino que podrían crecer los conflictos entre sus miembros debido a esta incertidumbre económica que cuestiona el futuro inmediato de la familia. El estrés se vuelve en protagonista generando, en algunas ocasiones, con consecuencias en la salud y las emociones del doliente. Por otro lado, se suelen olvidar los buenos recuerdos en la empresa para dar lugar a los sentimientos negativos hacia el empleador y su puesto laboral.

El estrés generado puede traer problemas en la salud y las emociones del doliente.

Si bien cada duelo será distinto, podemos mencionar algunos factores que determinarán la gravedad de esta pérdida así como también su efecto en la vida personal y profesional del doliente. Si bien perder el trabajo resulta una noticia devastadora sin importar la edad del empleado, las personas mayores suelen atravesar un proceso de duelo mucho más intenso debido a sus limitadas posibilidades en el mercado laboral actual. Por otro lado, será un factor determinante el tiempo que la persona haya permanecido en la empresa y los sentimientos que él tenía sobre ella. Si la persona amaba su trabajo seguro será un duelo más profundo que la persona que esté soñando con cambiar con su perfil laboral. Otro factor que tendrá gran influencia será el rol económico que cumplía esta persona en su familia y los problemas de salud que éste padecía con anterioridad al despido.

Al igual que en otros tipos de pérdidas, este duelo se caracterizará en principio por ingresar en estado de shock e incredulidad para luego sustituirlo por el enojo y la ira contra quienes hayan tomado esta determinación o bien culpándose a sí mismo por no haber hecho lo suficiente para conservar este puesto laboral. Finalmente, se negocia con esta nueva realidad comprendiendo la realidad de esta pérdida y aceptándolo como un hecho de la vida.

DUELO MIGRATORIO

La migración ha contribuido no sólo a riqueza cultural de los países sino que también ha dado lugar la pérdida de identidad cultural de las personas que emigran.

La migración es el proceso de irse de un país, región o lugar de residencia para establecerse en otro. Cuando una persona decide alejarse de su país de residencia se produce la pérdida de normas culturales, costumbres religiosas y sistemas de apoyo social que conllevan la adaptación hacia una nueva cultura que redefine su identidad. Esta pérdida de la estructura cultural genera en los inmigrantes una reacción de aflicción vinculada a la pérdida de los vínculos familiares y las redes de apoyo. Se trata de una consecuencia natural de la inmigración en la que se expresan sentimientos de culpa por abandonar su cultura y temor a perder los recuerdos de su pasado en el país de residencia.

Duelo por Migración

Esta inmigración conlleva un duelo parcial ya que no se ha perdido a toda la familia, todas las costumbres y todos los amigos sino que se ha dado una distancia física entre ellos. Además no es una pérdida definitiva por lo que cada oportunidad de regreso y reencuentro con su país de origen da lugar al reinicio de los sentimientos vinculados a este duelo. En este sentido, el duelo migratorio se caracteriza por tener varios tipos de pérdidas integradas en él. Por un lado, se pierde el vínculo con la lengua materna que es uno de los principales vínculos que un ser humano establece con su grupo familiar. También se produce un duelo por la pérdida del estatus social ya que los proyectos de un futuro promisorio en otro país se ven opacados por una realidad distinta que los coloca en una situación social y económica muchas veces inferior a la que estaban en su país de origen. Esto es acompañado por una separación de la familia y los amigos que lleva al inmigrante a reforzar este vínculo a pesar de la distancias ya que muchas veces no encuentra en su nuevo país de residencia un espacio de contención social y familiar que ayude a mitigar la ausencia de sus seres queridos. Por último, se produce la pérdida de la tierra que representa la historia de sus antepasados generando, en muchas ocasiones, pensamientos idealizados o erróneos sobre ella.

Como todo proceso de duelo, esta pérdida de su estructura social, familiar y cultural implicará un proceso de adaptación en el que surgirán sentimientos de negación y resistencia a aceptar costumbres diferentes a las de su país de origen hasta rabia y regresión hacia su nuevo entorno. Finalmente, aunque no es posible en todos los casos, se producirá una adaptación a este nuevo lugar en donde logran encontrar un espacio propicio en donde desarrollarse profesional y socialmente.

DUELO POR SEPARACIÓN O DIVORCIO

El duelo por separación se produce luego de una ruptura amorosa y es considerado uno de los eventos más estresantes en la vida de una persona.

Este duelo requiere al menos de dos años para reconquistar el equilibrio permitiéndonos recuperar nuestra vida en un nuevo contexto sentimental. Un divorcio puede ser repentino o el resultado de un proceso más largo donde parte o la totalidad de las etapas del duelo son experimentadas antes del divorcio. Estas etapas no son lineales ni ocurren de una manera ordenada. Sino que se trata de un ciclo de ida y vuelta en el que es primordial permitirse expresar los sentimientos para una sana recuperación.

Duelo por Ruptura Amorosa

La “muerte” del matrimonio genera sentimientos de tristeza y de fracaso. La decepción por la destrucción de los sueños y proyectos compartidos hace que el doliente se haga múltiples preguntas como ¿Quién ha cambiado de los dos? ¿Qué podría haber hecho para evitar este divorcio? Es usual que, a pesar de tener que adaptarse a esta nueva realidad familiar, la persona se siente bien durante los primeros días de la separación debido a que trata de mantener su rutina diaria como si nada hubiera sucedido trayendo una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, luego de unas semanas esta sensación se transforma en soledad  e inclusive falta de rendimiento laboral debido a la pérdida de concentración y a las dificultades para dormir. Se trata de una sensación de abandono que pone al doliente frente a un futuro incierto donde surge la ira hacia el cónyuge porque siente que le ha fallado en el cumplimiento de su proyecto familiar.

Luego de los seis o doce meses de la separación, la rutina familiar aún no ha encontrado un equilibrio acorde mientras que será usual que se comience a ver con cada vez menos frecuencia a los amigos que compartieron durante el matrimonio. Surgen sentimientos de pérdida y miedo que pueden convertirse, en algunas ocasiones, en depresión llevando al doliente a una profunda introspección que lo obliga a confrontar con la realidad de esta ruptura. Luego de los dos años de la separación, se experimenta una sensación de arrepentimiento aunque también la adquisición de cierta sabiduría. El doliente comenzará a colocar sus energías en nuevos proyectos y relaciones sociales que ayuden a reforzar su autoestima mientras que lentamente las rutinas del hogar toman orden al igual que la gestión del dinero. Se establece un nuevo equilibrio que permite reconocer su responsabilidad en esta ruptura amorosa y se muestran predispuestos a considerar una nueva relación amorosa.

TIPO DE DUELO

DEFINICIÓN

CARACTERÍSTICAS

DUELO POR MUERTE Respuesta natural del doliente frente a la muerte de un familiar y/o amigo. Las características de este duelo dependerán de las circunstancias de la muerte, el tipo de relación que tenía con la persona fallecida, la personalidad e historia de vida del doliente, la contención familiar y la posibilidad ver el cuerpo antes de su despedida.
DUELO LABORAL Respuesta natural del doliente frente a la pérdida del empleo. Pérdida de la confianza en sí mismo así como de sus capacidades profesionales. Conflictos familiares, estrés e incertidumbre económica.
DUELO MIGRATORIO Respuesta natural del doliente frente al alejamiento de su país de residencia. Pérdida de normas culturales, costumbres religiosas y sistemas de apoyo social que conllevan la adaptación hacia una nueva cultura que redefine su identidad.
DUELO AMOROSO Respuesta natural del doliente frente a una ruptura amorosa. Sentimientos de tristeza, fracaso y decepción por la destrucción de los sueños y proyectos compartidos. Miedo ante un futuro incierto e ira porque siente que no ha cumplido su proyecto familiar.

El psicólogo J. William Worden asegura que el dolor por la pérdida consta de 4 dimensiones:

  • En primer lugar, la dimensión emocional en donde el doliente atravesará sentimientos de impotencia, tristeza, culpabilidad, enojo, nostalgia, reproche, soledad, ansiedad, entumecimiento, etc.
  • En segundo lugar, la dimensión física que se manifiesta a través de sensaciones en el cuerpo como, por ejemplo, falta de aliento, palpitaciones, vacío en el estómago, boca seca, dolor de cabeza, fatiga muscular, opresión en el pecho, falta de energía, hipersensibilidad a los ruidos, etc.
  • En tercer lugar, se encuentra la dimensión cognitiva que se expresa a través de las alucinaciones visuales y/o auditivas, incredulidad, preocupación, falta de concentración, hiperactividad, confusión, etc.
  • Por último, se encuentra la dimensión conductual reflejada en el llanto, suspiros, atesoramiento de objetos de la persona fallecida, aislamiento social, visita de lugares significativos, trastornos en el sueño y la alimentación, sueños con el ser querido fallecido, etc.

En el artículo: “Manifestaciones del proceso de duelo” tocamos más a fondo este tema.

Es que el duelo es una crisis existencial que requiere nuevas respuestas para encontrar un sentido a la vida, porque la pérdida de ese ser querido nos cambia irremediablemente.

Podemos experimentar emociones confusas y muchas veces contradictorias que, como las olas del mar, se alejan de la orilla y luego regresan a veces con más calma y otras veces con mayor intensidad hasta ir recuperando lentamente la sensación de control y previsibilidad que creíamos perdida. Sin embargo, existen algunos sentimientos que pueden perjudicar el normal desarrollo del duelo y que deben ser alertados por quien transita este camino, como: la culpa, la idealización de quien ha fallecido, el rol de víctima, la negación de la muerte, el resentimiento, la fidelidad hacia quien murió, la comparación con otros duelos, etc. Hay quienes experimentan muchos de estos sentimientos o tan solo uno de ellos, mientras que otras personas no se encuentran en absoluto identificados con ellos. En todo caso, son emociones que deben ser inmediatamente identificadas y alertadas ya que funcionan como muros que cada doliente debe superar para elaborar saludablemente esta ausencia.

No olvides que el duelo es un viaje único e individual que no tiene horarios ni fechas…  Con el apoyo de tus amigos y familiares así como con el respeto y amor hacia ti mismo es posible compartir estas emociones y poco a poco aprender a sobrellevar el dolor de esta ausencia ¿La clave del duelo? Permitirnos experimentarlo en todas sus dimensiones a pesar de aquellos impulsos que quisieran alejar a este dolor abrumador de nuestra mente. Sólo así será posible crear un nuevo vínculo con el ser querido fallecido y reconstruir nuestra vida.

Las manifestaciones del poceso del duelo

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Cuando perdemos a un ser querido, nuestra rutina diaria cambia radicalmente de un día para otro. Surgen nuevos sentimientos y conductas propias de esta etapa en donde deberemos reflexionar sobre esta pérdida para finalmente volver a encontrarnos a nosotros mismos bajo un nuevo contexto. Esta elaboración del duelo suele ir acompañada por manifestaciones emocionales, psicológicas, físicas y hasta sociales. A continuación te comentaremos cuáles son las principales expresiones que adopta el duelo:

  • Manifestaciones emocionales. Durante el proceso de duelo es frecuente que surgen sentimientos como la culpa, la ira y la soledad. Es usual que se recuerde con nostalgia los momentos compartidos con ese familiar que ha muerto y que frecuente aquellos lugares que él o ella solía visitar. En este sentido también puedes desear recuperar a este ser querido a través de la ropa y objetos que utilizaba con mayor asiduidad.
  • Manifestaciones físicas. Falta de apetito o exceso de alimentación, dolor de cabeza, cansancio, hipersensibilidad a los ruidos, opresión en el pecho y/o garganta, palpitaciones y estómago vacío. Falta de sueño y pérdida de apetito sexual. La falta de ganas para comer se debe no sólo a la ausencia de hambre sino al desgano para dedicar nuestro tiempo para cocinar los alimentos.
  • Manifestaciones cognitivas. Desde este punto de vista es normal que se exprese incredulidad y preocupación frente a esta pérdida que conlleva inclusive la sensación de que el fallecido aún está presente en la casa. También se presentan las alucinaciones visuales y auditivas en las que se cree que se ve o escucha la voz de la persona muerta.
  • Manifestaciones sociales. Durante esta etapa de aceptación y elaboración de la pérdida, es usual que el doliente muestre un claro desinterés por el trabajo y su grupo familiar y de amigos mostrando un gran enojo con quienes continúan con su rutina diaria como si nada hubiera sucedido. En este sentido, intenta buscar una nueva identidad en la que pueda encontrar un nuevo rol social luego de esta muerte.
  • Manifestaciones espirituales. Estas conductas pueden ser variadas yendo desde el total rechazo y desilusión con la religión que predica hasta encontrar en la fe un refugio para su dolor. En este sentido se observa un mayor conciencia de la finitud de su propia vida y la búsqueda de Dios ya sea para enfadarnos con él o bien para encontrar un nuevo sentido de la vida.
Recordemos que todas estas manifestaciones se encontrarán en distinta intensidad y momentos durante nuestra elaboración del duelo por lo que es importante que aceptemos esta pérdida dándonos el permiso para sufrir con total plenitud y sin culpa el dolor emocional que genera su muerte.

Más aún cuando es la primera vez que atravesamos un proceso de duelo, es usual pensar que lo que sentimos, pensamos o hacemos no es normal. Solemos dejar estas expresiones del duelo para los momentos de soledad mientras que evitamos hablarlo con nuestros amigos o familiares ya que sentimos vergüenza o temor de que piensen que te estás volviendo loco. Sin embargo, muchas de las que cosas que te suceden desde esta ausencia física no son sino parte de un proceso de curación cuya intensidad disminuirá gradualmente. Abrumado por esta confusión e incertidumbre es posible que te preguntes ¿Es normal lo que estoy sintiendo?.

No olvides que las emociones que no son expresadas y canalizadas adecuadamente pueden provocarnos mayores complicaciones en la aceptación de la realidad de la pérdida conduciéndonos a un duelo patológico o complicado.

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN LAS MANIFESTACIONES DEL DUELO?

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El proceso de duelo se verá afectado por factores sociales, personales, psicológicos, etc.

Si bien el proceso de duelo es una experiencia universal que todo ser humano atravesará una o más veces a lo largo de su vida, la forma de expresarlo y manifestarlo dependerá de una multiplicidad de factores sociales, personales, familiares, tipo de muerte, etc. Por eso lo que un doliente experimenta luego de la muerte de un ser querido es muy personal…

No hay dos personas que reaccionen frente a esta pérdida de la misma manera o en la misma línea de tiempo.

A continuación te mencionamos los principales factores que influyen en el camino personal de crecimiento y sanación que cada doliente emprende.

  • TIPO DE MUERTE. ¿Tu ser querido padeció una larga enfermedad antes de su muerte o fue una pérdida repentina? ¿Se trató de una muerte violenta o producida por causas naturales? Cuando un ser querido sufre una enfermedad crónica y/o terminal, el doliente experimenta un duelo anticipado que le permite elaborar la muerte inminente del ser querido así como decir adiós cerrando aquellos conflictos o asuntos pendientes que había entre ambos. Esto no significa que no debas elaborar el duelo tras esta pérdida ni que el dolor sea menor sino que te permite una preparación gradual hacia esta muerte inevitable. En cambio, en el caso de una muerte inesperada nos embarga una fuerte sensación de irrealidad y shock… no tuvimos tiempo para despedirnos, para resolver esos asuntos pendientes que nos distanciaban así como tampoco para brindarnos ese último abrazo. En estos casos, la impotencia y el enojo suelen ser emociones que surgen con una fuerza inusitada frente a un mundo que se muestra inestable y repleto de peligros. En ambos casos, la sensación de “injusticia” suele recrudecerse cuando se trata de una muerte que desafía nuestra visión del mundo como un lugar predecible o bien cuando la pérdida está marcada por acontecimientos traumáticos como, por ejemplo, el suicidio o el asesinato.
  • RECURSOS PERSONALES. ¿Tiendes a afrontar los obstáculos o los evitas? ¿Sueles volverte agresivo cuando sientes que no puedes hacer frente a tus emociones? ¿Abusas de medicamentos, alcohol y/o drogas para evadirte? Cada doliente tiene un estilo de afrontamiento personal para procesar esta pérdida basado en su personalidad, concepción de la vida y la muerte, edad, sistema de contención, experiencias previas de pérdida, sexo, nivel de madurez, estado de salud emocional, confianza en sí mismo, capacidad para hacer frente a los desafíos de la vida mediante su resiliencia, existencia previa de tendencias depresivas, tradiciones culturales, creencias religiosas, asuntos que han quedado pendientes con el ser querido fallecido, etc. Inclusive el permiso que uno mismo se da para llorar y expresar estas emociones vinculadas a la pérdida son resultado de cómo nuestra familia nos ha enseñando a hacer frente a nuestras emociones… podemos reprimirlas o bien expresarlas.
  • VÍNCULO CON LA PERSONA FALLECIDA. El vínculo que nos unía a la persona fallecida así como la influencia e impacto que tenía en nuestra vida serán claves en este proceso de duelo. Esto estará determinado no sólo por el rol social, familiar, económico, emocional, etc. que tenía la persona fallecida en tu vida sino también por las esperanzas, proyectos y sueños compartidos que se han ido con esta persona. Por ejemplo, tras la pérdida de un hijo no sólo se hace el duelo por el pasado compartido sino también por un futuro lleno de posibilidades que ha quedado truncado. En el caso de que este vínculo haya sido marcado por asuntos conflictivos, el dolor de la pérdida será agudizado por la culpa de no haber resuelto estos temas pendientes a tiempo así como por no haber logrado una mejor relación con este ser querido haciendo resurgir viejos conflictos que no han sido resueltos con anterioridad.
  • RED DE APOYO.  ¿Cuál es tu sistema de apoyo? ¿Está permitido en tu familia la expresión de las emociones? La contención social y familiar durante el proceso de duelo es primordial no sólo para sentirse acompañado y comprendido en este dolor sino también para establecer con ellos una comunicación en donde sentirse escuchado y respetado. Este contexto social influirá en el proceso de recuperación del doliente ya que las acciones llevadas adelante por los familiares y/o amigos pueden entorpecer o bien ayudar en la elaboración de este duelo. Si sientes que tus amigos y familiares no saben qué hacer ni qué decir frente a esta pérdida que te embarga, no dudes en buscar otros sistemas de apoyo. Los grupos de mutua ayuda te permiten compartir tu experiencia con otros dolientes en el marco del respeto y la comprensión. Escuchando la experiencias de otras personas podrás notar que tus emociones son más frecuentes de lo que crees. Por otro lado, también puedes acudir a un psicólogo especialista en duelo encontrando no sólo un espacio profesional en donde poder expresar tus emociones, temores, desafíos y pensamientos vinculados a esta pérdida sino también un lugar donde adquirir las herramientas necesarias para afrontar este duelo y brindarle a la vida un nuevo sentido de propósito.

5 HERRAMIENTAS PARA ALIVIAR LAS MANIFESTACIONES DEL DUELO

El cuidado de la salud física y emocional durante el duelo es primordial para desandar este camino adecuadamente.

Luego de la pérdida de un ser querido, el cuerpo se siente abrumadoramente cansado… quisieras estar todo el día acostado en la cama mientras porque no tienes fuerzas para siquiera emprender las tareas domésticas y/o laborales que antes hacías sin pensarlo. Este padecimiento físico es usual durante el proceso de duelo… no sólo tu corazón está destrozado sino que tu cuerpo también requiere de un cuidado especial. Sufre el impacto de las intensas emociones que te aquejan por lo que necesita más descanso que el habitual… es posible que te canses rápidamente o inclusive que te despiertes con desgano debido a las alteraciones en el sueño que has sufrido. En este sentido, el estrés de la pena puede afectar tu sistema inmunológico convirtiéndolo más vulnerable a problemas físicos.

Sin embargo, durante el proceso de duelo perdemos de vista la importancia de escuchar a nuestras necesidades básicas así como también de practicar el autocuidado de la salud física y emocional. Tu cuerpo es tu hogar por lo que debes ser amable con él… es necesario reducir la velocidad para así volvernos hacia nuestro interior, abrazar el dolor y buscar ayuda. Por eso te sugerimos que ante estas diversas manifestaciones del duelo emplees tu fuerza de voluntad para cuidarte a ti mismo a través de estas conductas:

1. ALIMENTACIÓN.  

La alimentación adecuada durante el duelo

La alimentación adecuada durante el duelo

La tristeza puede llevarnos a no tener hambre en todo el día o bien a encontrar en cada snack un modo de calmar la angustia que sentimos. A estos trastornos de alimentación debemos agregarle la falta de ganas para preparar la comida diaria por lo que, antes de ponernos a cocinar verduras o preparar una carne, deseamos no comer en absoluto o bien comemos la primer comida chatarra que encontramos en la lista del delivery. Es que los alimentos ricos en grasas o azúcares activan en nuestro cerebro un sistema de recompensa vinculado a los neurotransmisores que cambian el humor. Entonces ante una etapa emocionalmente tan exigente de nuestra vida en la que sentimos que todo ha perdido sentido ¿por qué no puedo comer lo que deseo cuando quiero? Si bien no hay nada de malo en permitirnos algunos placeres, el exceso de comida así como la escasa ingesta de alimentos pueden ser patrones realmente perjudiciales para nuestro cuerpo en un momento en el que requiere nuestra especial atención y cuidado pero ¿cómo logro reorganizar mi dieta diaria? Aquí te brindamos estas sugerencias:

  • Procura llevar una alimentación sana y ordenada en donde se incluya una amplia variedad de frutas, verduras, cereales, frutos secos, etc. Respeta las cuatro comidas diarias con porciones moderadas pero nutritivas. Recuerda que no hay nada de malo en comer un chocolate o un snack fuera del horario de comida si esto no se convierte en una conducta regular.
  • Solicita la ayuda de tus seres queridos para la preparación de la comida durante estas primeras semanas. Puedes brindarles un listado de comidas posibles para que te hagan en cantidades abundantes, luego las racionalizas, las congelas en el freezer y estarán disponibles para comerlas cuando llegue el horario del almuerzo o la cena ¡No tengas vergüenzas de pedir esta ayuda a tus amigos o familiares! Ellos comprenden la etapa emocionalmente exigente que estás atravesando por lo que ayudarte a aliviar este camino puede ser para ellos realmente reconfortante.
  • Cuando tengas deseos excesivos de comer piensa en otras alternativas posibles a las galletitas, snacks o postres… prepárate una taza de té, leche o sopa caliente a fin de que te brinden una sensación de saciedad sin ingerir muchas calorías. No comas ni tomes estos alimentos mientras estás viendo televisión o estás realizando cualquier otra actividad… haz consciente cada pequeño bocado que ingieres, disfruta de su gusto y de su aroma. Pregúntate si ya estás satisfecho con esto o si ese hambre voraz que sientes no es sino un modo de manifestar la ansiedad que sientes tras esta ausencia.
  • ¿Qué te parece si practicas técnicas de relajación? Este excesivo deseo de comer muchas veces no esconde sino un fuerte estrés o ansiedad que busca calmarse mediante los alimentos por lo que practica diariamente actividades que te permitan relajarte, conectarte con tus emociones y encontrar un modo de canalizarlas adecuadamente. Practicar técnicas de respiración para aliviar el estrés no sólo te permite reducir el cortisol producido por esta tensión física y emocional, sino también equilibrar la presión arterial y la frecuencia cardíaca alcanzando un saludable descanso para tu cuerpo. Aquí te acerco un video para que comiences a liberar esas tensiones que canalizas en la alimentación.

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2. TÉCNICAS DE RELAJACIÓN.

Técnicas de relajación durante el duelo

Técnicas de relajación durante el duelo

Las técnicas de relajación son una gran manera de ayudar a aliviar el impacto físico y emocional que tiene el proceso de duelo. No sólo son técnicas fáciles de hacer, con escaso riesgo e inclusive gratuitas sino que además pueden hacerse en cualquier lugar tranquilo de la casa. Aumentando la conciencia sobre nuestro cuerpo, estas técnicas de relajación nos ayudarán a controlar las palpitaciones, reducir las hormonas del estrés, aumentar el flujo sanguíneo a los músculos principales, disminuir el ritmo cardíaco, mejorar la concentración, aliviar la ira y frustración, reducir la presión arterial, aliviar la tensión muscular y el dolor crónico, controlar los momentos de ansiedad y recuperar la frecuencia respiratoria habitual. Si deseas comenzar a realizar estas técnicas de relajación te brindamos las siguientes sugerencias:

  • Cada doliente debe elegir la técnica de relajación más adecuada para su caso considerando las emociones así como pensamientos que lo están aquejando. Una de las técnicas más conocidas es la visualización que consiste en cerrar  los ojos y producir imágenes mentales que nos permitan viajar hacia una situación de calma y relax… en ella se encuentran involucrados todos nuestros sentidos. Sin embargo, hay muchas más técnicas que pueden serte de ayuda en este momento de tu duelo como, por ejemplo, yoga, musicoterapia,  meditación, masajes, etc.
  • Si bien estas técnicas de relajación puedes practicarlas junto a profesionales dedicados especialmente a brindar estos cursos, en YouTube puedes encontrar una innumerable cantidad de ejercicios sencillos para principiantes como, por ejemplo, el que te propongo a continuación:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=OskKoamO1to?rel=0]

  • Si realizas esta actividad en tu casa procura hacerlo al menos una vez al día empleando ropa cómoda y sin cualquier tipo de joya. Busca un entorno tranquilo libre de distracciones minimizando el ruido, la luz, los aromas, etc.
  • No estés constantemente preocupado sobre lo bien o mal que lo estás haciendo… permite que tu cuerpo y mente fluyan libremente encontrando una posición cómoda para tu cuerpo ya sea acostado o sentado dependiendo del tipo de técnica que elijas.
  • Si haz probado con una técnica con la que no te sientes a gusto, no abandones. Busca otra técnica que sea más adecuada al momento emocional y físico en el que te encuentras. Es posible que las primeras veces te cueste concentrarte en el sonido de la música o bien que sientas que no puedes seguir el ritmo de las actividades. Recuerda que, como cualquier otra habilidad, es necesario que seas paciente… verás que poco a poco comienzas a dominar estas técnicas y tu capacidad para relajarte mejora con el paso de los días.

3. DESCANSO.

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Descanso y alivio para el cuerpo durante el duelo

Durante la elaboración del duelo podemos tener dificultades para conciliar el sueño por lo que te sugerimos crear una rutina diaria antes de ir a dormir en la que se incluyan técnicas de relajación, ropa cómoda y temperatura de ambiente agradable. Luego de la pérdida de nuestro ser querido atravesamos una intensa montaña rusa emocional que nos deja físicamente agotados pero ¿cuántas veces te ha pasado que, a pesar del cansancio, no has podido dormir en toda la noche? Las interrupciones en los patrones normales de sueño son muy comunes en los primeros meses de duelo. Sin embargo, este descanso es primordial para brindarle un respiro a nuestro cuerpo… las células producen las proteínas vinculadas a la reparación del sistema físico, emocional e inmunológico del doliente mientras que los músculos liberan sus tensiones y el cerebro comienza una intensa actividad vinculada a la recopilación, reorganización y memorización de información.

Si bien las horas de sueño adecuadas dependerán de cada persona, los problemas para dormir pueden generar efectos en la salud tanto física (diabetes, enfermedades cardíacas y renales, presión arterial alta, etc.) como emocional del doliente (menor productividad y concentración, irritabilidad, mal humor, mayores posibilidades de error, etc.). Por lo tanto, es primordial tener un sueño reparador que nos permita renovar las energías para afrontar las desafiantes tareas del duelo:

  • Evita el consumo excesivo de cafeína horas antes de ir a dormir y automedicarte así como también el consumo de alcohol. Sustitúyelo por una taza de té o leche tibia antes de acostarte.
  • Establece una rutina de sueño con horarios estables. Toma baños relajantes que duren como mínimo 15 minutos y evita irte a la cama con hambre o bien con una comida pesada. Realiza ejercicios físicos al menos 30 minutos tres veces por semana para así liberar al cuerpo de las tensiones del día.
  • El acondicionamiento adecuado de la habitación en donde duermes es esencial para alcanzar un sueño reparador ¿qué puedes hacer para lograrlo? Duerme con el dormitorio lo más oscuro posible, cierra las persianas a fin de evitar los ruidos de la calle, no enciendas aparatos tecnológicos (TV, Celular, Tablet, etc.) y coloca una suave música relajante que poco a poco te invite a reducir la velocidad y aliviarte de las tensiones diarias. Aquí te acerco una melodía que puede ayudarte a conciliar el sueño:

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4. EMOCIONES.  

Mirada al interior de nosotros mismos

Mirada al interior de nosotros mismos

El proceso de duelo nos enfrenta a un reto emocional ineludible: aprender a reconstruir un mundo hecho pedazos para poco a poco encontrar un nuevo propósito de vida sin sentir que estás traicionando la memoria de tu ser querido. Tras esta pérdida, sufrimos una crisis vital acompañada de una profunda sensación de vulnerabilidad y abandono. Sentiremos culpa, enojo, tristeza, impotencia, desgano, etc. en un camino desafiante en el que habrá días de mayor calma pero también días de mayor angustia y tristeza, especialmente cuando estamos cerca de un evento familiar, cumpleaños, aniversario de fallecimiento, etc. Recuerda que el tiempo por sí solo no cura las heridas, se requiere de un activo compromiso del doliente en todo el proceso para reconocer este dolor, afrontarlo adecuadamente y aprender a sobrellevar el impacto que esta ausencia genera construyendo progresivamente una nueva normalidad.

Por lo tanto, no existen recetas mágicas ni soluciones rápidas que permitan aliviar el impacto de este dolor… tal como lo indica su nombre el duelo es un proceso por lo que necesitamos de tiempo, paciencia y mucho amor hacia nosotros mismos para desandar la montaña rusa emocional que implica. Sin embargo, es posible llevar adelante algunas sugerencias que permiten identificar, explorar y expresar estas emociones como un modo de ir poco a poco aprendiendo a sobrellevar este dolor:

  • Acepta tus sentimientos y no tengas temor a expresarlos ya que si no los enfrentas sólo estarás prolongando y evadiendo tu proceso de duelo impidiendo avanzar hacia un estado de sanación y aceptación. Recuerda que expresar los miedos, deseos y frustraciones es la mejor manera de conocer lo que nos sucede interiormente.
  • La escucha atenta de tus amigos y familiares te permite afrontar este proceso de duelo en un marco de contención amoroso y confiable en donde puedes sentirte comprendido y respetado… a veces simplemente necesitamos estar acompañados en silencio mientras dejamos que las lágrimas caigan libremente.
  • Lleva adelante un cuaderno diario en donde puedas expresar lo que sientes, qué pensamientos han venido a tu mente y cuáles han sido los desafíos que has tenido que afrontar. Luego tómate unos minutos para reflexionar sobre estas palabras que has escrito y busca aquellos pequeños detalles que te han reconfortado el corazón durante la jornada que está finalizando como, por ejemplo, el abrazo de un amigo, la llamada de un familiar o la visita de un compañero de trabajo.
  • Estar solo un tiempo no tiene nada de malo… todos necesitamos algunas horas en soledad para volvernos hacia nuestro interior. Sin embargo, si esto se transforma en aislamiento estás dirigiéndote hacia una forma poco saludable para elaborar este duelo. Si sientes que solo no puedes afrontar este proceso, no dudes en pedir ayuda a un grupo de mutuo apoyo o bien a un profesional especialista en duelo.

5. ACTIVIDADES DOMÉSTICAS Y LABORALES.

Pide ayuda con las tareas cotidianas durante el duelo

Pide ayuda con las tareas cotidianas durante el duelo

Luego de la pérdida de nuestro ser querido, cada pensamiento, emoción y movimiento de nuestro cuerpo está destinado a comprender esta ausencia física por lo que durante las primeras semanas es posible notar dificultades para reanudar la rutina cotidiana. No tenemos fuerzas para trabajar y mucho menos para concentrarnos en nuestras tareas domésticas… nos volvemos más propensos a los errores mientras que el agotamiento físico y mental convierte a cada actividad en una verdadera pesadilla. Si bien es importante comenzar a retomar lentamente tu rutina diaria luego de un tiempo de haber iniciado este duelo, te brindamos estas sugerencias para aliviar estas tareas domésticas y/o laborales durante las primeras semanas:

  • Procura pedir ayuda a tus amigos y/o familiares para que te alivien de las tareas domésticas al menos durante las primeras semanas. Por ejemplo, pueden pasar a buscar a los niños para llevarlos al colegio, traerte comida preparada, pagarte las facturas o bien ayudarte en el aseo de la casa. No sientas vergüenza de solicitar y aceptar esta colaboración de manera provisoria. Poco a poco irás recobrando energías para asumir estas tareas nuevamente.
  • Busca actividades de recreación que te permitan aliviar el estrés que inevitablemente produce este duelo. Por ejemplo, puedes hacer caminatas al aire libre, andar en bicicleta, disfrutar de actividades de relajación, realizar actividades artísticas que te vinculen a tus emociones (el canto, la música, la pintura, los mandalas o la escritura son algunas de ellas), etc.
  • Si es posible, habla con tu jefe para que el reinicio a las actividades sea de un modo progresivo relegando algunas de tus tareas laborales a compañerosde trabajo que comparten tu área. Reiniciar la actividad laboral no significa que el duelo haya terminado por lo que es primordial continuar con esta elaboración… no te abrumes con una multiplicidad de tareas.
  • Tómate algunos minutos de descanso cuando notes que estás abrumado por tus emociones o bien cuando sientes que has perdido totalmente la concentración… encuentra un lugar tranquilo de la empresa en donde puedas expresar esta angustia, escucha música relajante para distraerte por unos minutos de las responsabilidades laborales, ve en búsqueda de una cálida taza de té o bien realiza tus almuerzos al aire libre en contacto con la naturaleza.

Si somos capaces de comprender cómo este dolor por la pérdida puede afectarnos en nuestra mente y cuerpo así como también en nuestra rutina cotidiana y relaciones sociales podremos obtener mayores recursos para afrontarlo. No olvides que las emociones que no son expresadas y canalizadas adecuadamente pueden provocarnos mayores complicaciones en la aceptación de la realidad de la pérdida conduciéndonos a un duelo patológico o complicado. Por lo tanto, cada vez que te preguntes a ti mismo ¿es normal lo que me está pasando? No dudes en volver a leer este artículo y tomar aquellas herramientas que te ayuden a elaborar este duelo de un modo saludable.

A quienes nos dejaron sin poder decir adiós

Los que ya no están duermen en lo más hondo de nuestro corazón, pero muchas de esas ausencias siguen siendo abismos de dolor en nuestra memoria: porque nos dejaron sin poder darles un adiós, se fueron sin un “te quiero” o puede que incluso sin un “lo siento”. Esta angustia vital dificulta en muchos casos el adecuado proceso del duelo.

La muerte, debería ser como una despedida en el andén de un tren. Ahí donde disponer de un breve intervalo de tiempo donde tener esa última conversación, donde ofrecer un largo abrazo y dejar ir con un hasta luego sosegado, teniendo plena confianza de que todo va a ir bien. Sin embargo, nada de esto es posible.

Los que nos dejaron no están ausentes, los mantenemos en cada latido de nuestro corazón, reposan en nuestra mente y nos dan fuerza cada día mientras los honramos con una sonrisa…

Anne Morrow Lindberg, célebre escritora y aviadora de principios del siglo XX, explicaba en su biografía que el dolor, al contrario de lo que piensan muchos, no es universal. El sufrimiento es algo tan personal, profundo y descarnado que solo uno mismo puede entenderlo para iniciar, poco a poco, un lento proceso de reconstrucción interior.

Porque la muerte no sabe de despedidas y eso es algo que debemos asumir tarde o temprano. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Los que nos dejaron sin pedir permiso ni decir adiós

A menudo suele decirse que el único aspecto “positivo” de las enfermedades terminales es que, de algún modo, permiten a la persona ir asumiendo e incluso preparando su proceso de despedida o lo que ahora se conoce como “el buen morir”. No obstante, por muy preparada que esté la familia ante ese instante o ese “desprendimiento”, en ocasiones, lejos de sentirse aliviadas lo viven también como algo traumático.

Ahora bien, los que nos dejaron sin pedir permiso ni decir adiós son sin duda las ausencias que más dificultad nos provocan a la hora de iniciar nuestro proceso del duelo a lo largo de esas 5 etapas del modelo de Kübler-Ross. Lo habitual, es quedar encallado en los sentimientos de incredulidad y negación, hasta derivar, en el peor de los casos, en un estado de desorganización vital marcado por la ira crónica o la depresión.

La muerte inesperada de un ser querido supone algo más que un impacto emocional intenso. La pérdida deja muchos cabos sueltos, asuntos pendientes, palabras no dichas, arrepentimientos no disculpados y la desesperada necesidad de haber podido dar un adiós. Las respuestas a todo ello estará entonces en nuestro interior, y es ahí donde tendremos que refugiarnos durante un tiempo determinado para encontrar la calma, el alivio y la aceptación.

Cómo afrontar la pérdida de un ser querido cuando no hemos podido despedirnos

Decía Jim Morrison que las personas solemos tener más miedo al dolor que a la muerte, cuando en realidad, es la propia muerte quien finalmente alivia el dolor. No obstante, el famoso cantautor de “The Doors” se olvidaba de algo esencial, puesto que tras el fallecimiento se inicia otro tipo de sufrimiento: el de los familiares, los amigos, las parejas…

La muerte nunca es del todo real, nunca es del todo auténtica… Porque la única forma perder por siempre a una persona es mediante el olvido, mediante el vacío del “no-recuerdo”.

Algo que debemos tener muy claro desde el inicio, es cada persona va a vivir el duelo de un modo particular. No hay tiempos ni una estrategia que nos sirva a todos por igual. Además, ese dolor que tanto paraliza al inicio, que quita el aire y que nos arrebata incluso el alma en los primeros días, semanas o meses, se acaba suavizando. Porque aunque lo creamos casi imposible… Se sobrevive.

Aprender a decir adiós a quien no tuvo su oportunidad

Los que nos dejaron con tantos vacíos, preguntas no respondidas, palabras no dichas y sin ese adiós necesitado, no van a volver. Es algo que debemos asumir, afrontar y aceptar. Ahora bien algo que debe ofrecernos alivio es recordar que esa persona nos quería y que el amor era recíproco.

  • Evita centrar tus pensamientos en el día de la pérdida, retrocede en tu máquina del tiempo mental hacia esos instantes de cariño compartido, a esos instantes de felicidad e ilusión. Es ahí, donde se hallan las respuestas a tus preguntas: esa persona sabía que era querida.
  • Escribe una carta con todo lo que desearías haberle dicho o si lo prefieres, háblale mentalmente o en voz alta facilitando así el desahogo. Después, visualiza un instante de armonía compartido con esa persona, un momento de paz y felicidad donde lo veas o la veas sonreir. Siéntete querido, siéntete reconfortado/a.
  • Si lo prefieres, puedes repetir este ejercicio tantos días como lo necesites. No obstante, también es adecuado compartir tiempo con otros familiares y amigos, los cuales, sin lugar a dudas, también te darán las respuestas que necesitas. Te convencerán de que a pesar de no haber tenido esa despedida, la otra persona sabía muy bien cuánto la querías.

La herida de la pérdida, de esa ausencia tan dolorosa e inesperada, irá cauterizándose con el tiempo. A pesar de que son vacíos que nunca llegan a olvidarse, lo creamos o no, nuestro cerebro está “programado” para superar la adversidad debido a ese instinto casi innato por seguir avanzando. Por sobrevivir.

Para ello, basta con cuidarnos y atendernos como quien recompone una delicada pieza de porcelana fragmentada. La uniremos de nuevo con buenos recuerdos que honren al ser querido y con esa materia de la que están hechos los amores que no se olvidan, el cariño más sincero e imborrable y ese legado emocional que nos servirá como barniz para ser mucho más fuertes y valientes el día de mañana.